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“El perro me agarró del cuello”

“¡Escapa!”, gritó el esposo desde el techo después de haber divisado las inmensas olas
 

Publicada 3 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Valiente y fiel mascota.Foto EDH/AP

Agencias internacionales
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

La orden fue simple, pero le presentó a Sanguita un dilema: ella tenía tres hijos, pero sólo dos brazos.

Agarró a los dos más pequeños y comenzó a correr, pensando que el mayor, Dinakaran, de 7 años, tenía más probabilidades de evitar las inmensas olas que se dirigían hacia su casa.

Pero Dinakaran no la siguió. Se fue al lugar más seguro que conocía, una pequeña cabaña de la familia ubicada a 40 metros de la costa. Sanguita pensó que nunca más le vería. Pero el perro de la familia observó lo que el niño hizo.

Mientras el agua llegaba a los talones de Sanguita cuando subía la montaña, el canino llamado Selvakumar se sumergió en la cabaña para buscar a Dinakaran.

El perro, con empujones, ladridos y mordiscos, llevó al pequeño hacia arriba de la colina.
Sanguita, que al igual que muchos otros indios sólo un nombre, no tenía idea de la tragedia que estaba teniendo lugar abajo. Luego que cruzó la avenida principal y se sintió segura, comenzó a gritar en medio de llantos, pensando que había perdido a su vástago mayor.

“Otros me dijeron que la pared de mi casa se cayó. Pensé: Es seguro que mi hijo ha muerto”, expresó la mujer de 24 años.

Dinakaran dice que el canino salvó su vida.
“Ese perro me agarró del cuello de mi camisa”, manifestó el menor en la Universidad de Pondicherry, donde la familia espera que la ayuden. “Me sacó”, dijo.
Su madre, en tanto, expresó que “ese perro es mi Dios”.


No quieren pescados
Los vendedores intentaban ayer mostrar su venta de la mejor manera, pero todo fue en vano. “Somos dos veces víctimas”, se lamentó A.P. Padmasiri. “Perdí todos mis botes, y cuando vengo acá nadie quiere pescados”. La gente teme que los peces se hayan alimentado de cadáveres.

Elefantes salvavidas
Ocho paquidermos sintieron que las olas se acercaban y comenzaron a llorar hasta que se soltaron de sus cadenas y dirigieron a doce turistas, escandinavos y alemanes, a tierras seguras en una colina detrás de la playa en Tailandia.

Le Piden sus hijos al mar
Decenas de acongojados padres llegan a la playa en Sri Lanka, donde las inmensas marejadas arrebataron a sus niños. “Creen que sus chicos están vivos y el mar los traerá nuevamente, algún día”, dijo la titular de UNICEF.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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