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La nota del día
Considerando todo no estamos tan mal

Considerando guerras, catástrofes naturales, terremotos, desgobierno extremo en los ochenta y los talibanes, no vamos tan mal

Publicada 4 enero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Un listado de los salarios promedio de Hispanoamérica difundió la agencia noticiosa AP, los que lógicamente son sólo los de empleados y trabajadores de empresas formales. Cuánto gana un vendedor callejero en Lima, en Barranquilla o San Salvador depende de muchos factores y es siempre materia de conjeturas.

Lo notable es que los salarios son bastante uniformes a lo largo y ancho del Continente, con variaciones que apenas sobrepasan un diez o un quince por ciento. Además, como se sabe por muchos y se quiere ignorar por otros, los más bajos salarios son los de Cuba, pero en esa desdichada isla, se agrega, al exiguo salario que recibe el trabajador, se suman prestaciones y servicios que suministra la dictadura, los que a su vez son de muy baja calidad. En cuanto a Haití, el salario sólo en ocasiones supera los dos dólares diarios; el ochenta por ciento de los haitianos vive del comercio y la producción informal, en la cual rige lo de “coyol partido, coyol comido”.

Veamos: en Venezuela, con los billones de ingreso petrolero que Chávez reparte a manos llenas y envía a terroristas y paraterroristas de América, el salario promedio no llega a los ciento setenta dólares mensuales, más bajo que en El Salvador. Costa Rica tiene un promedio más alto, 450 dólares, lo que se explica por un hecho: una población que es la mitad de El Salvador, vive en un territorio cuatro veces más grande. Además no sufrió ni una agresión comunista durante doce años ni les cayó un régimen como el de Duarte.

El otro ejemplo de buen salario es, como lo imagina cualquier avispado, Chile. Gracias al liberalismo, o “neoliberalismo” como lo llaman los zurdos, el promedio es de 460 dólares. El señor presidente socialista Ricardo Lagos ha tenido la sensatez y altura de no tocar lo que Pinochet puso en pie los últimos años de su mandato y que es la base del gran milagro económico que hay en Iberoamérica, precisamente Chile.

Más gente al sector formal


En Argentina, nos dice AP: “El salario promedio para los trabajadores en relación de dependencia equivale a 200 dólares. Un obrero puede ganar unos 100 dólares, un oficinista 335 y un bancario 500. Un gerente intermedio está entre los 1,170 y los 1,340 dólares”, cifras muy comparables a las de El Salvador, que no posee un inmenso territorio ni las infinitas pampas donde el humus llega a cinco metros de profundidad.

México está mejor e irá subiendo en sus niveles salariales a medida que su economía se integra a la del “superduper” coloso (Estados Unidos) y, guardando la relación, el colosito de Canadá. Brasil tiene menores promedios que nosotros; de Nicaragua, país arrasado por los comunistas no se dice nada, pero Uruguay, la otrora “Suiza de América”, tiene un promedio que es la tercera parte del nuestro. Dice AP: “El promedio son 49 dólares. Enfermeros, policías, maestros pueden ganar 300 dólares mensuales, con beneficios sociales.

En bancos estatales un administrativo duplica esa cifra al menos”. Sin duda podríamos estar “muchísimo más mejor”, pero considerando guerras, catástrofes naturales, terremotos, desgobierno extremo en los ochenta y los talibanes, no vamos tan mal. Lo que nos resta es incorporar a más y más salvadoreños a la economía formal, organizada, protocapitalista.

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