Iliana Colocho
El Diario de Hoy
vida@ elsalvador.com
Una vez
cesárea... siempre cesárea, así pensaba Ángela
Mejía después de tener a su primer hijo por este método
a sus 32 años de edad.
Ese fue el temor que tuve cuando salí embarazada por segunda
vez. No creí que pudiera tener un parto normal, comentó
la madre ya con cuatro niños.
Los expertos afirman que las mujeres que intentan dar a luz de forma natural
después de haber pasado por el bisturí, afrontan y
sus bebés también ciertos riesgos de salud. Éstos,
sin embargo, no las inhibe de la experiencia de un parto vaginal.
Lo único que demandan es un análisis exhaustivo por parte
del obstetra, para determinar el tipo de cesárea efectuada, el
diagnóstico que motivó a abocarse a esa método y
la evolución posoperatoria.
Así, el alumbramiento vaginal después de una cesárea
tiene un éxito superior al 70 por ciento. Bajo ciertas condiciones,
es considerado seguro, y con una baja probabilidad de complicaciones.
Incluso, los especialistas prefieren que sus pacientes tengan muy en cuenta
esta opción, ya que es una manera más segura de intervención.
No es necesaria cirugía abdominal, la estadía en el hospital
es más breve, existe menor riesgo de infección y la recuperación
es más rápida.
De acuerdo con la información del Ministerio de Salud, para 2004
los partos por cesárea fueron menores en consideración a
los normales. De los primeros se registraron 14,065 casos, y de los segundos
39,733 a nivel nacional.
No obstante, el tener a un niño sin la ayuda de una incisión
resulta imposible si la madre presenta las mismas condiciones que llevaron
al médico a descartar la técnica convencional, o bien, en
el caso de que la cicatriz del útero no sea lo bastante fuerte
como para soportar, sin problema alguno, las contracciones.
La doctora Dalila Cerón de Aguilar explica que el principal riesgo
al someter a trabajo de parto a una paciente con antecedente de una cesárea
es la rotura uterina. Las probabilidades que ocurra este tipo de incidente
se encuentra entre el 0.5 y el uno por ciento.
¿Me
conviene?
Bella Francia, de 24 años, está cercana a tener a su segundo
bebé. El mayor nació gracias a un corte que le hicieron
es su abdomen. Con el próximo repetirá la historia. No
me agrada la idea de sentir los dolores de parto. Mi doctora asegura que
no cumplo con todos los requisitos, ya el bebé es muy grande,
comenta.
Al decidir si se puede ser reincidente, se debe evaluar el tipo de incisión
que realizaron los médicos en el útero la primera vez. En
ese tipo de nacimientos, se efectúa un corte en el estómago
y otro en el útero. Ambos dejan una cicatriz, y dependiendo de
cómo se haga, se corre el riesgo de que ésta se abra durante
el siguiente alumbramiento.
Hay tres tipos de incisiones: baja transversal, baja vertical y la alta
vertical o clásica.
Las madres que poseen ésta última, corren un riesgo mayor
de ruptura. La misma suerte tendrían aquellas que han dado a luz
más de una vez por cesárea. Aunque esto no ocurre con frecuencia,
un desprendimiento del útero puede ser dañino.
El parto vaginal después de cesárea debe tener un control
estricto. Si su médico considera que existe algún riesgo
(de ruptura), se debe descartar por completo.
Ningún método está libre de riesgo. Al considerar
el alumbramiento normal, las pacientes necesitan conocer éste.
Es necesario compararlos con los beneficios antes de tomar una decisión.
El recomendable seguir la indicaciones del médico al momento de
tomarla.
Obstáculos para optar por un parto vaginal
El anuncio, puesto en la clínica de su médico
obstetra, en Lancaster, California, le llegó como un golpe a Danell
Freeman: el hospital donde le atendían no permitiría a los
médicos que sus pacientes dieran a luz vaginalmente si antes lo
hicieron por vía cesárea. A menos de que cambiara de doctor
y hospital, la Sra. Freeman tendría que someterse a otra operación,
lo cual es algo que quiere evitar.
Ella,
a sus 29 años, está cercana a alumbrar a su quinto bebé.
Los primeros tres nacieron vía natural; el cuarto con ayuda del
bisturí. No me agrada la idea de ser abierta por segunda
vez, dijo.
Las estadounidenses se encuentran con que los hospitales que permitieron
partos vaginales después de una cesárea, están descartando
la primera opción e insisten en repetir la segunda.
Los centros médicos grandes, sin embargo, todavía lo permiten.
Los pequeños lo han prohibido, argumentando que el riesgo es mayor
sobre todo porque carecen del equipo médico necesario para atender
las emergencias que puedan surgir.
Los obstetras consideran que hay una posibilidad de que la antigua cicatriz
pudiera causar ruptura del útero durante los esfuerzos que implica
tener un hijo de manera natural, lo que llevaría a una peligrosa
pérdida de sangre de la madre y daño cerebral al bebé.
Hace unos diez años el riesgo de ruptura se calculaba en 0.5 por
ciento o menos. El porcentaje de recién nacidos que sufrieron daños
después de un desprendimiento se desconoce, pero se considera bajo.
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| Haga click sobre el gráfico. Ilustración
EDH |
Muchas mujeres están dispuestas a correr el riesgo
mientras afirman que su libertad de escoger está siendo atropellada
por los obstetras quienes encuentran más lucrativas y prácticas
las cesáreas. Los médicos aseguran que se basan en la seguridad
de sus pacientes.
Ellas prefieren el método antiguo porque se recuperan más
pronto y con menos dolor que de una operación. Además, cada
vez que se someten a ésta, crece el riesgo de complicaciones en
el próximo embarazo, por lo que desean tener dos o tres hijos a
menudo guardan la esperanza de evitar la cirugía.
Algunas madres están tan decididas a no sentir el bisturí,
que acuden al hospital hasta que están en avanzado período
de labor, obligando a los doctores a permitir un parto normal.
Recomendaciones Importantes
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda
tomar en cuenta las siguientes circunstancia cuando se ha pasado por una
cesárea y se quiere recurrir al parto vaginal:
- Entre un embarazo y otro debe de existir, por lo menos, dos años
de diferencia.
- Analizar la cesárea clásica y principalmente, aquella que
no tenga ningún tipo de referencia médica.
- Pelvis pequeña/bebé grande. Si el bebé es muy grande,
puede tener porblemas para pasar de manera segura a través de la
pelvis.
- Que haya alguna contraindicación para el parto vaginal.
- Problemas con la placenta. Incluye placenta abruptio (comienza a separarse
de la parte interior del útero antes que nazca el feto) o placenta
previa (ubicada en la parte baja del útero de manera que la apertura
de éste sea parcial o cubierta).

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