Ataques. Varios soldados británicos fueron alcanzados por las llamas en un ataque con morteros por parte de los rebeldes.
La guerra sin fin desangra al pueblo iraquí y a los Aliados

La potencia militar más poderosa del planeta no ha podido contener los ataques suicidas, los combates urbanos, los secuestros ni amainar a los insurgentes. Las esperanzas están puestas en las elecciones

Publicada 1 de enero 2005, El Diario de Hoy
Agencias internacionales
El Diario de Hoy

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Con un balance de más de 1,200 soldados estadounidenses muertos, a los que se añaden miles de heridos y bajas de la coalición, secundada por Gran Bretaña, el Gobierno de George W. Bush sigue dando prioridad a un conflicto que, al finalizar 2004, no tiene visos de concluir.

Rebeldes. Han dado una guerra sin cuartel a la Coalición y a las neófitas fuerzas locales.

La violencia sobre el terreno y la petición de varios partidos políticos iraquíes para que se aplacen las elecciones, no convencen al jefe de la Casa Blanca, quien sigue empeñado en que los comicios se celebren el 30 de enero, pase lo que pase.

Para garantizar la seguridad del proceso electoral, Bush ha dado el visto bueno al Pentágono para que incremente en 40,000 hombres adicionales las tropas sobre el terreno, hasta alcanzar la cifra récord de 150,000 efectivos.

Sin embargo, los campos de batalla en Iraq, donde se libra la operación militar estadounidense más cruenta desde la guerra de Vietnam, están plagados no sólo de pronósticos fracasados sino también de toneladas de armas y municiones iraquíes que han caído en manos rebeldes.

Imágenes secretas de ataudes con los restos de soldados norteamericanos.

Lo anterior quedó demostrado en noviembre, cuando tropas aliadas se vieron envueltas en el combate urbano más intenso desde Vietnam, en el bastión insurgente de Faluya.

Los vuelos secretos en los que se transportan los ataúdes cubiertos con la bandera de EE.UU. salieron a la luz, pero ese cargamento de dolor aún sigue llegando a las familias de los soldados que luchan por un Iraq en libertad.

Bajas de los EE.UU.
1,200 soldados han sido abatidos en ataques suicidas o en enfrentamientos con la insurgencia.

Las vejaciones contra prisioneros acapararon la atención en el mundo

Las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib y en otras cárceles de Estados Unidos y el mantenimiento de cientos de prisioneros en el limbo de Guantánamo han hecho de este año uno de los peores en la historia para Washington en términos de derechos humanos.

El Gobierno de EE.UU. no ha admitido responsabilidad sobre el caso, innegables por las fotografías captadas por los propios torturadores, militares estadounidenses.

La práctica por parte de una mujer de agarrar los genitales de los prisioneros, la intimidación con perros y el cubrir casi toda la cabeza de un prisionero con cinta adhesiva son sólo parte de una serie de abusos, de los cuales sólo han sido acusados unos cuantos soldados, que alegan haber cumplido órdenes.

Brutalidad
Los afectados estuvieron expuestos a actos humillantes, encierro en aislamiento, temperaturas extremas y posiciones corporales forzosas.

1) Encapuchado. Un iraquí permanece en una posición incómoda.
2) Humillación. Una soldado muestra los genitales de los presos.
3) vejámenes. Les ataban desnudos y eran mantenidos así por varias horas.
4) Intimidación. Un prisionero es amenazado con un perro.
5) Cadáver. Una militar posa sonriente junto al cuerpo de un reo cubierto de hielo.

 
 
 
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