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Niños reciben porciones de comida en Sri lanka.Foto
EDH/AP
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Agencias internacionales
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La magnitud
de la ayuda, calculada en 2,000 millones de dólares, fue realmente
abrumadora, afirmó el coordinador de ayuda de emergencia
de las Naciones Unidas.
Pero el mayor operativo humanitario de la historia enfrenta grandes obstáculos
nueve días después de que el peor terremoto en 40 años
desencadenó olas gigantes a lo largo del Océano Índico.
En la costa de Aceh en Indonesia, la zona más castigada por el
desastre, mujeres cargando bebés y hombres desesperados se agolpaban
alrededor de un helicóptero de la marina estadounidense luchando
por alimentos y bidones de agua.
Señor, ayuda por favor. Ayuda por favor, gritaban algunos
habitantes a un reportero extranjero. Necesitamos comida y medicamentos,
repetían una y otra vez.
Casi 400,000 personas se convirtieron en refugiados y 94,081 personas
fueron confirmadas como muertas en Indonesia.
El número podría aumentar a medida que los rescatistas llegan
a áreas inaccesibles hasta el momento debido al colapso de puentes
y a carreteras arrasadas.
Helicópteros y elefantes fueron movilizados a lo
largo de Asia para ayudar a superar los obstáculos de distribución
impuestos por una catástrofe de proporciones bíblicas.
Un primer grupo de marines estadounidenses llegó el lunes a Sri
Lanka con helicópteros, generadores y distintos equipos, en momentos
en que algunos sobrevivientes comenzaban a regresar a sus destruidos hogares.
Sobrevive en aguas nueve días
La tripulación de un carguero rescató a
un indonesio, al parecer de la provincia de Aceh, que fue arrastrado por
las olas gigantes y pasó nueve días a la deriva sobre un
tronco.
Los oficiales de la nave avistaron un tronco con un hombre, de unos
20 años, en pie sobre él. Parecía agitar los brazos,
por lo que informaron inmediatamente al capitán, que varió
el rumbo de la nave para rescatar al náufrago, explicó Lucas
Chong, de la naviera.
Estaba deshidratado, débil y obviamente muy hambriento. El
capitán le proporcionó primeros auxilios, algo de comer,
agua y glucosa, dijo la fuente.
Sexto
sentido de las tribus
Dos días después que el maremoto arrasara la isla en
la que sus antepasados han vivido durante decenas de miles de años,
un miembro de una tribu disparó una flecha al helicóptero
de ayuda. Es una señal: Quieren que los dejen en paz.
Aislados del resto del mundo, los miembros de las tribus tuvieron
que aprender los signos de la naturaleza, sus sonidos y olores para
sobrevivir. Su conocimiento de leer el movimiento del viento, el mar
y los pájaros pudo haber salvado del maremoto de hace una semana
a las cinco tribus indígenas de las islas de Andaman y Nicobar.
En la foto un niño de la tribu Jarawa. |
Los
topos mexicanos
Miembros de la brigada de Topos de Tlatelolco, México,
recuperan un cuerpo en Indonesia.
Un grupo de socorristas, especializados desde hace 20 años
en el rescate de personas, llegó a la zona afectada para colaborar
en la búsqueda de supervivientes y cadáveres de víctimas. |
No
pierden las esperanzas
Dos extranjeros buscan una y otra vez entre las listas de desaparecidos
y víctimas fatales a sus familiares o amigos con la esperanza
de encontrarles. A nueve días de la tragedia, aún hay
miles de turistas desaparecidos y se teme que muchos de ellos hayan
perecido. |