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En un año
¿Cómo crear 60,000 empleos formales?

¿Acaso los Estados Unidos a través de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) no nos ayudarían para un proyecto de esta índole, en lugar de gastar millonarias sumas en sus patrullas fronterizas?

Publicada 6 enero 2005, El Diario de Hoy


Rolando Mena
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

(Segunda parte)

Otro de los grandes problemas que existen en el país es la inseguridad ciudadana, que no contribuye a generar condiciones de estabilidad para atraer la inversión extranjera, debido a los constantes asaltos y atracos en la esfera de negocios en El Salvador. Esto se debe a los miles de jóvenes desempleados, sin educación técnica-vocacional que puedan optar por empleos en el país. Al no existir la cantidad necesaria de empleos formales, la juventud sólo tiene como opción la vagancia, las maras, el empleo informal y agropecuario estacional.

Considero que una de las medidas para atacar el problema del desempleo en El Salvador y disuadir así a que los jóvenes ingresen a las maras es educarlos para el trabajo, mediante la siguiente propuesta: El Insaforp actualmente recauda el 1% de la planilla de salarios de las empresas de más de 10 trabajadores en El Salvador, lo que significa un ingreso aproximado de US $15 millones anuales para la formación profesional.

Si esta contribución del sector privado al Insaforp incluyera también la contribución de los trabajadores formales que cotizan y se incrementara al 4% sobre el monto de las planillas de las empresas, se podría elevar el presupuesto del Insaforp a unos US $60 a US $70 millones, monto que se podrían invertir de la manera siguiente: US $60 millones divididos entre 80 dólares mensuales (más o menos la mitad del salario mínimo mensual), podría generar más de 60,000 empleos nuevos de aprendices que trabajarían seis horas diarias en la empresa privada, con la condición de que estudiaran bachilleratos vocacionales y carreras técnicas de formación profesional, para estar listos a las demandas de la industria nacional y aquellas que vengan al país con el nuevo TLC, así como serviría de incentivo a la industria salvadoreña de integración, la maquila, agroindustria y principalmente para la pequeña y mediana empresa.

La mayor parte de estos aprendices pagados por el Insaforp trabajaría en la pequeña empresa (talleres de mecánica, de soldadura, etc.), bajo la modalidad de entrenamiento para el trabajo in situ, lo cual vendría a fortalecer la operación de éstas, y también estos aprendices po- drían trabajar en la agricultura que fomente nuevos cultivos para la exportación, con la condición de seguir sus estudios de formación profesional.

Pero como toda la empresa privada pagaría estos sueldos de los aprendices, habría también que darle incentivos a la industria nacional de integración y a la maquila, con el objeto de que éstas pudieran contratar aprendices pagados por su cuenta en una cantidad determinada por una nueva ley, congelando los empleos formales que actualmente tienen las empresas en la planilla que reportan al Seguro Social y no pudiéndolos disminuir ni sustituirlos por aprendices. De manera que la nueva fuerza laboral en proceso de aprendizaje pueda trabajar en estas actividades económicas, sólo mientras duren sus estudios y devengando la mitad del salario mínimo. Estos nuevos empleos se- rían adicionales a los 60,000 que hemos hablado antes, es decir que se generarían más oportunidades de trabajo.

La creación de estos 60,000 empleos nuevos en menos de un año, generados por las contribuciones de la empresa privada al Gobierno para fines de promover la formación profesional y el empleo, sería una forma nueva que produciría beneficios tangibles a la empresa privada y no como tradicionalmente se ha hecho en los países de América Latina, de incrementar los impuestos sobre la renta para contratar más ordenanzas y secretarias inoficiosas en los puestos de gobierno, que no generan riqueza a la economía nacional, ya que no inciden directamente en el incremento de la producción nacional.

Si queremos salir del subdesarrollo, tenemos que ser creativos, y el Estado salvadoreño debe generar puestos de trabajo para la empresa privada y dejar de lado la idea de que el Estado es sólo un facilitador de las condiciones económicas para que la empresa privada crezca, pues el rebalse nunca llega... y el crecimiento económico en El Salvador es casi nulo y por ende, el empleo.

En los nuevos casos de éxito en el mundo, como Singapur, Malasia, Taiwán, etc., el Estado no ha sido simplemente espectador, sino generador de desarrollo económico y crecimiento y la intervención del Estado ha sido decisiva para el desenvolvimiento exitoso de la empresa privada.

¿Acaso los Estados Unidos a través de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) no nos ayudarían para un proyecto de esta índole, en lugar de gastar millonarias sumas en sus patrullas fronterizas? ¿No estaría el país atacando directamente con este proyecto el problema de las maras y el desempleo? ¿La empresa privada no saldría beneficiada por este proyecto? ¿No ayudaría este proyecto a fortalecer el liderazgo industrial y agroindustrial de El Salvador en Centro América y el mundo?

*Colaborador de El Diario de Hoy.


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