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Jesús Corvera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Mujeres y jóvenes del Barrio Analco, en Zacatecoluca, fueron al
entierro de Miriam Janet Renderos Cortez, la niña asesinada días
antes del juicio contra su padre por haberle violado hace varios meses.
Los lugareños repudiaron el hecho durante los actos fúnebres,
pues afirman que Miriam era una persona dedicada a sus estudios.
Varias iglesias católicas y evangélicas realizaron misas
y cultos en memoria de la fallecida.
Desde las tres de la tarde, cundo salió el cortejo, los pobladores
exigieron a las autoridades que este tipo de hechos no quede en la impunidad.
El día del asesinato, la niña fue a la escuela a recoger
la lista de los útiles que necesitaría para este año.
Una de las hipótesis que se maneja es que el padre, Juan José
Cortez, fue el autor intelectual del hecho.
El progenitor deseaba que su hija desistiera de los cargos por violación.
Algunos familiares afirmaron que, en varias ocasiones, hombres desconocidos
le preguntaban si continuaría con el proceso judicial.
Parientes aseguran que las características del responsable ya fueron
proporcionadas a las autoridades para que se inicien las investigaciones
de este crimen.
Miriam residía con su madre, Sandra Elizabeth Renderos, en la colonia
San José, al sur de Zacatecoluca.
Este año, la chica cursaría sexto grado en la Escuela Metropolitana
Profesor Saúl Flores, del mismo municipio.
La pequeña deja en la orfandad a una niña de 18 meses, hija
de su propio padre, quien ahora espera ser juzgado.

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