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| Búsqueda. Forenses y policías continúan
la búsqueda de evidencias en la cueva. Fotos
EDH |
Inci Mendoza/Yanci Pérez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Las sorpresas han abundado
en la investigación sobre las osamentas de dos mujeres halladas
el uno de enero en Yucuaiquín.
Pese a que en el lugar se encontraban dos documentos de identidad que
se presume eran de las asesinadas, nadie las conoce en los sitios en que
aparecen como sus domicilios. Tampoco hay reportes de mujeres extraviadas
en los anteriores tres meses.
Cautela
con las investigaciones
- No hay aún datos
suficientes para establecer el móvil de los asesinatos.
- La PNC sospecha que están relacionados con los mareros.
- Ningún puesto o delegación del cuerpo de seguridad
tiene denuncias sobre mujeres extraviadas en los anteriores cuatro
meses.
- Quienes reclamaron el cuerpo de Yanci
Gómez, serán entrevistados para buscar
información precisa.
- Forenses explicaron que dentro de unos días, los restos serán
sepultados en fosa común y los exhumarán al comprobarse
sus
identidades. |
Una mujer se presentó a reclamar uno de los cuerpos
y dijo ser la madre de una de las asesinadas. Pero antes de atenderla,
le efectuarán pruebas de identidad a través del Ácido
Desoxirribonucleico, ADN.
El hecho
Un grupo de personas efectuaba una caminata el primero de enero y al acercarse
a lo que anteriormente fue una mina de oro en el cantón La Cruz,
de Yucuaiquín, localizaron cuerpos desmembrados y sin cabezas.
Notificaron a las autoridades que al iniciar las investigaciones determinaron
que eran humanos. Las identificaciones que encontraron tenían los
nombres de Yanci Cleotilde Gómez Villalta, de 16 años, residente
en el cantón El Sitio, y Zulma Xiomara Rodríguez Rivas,
de 18, con domicilio en una colonia de San Miguel.
Las osamentas fueron llevadas al Instituto de Medicina Legal de San Miguel.
A criterio del Subcomisionado Juan Carlos Marín, los cuerpos tenían
al menos cuatro meses de estar en el sitio. Los agentes encontraron los
tórax y extremidades, luego una mano. Las cabezas no fueron localizadas.
Los agentes y fiscales se movilizaron a las direcciones señaladas
en las credenciales. No hallaron pistas y las investigaciones continuarán.
Hay hermetismo al extremo que la Fiscalía no quiso mostrar a periodistas
los papeles hallados.
Mario Martínez, encargado de comunicaciones de la dependencia,
expresó que el fiscal a cargo del caso no se encontraba.
El doctor Francisco Orellana, del Instituto de Medicina Legal migueleño,
expresó que el martes recibió una orden para efectuar pruebas
de ADN a los restos.
Explicó que al sitio se presentó la presunta madre de Yanci
Cleotilde Gómez, a reclamar el cuerpo, pero le será entregado
hasta comparar resultados de pruebas de laboratorio. Tardará no
menos de 15 días.
En los restos encontrados, hay marcas de armas
blancas.
Luis Alvarenga
Inspector de la PNC
Vecinos descartan a las maras
Aunque en Yucuaiquín hay algunos jóvenes
con aspecto de pandilleros, no existen clicas de maras.
La mayoría de vecinos no cree que los homicidios de las mujeres
hayan sido cometidos por pandilleros.
La población se encuentra a 63 kilómetros de la cabecera
departamental. Autoridades y vecinos coinciden en que la historia del
sitio no registra hechos de este tipo. La violencia permanece alejada
de Yucuaiquín.
La PNC no quiere descartar aún ninguna posibilidad. El inspector
Luis Alvarenga, jefe de investigaciones en el departamento, expresa que
al confirmar que la mujer que reclamó uno de los cuerpos es efectivamente
la madre de una de las asesinadas, el proceso avanzará significativamente.
Las autoridades presumen que el doble crimen se produjo en el sitio en
que fueron hallados los cadáveres. Lo agreste del terreno hace
difícil que los hayan llevado después de matarlas.
Hay evidencias de que las ultimaron con armas blancas y que el hecho se
produjo al menos cuatro meses antes de que los restos humanos fueran encontrados.
Los rastreos que hacen los policías no han permitido aún
encontrar las cabezas.
Pobladores temen que hayan sido llevadas por criminales de otra zona.
Aquí algunos se visten como mareros pero no son de estos
grupos, dice un vecino.

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