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Wenceslao
Martínez hijo
El Diario de Hoy
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Esto
ha sido volver a vivir al lado de los que pudieron ser mis nietos,
dijo conmovida Zoila Rivera, de 78 años, una de las huéspedes
del Asilo Narciso Castillo, en Santa Ana.
La septuagenaria añadió que nunca antes había recibido
una atención tan especial, durante la época navideña,
como la del 27 de diciembre, de parte de los jóvenes del Grupo
Scout San Rafael 60. Estos son momentos de verdadera distracción
en esta fecha tan especial, cuando en los hogares la familia disfruta
de paz y amor, expresó Pedro Parras, de 81 años, otro
de los internos.
Actualmente en ese centro permanecen 100 personas mayores. Dios
siempre nos envía ángeles para que pasemos momentos de alegría
y múltiples atenciones, explicó Parras.
La tarde comenzó con el reparto de refrigerio, consistente en atole
y pan dulce. Pese al frío, luego de la presentación de actos
de baile, aplausos y sonrisas, los agasajados siguieron departiendo con
los muchachos del grupo 60.
Marta Estupinián Linares recordó con nostalgia cómo
su familia le llegó a dejar en enero del año pasado y se
retiró con la promesa de que regresaría a visitarle. Sin
embargo, nunca volvieron.
Ahora mi familia es el resto de internos, con quienes comento pasajes
de mi vida. Tengo el consuelo de que San José y la Virgen están
a mi lado, y no me desamparan en ningún momento. Los consejos oportunos
de las religiosas me fortalecen en los momentos de soledad, es triste,
pero es la realidad que nos toca vivir a nosotras, manifestó.
La obra
La actividad fue del agrado de los abuelitos, quienes agradecieron al
grupo Scout por el tiempo y cariño que les brindaron. Por su parte,
los chicos se mostraron complacidos por el trabajo hecho.
Durante el año, cualquier persona puede hacer una buena obra visitando
a los ancianos en el asilo, quienes sobre todo necesitan sentirse amados
y que hay alguien que se interesa por ellos. También existen una
serie de necesidades básicas en el hogar.

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