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Futuro incierto para obreros de maquila

Esperan una respuesta. Fábrica Telerín, en San Marcos, se incendió el 31 de diciembre


Publicada 4 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Palabra. Los trabajadores sólo esperan que el dueño contacte con ellos. Foto EDH



Ronald Jovel
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Ayer, como cualquier día laboral, Julio González, de 75 años, se levantó temprano y con las energías renovadas, después de diez días de vacaciones para acudir a su trabajo en la fábrica de textiles Telerín, en San Marcos.

La sorpresa se dio al llegar al lugar. Las puertas estaban cerradas y la mayoría de empleados, afuera. En aquel momento cayó en la cuenta de que su única fuente de ingresos había sido consumida por las llamas la noche del pasado 31 de diciembre.

Julio González tenía ya 18 años de laborar en la maquila. Se desempeñaba como vigilante y ordenanza al mismo tiempo.

“Lo primero que se me cruzó por la mente fue que me quedé sin trabajo, a mi edad es bien difícil que me contraten en otro lugar, pero guardo la esperanza de que el dueño me reconozca mi tiempo”, expresó el hombre, sentado frente a la empresa donde se confeccionaba ropa íntima.

El caso del septuagenario no es aislado. Como él, muchos de los empleados que no se habían enterado del siniestro se presentaron a la fábrica. Con la incertidumbre en sus casas, poco a poco se regresaron por donde vinieron. Sólo unos pocos optaron por quedarse a esperar si aparecía el propietario de la fábrica.

A eso de las 11:00 de la mañana, apenas una decena de trabajadores aguardaba en las afueras del mercado municipal de San Marcos, frente a lo que fue Telerín.

Años de esfuerzo

Mientras desayunaba una jícama, Ana María Ramírez, de 52 años, indicó que el incendio había sido como un balde de agua fría para ella. En febrero está programada para que le operen de la rodilla y, por ello, iba a pedir el pago por los 14 años que había laborado en la fábrica como operaria.

Otro de los hasta hace unos días empleados, éste con menos tiempo de trabajo, Rodolfo Portillo, se desempeñaba como vendedor del producto que se confeccionaba en la empresa textil.

El joven expresó su preocupación al quedarse sin empleo y con tres hijos y una esposa que mantener.

“El dueño no nos puede dar la espalda, ahorita la situación está demasiado difícil para encontrar otro trabajo”, expresó Portillo, con visos de impotencia en las palabras.

El jefe de mantenimiento de la zona franca de San Marcos, Manuel Aguilar, que también se hizo presente en la mañana, manifestó que se habían perdido cerca de 800 puestos de trabajo, entre empleados fijos y promotores.

“Yo lo que les digo es que no se preocupen, que a algunos de ellos les puedo ayudar a colocarlos en las maquilas de Olocuilta o de esta misma zona”, apuntó Aguilar.

Al parecer, aún se desconoce la causa del siniestro. Uno de los agentes del CAM se percató del fuego y avisó a los bomberos, quienes llegaron en pocos minutos. No obstante, tuvieron dificultades para ingresar al local, lo que provocó que el fuego consumiera la mayor parte del producto.

“Lo primero que se me cruzó por la mente fue que perdí mi trabajo”.
Julio González
Empleado




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