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La nota del
día
Tengan todos un feliz nuevo año
Para que las naciones se desarrollen
es además imprescindible contar no sólo con la laboriosidad
y empeño de parte de sus ciudadanos, sino que deben existir claras
reglas de juego y condiciones propicias
Publicada 3 enero 2005, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Deseamos alegría y bienestar en 2005 para cada lector, cada salvadoreño,
cada buena persona sobre la Tierra. ¡Que la paz y la dicha marquen
nuestros caminos! Hay que rogar a Dios igualmente, por los cientos de
miles de víctimas de la terrible tragedia que azotó el sudeste
de Asia.
La vida no es fácil, no cae maná del cielo y siempre acarreamos
con una pesada carga de previos errores y humanas limitaciones. El mundo
está ya hecho, por lo que, como señaló el gran pensador
austríaco Karl Popper, es muy poco lo que podemos cambiar,
y eso sólo poco a poco.
El progreso de las naciones pasa por cada uno de sus miembros y es el
resultado de la suma de los esfuerzos, de la perseverancia, de la sensatez
y del sentido de responsabilidad de los buenos ciudadanos. Por lo mismo,
hagamos bien lo nuestro: el sastre elaborando prendas de calidad, el empresario
siendo eficiente y exitoso, el labriego procurando trabajar cada vez mejor
y cuidando su tierra, el funcionario prestando a la población atentos
y oportunos servicios. Pero recordemos que Roma no se levantó en
un día y no vamos nosotros a transformarnos en un país del
Primer Mundo de la noche a la mañana.
Nos sentimos orgullosos de amigos y conocidos que desde su silla de ruedas
se sostienen a sí mismos y apoyan a sus familias; conocimos un
joven recluido en una correccional, que asiste con permiso a cursos de
computación. Asimismo hay amputados de manos, al igual que ciegos
y sordos que son excelentes trabajadores. Quien quiere trabajar, encuentra
trabajo.
Por un futuro sin droga ni violencia
Para que las naciones se desarrollen es además imprescindible contar
no sólo con la laboriosidad y empeño de parte de sus ciudadanos,
sino que deben existir claras reglas de juego y condiciones propicias
para la producción: que haya seguridad física y jurídica,
libertad de trabajo y de comercio, vigoroso intercambio con otros pueblos
y que rijan al colectivo leyes que compaginen con el resto del mundo civilizado.
No avanzan las naciones amenazadas por la demagogia, la violencia política
ni la incertidumbre sobre lo que el mañana puede traer. Recuérdense
los perjuicios que sufrió el país ante la sola posibilidad
de que llegara al poder un partido anclado en las cavernas de la historia
y los resentimientos sociales, sin moral, sin rumbo y empeñado
en arrasar con lo existente.
Hay muchos problemas que se deben encarar para ir solucionándolos
de la mejor manera. Es básico devolver la agricultura a un sistema
de mercado; se necesita poner en pie una política energética
para el país; se tiene que reducir la contaminación atmosférica;
es indispensable trazar un camino intermedio entre objetivos sociales
(educación, salud, vivienda) y la necesidad de alentar la inversión
para generar mejor empleo; es impostergable elevar las exigencias y los
resultados de la enseñanza en todos sus niveles, lo que incluye
rescatar la Universidad Nacional del pantano en que se encuentra; hay
que reformar las leyes de aprendizaje para encaminar a los jóvenes
en sus vidas. Se tienen que erradicar las chiviaderas, regular la prostitución,
combatir con más eficacia el narcotráfico, acabar con el
vicio de la pega, hacer a los varones responsables de sus familias y erradicar
las maras.

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