elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Urge ayuda psicológica para los damnificados

Secuelas. Muchos de los afectados presentan síntomas de estrés agudo: problemas respiratorios y dolores de cabeza.

Publicada 9 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Sri Lanka. Una pequeña refugiada bebe agua. Foto EDH/AP

Agencias internacionales
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Casi dos semanas después del maremoto, centenares de desplazados indonesios tienen acceso a agua potable, comida y medicinas, pero persiste el trauma de haber perdido a familiares y pertenencias y de tener que empezar de cero.

Son, a pesar de todo, desplazados afortunados porque se encuentran en Banda Aceh, la capital de la provincia de Aceh, en el norte de la isla de Sumatra, por donde entra la mayor parte de la ayuda humanitaria para las víctimas del maremoto del 26 de diciembre.

“Mis hermanos y yo dormimos en el comedor cerca de la puerta y la dejamos abierta porque tenemos miedo a un nuevo terremoto”, comentó la indonesia Biba, quien perdió a su padre y a uno de sus hermanos.

Una vez cubierta la atención médica de urgencia de los refugiados en Banda Aceh, han empezado a llegar a la zona equipos de psicólogos para ayudar a los damnificados a superar la difícil situación.

En el centro de acogida habilitado delante de la televisión pública indonesia en Banda Aceh, una acehnense de 16 años empieza a llorar cuando recuerda la llegada de las olas gigantes y cómo quedó atrapada entre los escombros.

“Todavía me duelen las costillas y no puedo comer mucho, pero estoy bien aquí. Me quedé atrapada y no me podía mover. Tenía mucho miedo pero mi hermano me salvó”, relató la chica.

Ambos hermanos han quedado huérfanos y residen por ahora en el campamento de refugiados que atiende el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sin que tengan muy claro su futuro.

“Locos”

Faye Scarlet, una de las siete psicólogas de Médicos sin Fronteras, indicó que “los más difíciles son los adolescentes, pues se encuentran muy perdidos, les cuesta hablar con nosotros porque tienen miedo de que los demás crean que están locos”.

Para aproximarse a ellos, trabajan en unidades móviles con equipos de doctores.

Indicó que muchos de los afectados que atienden presentan síntomas de estrés agudo: problemas respiratorios, dolores de cabeza y desórdenes alimenticios.

Resaltó el espíritu de supervivencia de los pacientes, pese a todo lo sufrido.

“Estoy muy sorprendida con la fuerza de los acehnenses. Lo han perdido todo pero nos dicen que quieren recuperarse pronto, que tienen que sobrevivir”, manifestó Scarlet.

“Lo han perdido todo pero siguen sonriendo”, indicó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




elsalvador.com WWW