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Ejemplo. Fusades cree que el modelo aplicado por los avicultores
es un caso de los más exitosos. Foto
EDH
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José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Identificar nuevas actividades agrícolas y crear fondos para el
desarrollo de dichos rubros son las propuestas para el 2005 de la Cámara
Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (Camagro) y la Fundación
Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades).
Pedro Argumedo, gerente de la sección microeconómica de
Fusades, cree que estos esfuerzos deben enfocarse para crear el bloque
de productos Café más 40.
La meta es identificar por lo menos 40 productos que generen ventas
en el exterior de más de diez millones de dólares, que junto
al café serían grandes generadores de divisas, dijo
Argumedo, que considera que para ello es necesario invertir en el desarrollo
de capital humano así como en tecnologías que vuelvan rentables
dichos proyectos.
Consideró también que para afrontar ese reto es necesario
redirigir los esfuerzos de entidades como el Centro Nacional de Tecnología
Agropecuaria y Forestal (Centa), modificar los contenidos de las carreras
agrícolas e incentivar a los bachilleres a incursionar en esta
área.
Ricardo Esmahan, presidente de Camagro, considera que estas iniciativas
deben ser puestas en marcha porque el agro necesita una reconversión,
necesita tecnificarse y para ello hay que invertir en asesoría
técnica .
Incentivos
Para asegurar estos proyectos, la Cámara propone crear fondos agrícolas
o ampliar los existentes.
Nosotros aplaudimos los siete convenios que hay, pero se quedan
cortos sectores importantes que también necesitan apoyo como el
hortícola y frutícola
en ambos ramos el país
importa más de $90 millones al año, dijo Esmahan.
Los programas, aseguró, permitirán aprovechar al máximo
el funcionamiento del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos,
así como mejorar el abastecimiento interno que depende de importaciones
de frutas, cereales y hortalizas de Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Argumedo considera que para lograr esa meta falta mucho por hacer, en
especial por el retraso que generó el conflicto.
La falta de innovación que experimentó el país
con el conflicto y la reforma agraria golpearon a los sectores. Por ejemplo,
en el caso de la ganadería, el país importa el 36% de las
carnes y el 16% de los lácteos, dijo el analista de Fusades.
Agregó también que en los últimos años el
país ha experimentado un importante incremento de la demanda. Si
hay una demanda porqué no responder al problema aumentando la oferta,
mejorando los sistemas de productividad.
Argumedo señaló que un ejemplo exitoso es el de la avicultura,
que integró verticalmente sus procesos, aún cuando se desarrolló
sólo con la inversión de los productores.

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