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La nota del día
El condado más pobre con la gente más gorda

Mientras más pobre es la gente, más propensa está a engordar, debido principalmente a las comidas chatarra y al desorden de las costumbres

Publicada 5 enero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El condado de Starr, en la punta de Texas que bordea la frontera con México, es, de acuerdo con el New York Times, uno de los más pobres de los Estados Unidos, pero también uno de los más gordos. De los más gordos en el más gordo Estado de la unión norteamericana, Texas. En las paradojas del mundo industrial y sobre todo de Estados Unidos, la pobreza con gran frecuencia va acompañada de la gordura; mientras más pobre es la gente, más propensa está a engordar, debido principalmente a las comidas chatarra y al desorden de las costumbres. A falta de trabajo estable y por obra de los subsidios al desempleo, la gente pasa comiendo, pero en vez de cocinar y escoger lo que comen, compran la comida hecha, la de las masas poblacionales. Y de allí es que se vuelvan gordos, alcanzando inverosímiles gorduras.

Son gordos los padres, los hijos, los parientes, los amigos, los dependientes de los supermercados, los trabajadores municipales y cuanta persona se ve por la calle, parece decir la periodista que hizo el viaje al condado. Lo triste es que para los mexicanos y en general para los nativos americanos, la gordura es una señal de bienestar: las mamás se felicitan unas a otras por lo rollizo de sus bebés. En la película Violinista en el Tejado, la doble barbilla y las prominencias a medio cuerpo señalaban a la señoras pertenecientes a familias “acomodadas”. A lo largo de la historia se le temió al hambre, empujando al hombre a los excesos.

La autora de la crónica cuenta que en las barriadas del condado se ve a los “gorditos” (bebés e infantes) corretear en pañales manchados de jugo; al llegar a los cuatro años, la cuarta parte de ellos está con sobrepeso o es obesa. Al terminar la primaria, la mitad de los varones y más de la tercera parte de las niñas clasifican como muy gordos u obesos, con gran riesgo de contraer diabetes tipo 2. Para el superintendente de Educación del condado, los pobres adolescentes que se van graduando son “bombas de tiempo” móviles, bombas que les matan a ellos mismos. No es de extrañar que la mitad de los adultos del condado sea diabética.

Edúquenles para no engordar

El condado Starr está lejos de El Salvador, aunque es a través de él que pasan muchos de los inmigrantes ilegales que van de Centro-América al Norte. Pero el problema no está lejos: hay que ir por los mercados de San Salvador y la periferia, para encontrarnos con el problema en una etapa incipiente. Las vendedoras ambulantes y las dueñas de puestos en los mercados sufren del problema: un alto porcentaje de ellas sufren de peso excesivo e inclusive de obesidad. Lo grave es que muchas están con diabetes sin saberlo, expuestas a caer muertas en cualquier momento y dejar en el desamparo a sus familias.

El único remedio contra enfermedades que surgen por malos hábitos o descuido, es la educación. Entre la gente joven hay algo de conciencia e inclusive interés por hacer deporte y conservar buena figura; con los mayores, es muy importante que en las clínicas les adviertan del riesgo que hay en estar por encima del peso debido.

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