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El Conde viajero

Maurice de Périgny, un noble francés, exploró el país a principios del siglo XX

Publicada 4 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Cuscatlán. Périgny documentó el corazón de Cojutepeque. Foto EDH

Sébastien Perrot-Minnot
colaborador
El Diario de Hoy
vida@ elsalvador.com


El castillo de Tourcairats, ubicado al suroeste de Francia, vio nacer en 1877 al Conde Maurice de Périgny, un geógrafo que viajó a tierras salvadoreñas a principios del siglo XX. En 1904, cuando arribó a los 27 años, participó en el VIII Congreso Internacional de Geografía, en México.

Con sus propios recursos recorrió Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá entre 1904 a 1909. Este último año realizó la travesía como parte de una misión oficial.

En su recorrido, Périgny manifestó interés por la geografía, historia, arqueología, política, economía, diplomacia y educación.

El resultado de su viaje lo plasmó en dos artículos y en el capítulo de un libro, escritos con un estilo literario y con muchas anécdotas.

La exploración fue documentada fotográficamente por el Conde. Realizó docenas de imágenes que actualmente pertenecen a la colección de la Sociedad de Geografía de París, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia. No todas tienen referencias. Por el momento, sólo se reconoce con certeza seis fotos de El Salvador y de partes fronterizas con Honduras.

La bitácora

Tras viajar en barco durante tres semanas de Francia a Limón, en Costa Rica –la única ruta marítima que existía entonces entre ese país y Centroamérica–, Nicaragua y Honduras –por rutas terrestres y marítimas–; Périgny arribó en barco al Puerto de Acajutla en Sonsonate, ciudad descrita como pequeña y animada.

Durante su estancia, pasó por Santa Ana, Santa Tecla, La Libertad y la cordillera del Bálsamo. Además estuvo en “el pequeño pueblo” de Soyapango, Ilopango, Cojutepeque, San Vicente, Puerto El Triunfo, San Miguel y La Unión.

Grano de Oro. El noble estuvo en varios beneficios de café. Las fotos están en la Biblioteca de Francia. Foto EDH

En el campo de la geografía física, Périgny se enfocó en los fenómenos volcánicos.

Así, cuenta la formación del volcán de Izalco en el siglo VIII y la dantesca aparición, en 1880, de las isletas en el lago de Ilopango. Conoció a los indígenas de la costa, quienes se dedicaban al cultivo del bálsamo.

La política y la educación fueron otras áreas de su interés. En sus textos manifestó su admiración por los presidentes Fernando Figueroa (1885, 1907-1911) y Manuel Enrique Araujo (1911-1913), “un médico de talento y rico finquero”.

Admiró la educación impartida en la Escuela Nacional de Agricultura que fue dirigida por el francés Félix Choussy.

Las obras públicas fueron otro asunto de admiración de Périgny. Apreció la excelencia de las carreteras, los puentes y el ferrocarril.

En sus apuntes destacó que varias ciudades del país gozaban con red telefónica, alumbrado público y agua potable.

Y detenidamente describió el hospital Rosales de San Salvador como “único en Centroamérica y que honraría a más de una gran ciudad europea”. 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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