Líder de dos caras. Fue un símbolo de la identidad de su pueblo durante cuatro décadas. Pero también fue dictatorial y hermético.
Una muerte que hace renacer sueños de paz

El pueblo palestino se aferra a la votación del próximo 9 de enero como una oportunidad no sólo de cambiar a su máximo dirigente, sino también de vida.

Publicada 1 de enero 2005, El Diario de Hoy
Agencias internacionales
El Diario de Hoy

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El mundo árabe perdió con Yaser Arafat el icono de su causa común, la palestina, y ahora se lanza a la búsqueda de un sucesor que facilite la unidad que no siempre concitaba el fallecido.

Seguidores. Durante el funeral del dirigente, la euforia se apoderó de muchos radicales, quienes promueven la lucha armada con Israel.

Durante su vida, el líder palestino tuvo una enconada disyuntiva: fue guerrillero en el albor de la lucha y, defensor de la paz y el diálogo en el estertor de su vida política, hasta que en 2001 fue abandonado por aquellos dignatarios que a lo largo de su vida habían respaldado sus dos caras.

Sin duda, para la mayoría de los líderes árabes, la desaparición de Arafat supone un alivio.

Se habían convencido de que representaba un obstáculo para la paz, y por ello nunca se esforzaron para sacarlo del confinamiento al que le redujo durante tres años el primer ministro israelí, Ariel Sharon.

Encerrado en Ramala
3 años pasó confinado en un edificio, acusado de incitar a la violencia.

28 DE OCTUBRE
Empeora su salud
• El delicado estado de salud del dirigente palestino Yaser Arafat obliga a su traslado al Hospital Militar Percy en París, Francia.

 

11 DICIEMBRE
El deceso
• Después de entrar en un “coma profundo”, el guerrillero muere en París. Fue enterrado el 12 en el patio del cuartel general de la Mukata en Ramala.

 
 
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