La potencia militar más poderosa
del planeta no ha podido contener los ataques suicidas, los combates
urbanos, los secuestros ni amainar a los insurgentes. Las esperanzas
están puestas en las elecciones
Con un balance de más de 1,200 soldados
estadounidenses muertos, a los que se añaden miles de heridos
y bajas de la coalición, secundada por Gran Bretaña,
el Gobierno de George W. Bush sigue dando prioridad a un conflicto
que, al finalizar 2004, no tiene visos de concluir.
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| Rebeldes. Han dado una guerra
sin cuartel a la Coalición y a las neófitas
fuerzas locales. |
La violencia sobre el terreno y la petición
de varios partidos políticos iraquíes para que se
aplacen las elecciones, no convencen al jefe de la Casa Blanca,
quien sigue empeñado en que los comicios se celebren el
30 de enero, pase lo que pase.
Para garantizar la seguridad del proceso electoral, Bush ha dado
el visto bueno al Pentágono para que incremente en 40,000
hombres adicionales las tropas sobre el terreno, hasta alcanzar
la cifra récord de 150,000 efectivos.
Sin embargo, los campos de batalla en Iraq, donde se libra la
operación militar estadounidense más cruenta desde
la guerra de Vietnam, están plagados no sólo de
pronósticos fracasados sino también de toneladas
de armas y municiones iraquíes que han caído en
manos rebeldes.
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| Imágenes secretas
de ataudes con los restos de soldados norteamericanos. |
Lo anterior quedó demostrado en noviembre,
cuando tropas aliadas se vieron envueltas en el combate urbano
más intenso desde Vietnam, en el bastión insurgente
de Faluya.
Los vuelos secretos en los que se transportan los ataúdes
cubiertos con la bandera de EE.UU. salieron a la luz, pero ese
cargamento de dolor aún sigue llegando a las familias de
los soldados que luchan por un Iraq en libertad.
Bajas de los EE.UU.
1,200 soldados han sido abatidos en ataques suicidas o en enfrentamientos
con la insurgencia.
Las vejaciones contra prisioneros acapararon
la atención en el mundo
Las torturas en la prisión iraquí
de Abu Ghraib y en otras cárceles de Estados Unidos y el
mantenimiento de cientos de prisioneros en el limbo de Guantánamo
han hecho de este año uno de los peores en la historia
para Washington en términos de derechos humanos.
El Gobierno de EE.UU. no ha admitido responsabilidad sobre el
caso, innegables por las fotografías captadas por los propios
torturadores, militares estadounidenses.
La práctica por parte de una mujer de agarrar los genitales
de los prisioneros, la intimidación con perros y el cubrir
casi toda la cabeza de un prisionero con cinta adhesiva son sólo
parte de una serie de abusos, de los cuales sólo han sido
acusados unos cuantos soldados, que alegan haber cumplido órdenes.
Brutalidad
Los afectados estuvieron expuestos a actos humillantes, encierro
en aislamiento, temperaturas extremas y posiciones corporales
forzosas.
1) Encapuchado.
Un iraquí permanece en una posición incómoda.
2) Humillación. Una
soldado muestra los genitales de los presos.
3) vejámenes. Les ataban
desnudos y eran mantenidos así por varias horas.
4) Intimidación. Un
prisionero es amenazado con un perro.
5) Cadáver. Una militar
posa sonriente junto al cuerpo de un reo cubierto de hielo.