elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Política comercial de Bush depende del TLC con C.A.

Análisis. La Casa Blanca quiere mantener su discurso aperturista. La prueba de fuego para el mismo será la discusión en el Congreso del acuerdo con el istmo

Publicada 5 de enero 2005 , El Diario de Hoy

TLC. Las negociaciones tomaron todo el año 2003. Foto EDH

The New York Times
Marilyn Geewax

El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

El presidente Bush, quien con frecuencia criticó a los “aislacionistas económicos” durante su contienda por la reelección, se está preparando para promover la expansión comercial en su segundo período.

“Creo que debemos incrementar el flujo de comercio y capital”, dijo en la reunión de Cooperación Económica Asia Pacífico realizada en Chile poco después de las elecciones. “Sé que tenemos que rechazar los bloques y las barreras que dividen a las economías y los pueblos”.

Sin embargo, dado que el crecimiento del empleo estadounidense todavía es lento, y que miles de trabajadores textiles se enfrentan al cierre de fábricas, es posible que el Congreso no tenga el ánimo para aprobar tratos comerciales que podrían aumentar la competencia con el extranjero.

Pronto llegará una prueba de fuego para la capacidad de Bush para hacer que se mueva su agenda comercial, probablemente en abril cuando el Congreso considere aprobar el Tratado de Libre Comercio para Centroamérica (TLC).

“Por mucho, el tema principal (en cuanto a comercio) será si el TLC será ratificado o no”, dijo Gary Hufbauer, miembro del cuerpo docente del Institute for International Economics (Instituto para la Economía Internacional).

Los socios

Los países involucrados son pequeños: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En 2003, compañías estadounidenses y centroamericanas intercambiaron mercancías y servicios con un valor de cerca de 23 mil millones de dólares, una fracción de los cientos de miles de millones de dólares del comercio con Asia y Europa.
Con todo, la importancia simbólica del tratado es enorme.

“Este voto va a ser muy importante para Bush y para la AFLO-CIO” (la federación más grande de sindicatos de trabajadores estadounidenses), dijo Hufbauer. “Cada uno de ellos lo considera como un voto decisivo”.

Si el Congreso aprobara el TLC, el gobierno presionaría para que avanzara un Tratado del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), lo que convertiría a 34 países del hemisferio occidental en una sola zona comercial que involucraría a cerca de 800 millones de personas desde Alaska hasta Argentina.

Sin la aprobación del TLC, es posible que las débiles perspectivas del ALCA se disipen.
Se espera que la gran mayoría de los demócratas rechace el pacto, junto con muchos republicanos sureños cuya intención es proteger las industrias textil y azucarera.
El representante Mark Foley, un republicano que representa las áreas donde se cultiva caña de azúcar en el sur de Florida, dijo en agosto pasado que no hay votos suficientes en el Congreso para aprobar el TLC, informó el Palm Beach Post.

En contra

En mayo pasado, después de que la Casa Blanca firmó el acuerdo, la vicepresidenta ejecutiva de la AFL-CIO, Linda Chávez Thompson, se comprometió a detenerlo cuando dijo que “beneficiaría a las multinacionales que quieren fabricar mercancías en el extranjero donde se pagan salarios bajos y después nos venden estas mercancías con ganancias enormes”.

Los trabajadores estadounidenses y propietarios de negocios involucrados en la industria textil y en la producción de azúcar se sienten particularmente amenazados por los competidores centroamericanos.

Sin embargo, muchas otras compañías estadounidenses están ansiosas por expandirse a esa región. Por ejemplo, Grocery Manufacturerers of America, un grupo comercial, dice que si se eliminaran los aranceles, las exportaciones estadounidenses a Centroamérica podrían aumentar mucho, de 359 millones de dólares a 662 millones de dólares, conforme se incrementaran las ventas de alimentos ligeros, dulces, sopas y más cosas.

Durante el primer periodo de Bush, el Congreso aprobó diversos tratados de libre comercio con países chicos como Chile y Singapur. El gobierno también completó tratados bilaterales con doce países, incluidos Australia, Marruecos, Bahrein, Singapur y Jordania.

Tratados por montón

No obstante, muchos de quienes propusieron el libre comercio vieron el primer período de Bush como decepcionante. Por ejemplo, la primera decisión importante de política comercial de Bush fue imponer aranceles a las importaciones de acero en marzo de 2002. Después, firmó un proyecto de ley agropecuaria por la cual se aumentaban los subsidios a la agricultura, que los países en desarrollo dicen que es una ayuda injusta a los agricultores estadounidenses que compiten en los mercados internacionales.

Algunos economistas temen que el centro de atención del gobierno en los acuerdos bilaterales con países pequeños pueda en última instancia minar la liberalización comercial al crear un mosaico de regulaciones variables.

La Organización Mundial de Comercio (OMC) quiere ver que todos los países participen en la así denominada Ronda de Doha de conversaciones sobre la liberalización del comercio que se lleva a cabo en un nivel mundial. Esas negociaciones, iniciadas tan sólo dos meses después de los ataques del 11 de septiembre, se empantanaron en 2003 durante una reunión en Cancún, México.

Perspectivas

Daniel Griswold, director del Center for Trade Policy Studies (Centro para el Estudio de Políticas de Comercio) del Instituto Cato, un grupo libertario, dijo que la reanudación de la Ronda de Doha ha generado “un optimismo reservado” entre los partidarios del libre comercio.

Más aún, es posible que la derrota del candidato presidencial demócrata John Kerry haya fortalecido la mano de Bush en cuanto a los temas de comercio para su segundo periodo.
Griswold dijo que en 2005, la Casa Blanca tendrá que resistir llamados a poner límites de “salvaguardia” a los textiles chinos, los cuales se espera aumenten tras la caída de las cuotas bajo un acuerdo de la OMC.

“Habrá mucha presión sobre para levantar barreras contra China”, dijo. “Eso no sólo pondrá a prueba el liderazgo del Presidente, sino la relación con China. Seguirá tratando de caminar sobre la línea de mantener una relación fuerte y cada vez mayor con China, pero tratando de darle cobertura política a los republicanos en el sur”.



elsalvador.com WWW