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| Valiente y fiel mascota.Foto
EDH/AP |
Agencias internacionales
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La orden fue simple, pero le presentó
a Sanguita un dilema: ella tenía tres hijos, pero sólo dos
brazos.
Agarró a los dos más pequeños y comenzó a
correr, pensando que el mayor, Dinakaran, de 7 años, tenía
más probabilidades de evitar las inmensas olas que se dirigían
hacia su casa.
Pero Dinakaran no la siguió. Se fue al lugar más seguro
que conocía, una pequeña cabaña de la familia ubicada
a 40 metros de la costa. Sanguita pensó que nunca más le
vería. Pero el perro de la familia observó lo que el niño
hizo.
Mientras el agua llegaba a los talones de Sanguita cuando subía
la montaña, el canino llamado Selvakumar se sumergió en
la cabaña para buscar a Dinakaran.
El perro, con empujones, ladridos y mordiscos, llevó al pequeño
hacia arriba de la colina.
Sanguita, que al igual que muchos otros indios sólo un nombre,
no tenía idea de la tragedia que estaba teniendo lugar abajo. Luego
que cruzó la avenida principal y se sintió segura, comenzó
a gritar en medio de llantos, pensando que había perdido a su vástago
mayor.
Otros me dijeron que la pared de mi casa se cayó. Pensé:
Es seguro que mi hijo ha muerto, expresó la mujer de 24 años.
Dinakaran dice que el canino salvó su vida.
Ese perro me agarró del cuello de mi camisa, manifestó
el menor en la Universidad de Pondicherry, donde la familia espera que
la ayuden. Me sacó, dijo.
Su madre, en tanto, expresó que ese perro es mi Dios.
No quieren pescados
Los vendedores intentaban ayer mostrar su venta de la mejor manera, pero
todo fue en vano. Somos dos veces víctimas, se lamentó
A.P. Padmasiri. Perdí todos mis botes, y cuando vengo acá
nadie quiere pescados. La gente teme que los peces se hayan alimentado
de cadáveres.
Elefantes salvavidas
Ocho paquidermos sintieron que las olas se acercaban y comenzaron a llorar
hasta que se soltaron de sus cadenas y dirigieron a doce turistas, escandinavos
y alemanes, a tierras seguras en una colina detrás de la playa
en Tailandia.
Le Piden sus hijos al mar
Decenas de acongojados padres llegan a la playa en Sri Lanka, donde las
inmensas marejadas arrebataron a sus niños. Creen que sus
chicos están vivos y el mar los traerá nuevamente, algún
día, dijo la titular de UNICEF.

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