elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Llega la hora de la más grande purga

Desde que el Barón Rojo empezó a formarse como una de las casas reales, la purga había sido una práctica común.

Publicada 7 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Cuentecitos de Poder
Luis Laínez
El Diario de Hoy
luislainez@elsalvador.com

No obstante, había logrado un nivel de evolución que la iba alejando de sus primarios estadios que, incluso, estaban manchados de sangre, producto de las verdaderas carnicerías que antecedían al parto de poder.

Hace un quinto de siglo, el Barón Rojo era nada más una bandera, un baluarte que unía las hordas de cinco guerreros insatisfechos con el estilo de los que llevaban las riendas en la Casa de Gruesas Cortinas y Blancas Paredes.

Aseguraban, cada uno por su lado, que tenía la verdad y que el pueblo oprimido estaba a su favor.

El fuego y la muerte lograron unirlos. Pero siempre hubo menciones al pasado.
Silencioso, El Patriarca logró hacer acopio de la fuerza necesaria para hacerse del control. En los orígenes, el grupo que regentaba El Patriarca podía ser contado con las dos manos. Ahora, no.

Pero era tenaz. Poco a poco se deshizo de sus enemigos o los obligó a que abandonaran el barco. Y lo logró, salvo una cuadrilla de sus propias huestes que había decidido lanzar un reto.

Por eso, El Patriarca preparaba la más grande de todas las purgas.
Los primeros pasos ya habían sido dados. Los más problemáticos fueron expulsados.
Juntó a un puñado de sus más leales y les encargó envenenar el espíritu de sus adversarios. Harían creer que habían traicionado los principios y vendido sus almas al Caballero Tricolor. Después, con pompa, haría rodar las cabezas bajo el filo de la guillotina legal. Seguirían vivos, pero lejos de la fuente de poder.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW