El terror se apoderó del país
y las imágenes recorrieron el mundo. Fue el peor ataque de
su historia reciente.
El 11 de marzo de 2004 España vivió
una de las jornadas más dramáticas de su historia
reciente a causa de los atentados contra cuatro trenes en Madrid,
que mataron a 192 personas y cuya autoría asumió
el integrismo islámico.
En plena hora punta, hacia las 7:40 hora local, cuando miles de
personas acudían a sus lugares de trabajo o estudio, la
explosión de una decena de artefactos en esos trenes provocó,
en unos minutos, un baño de sangre.
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| vídeo. En la cinta
madrileños observan como avanza la onda expansiva de
la explosión hacia ellos. |
El pavor se adueñó de los viajeros
de esos convoyes, bautizados como los trenes de la muerte,
y de quienes aguardaban en las tres estaciones ferroviarias afectadas:
Atocha (centro de Madrid), el Pozo (en el sur) y Santa Eugenia,
en el extrarradio de la ciudad.
Dado el estado de algunos cuerpos, fueron necesarias pruebas de
ADN para poder poner nombre y apellido a los fallecidos.
Inmersos en el luto
192 muertos y más de 1,500 resultaron heridos. Decenas
eran inmigrantes,
incluyendo varios latinos.