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Amenaza de epidemias .Cadáveres en descomposición
a la intemperie
Fotos EDH
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Agencias internacionales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La cifra preliminar de muertes por el maremoto que afectó a países
de Asia y África, desatado el domingo por un terremoto de magnitud
9.0 grados cerca de las costas de Indonesia, llegó a 125,282, según
informaron fuentes gubernamentales y sanitarias de la región.
Sin embargo, los organismos de socorro aseguran que la cifra aumenta cada
hora mientras continúa la remoción de escombros, la búsqueda
entre lodazales y pantanales y áreas a las que aún no han
podido llegar por la devastación.
Indonesia, Sri Lanka y la India son las naciones que tienen el mayor
número de víctimas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó ayer un
llamado de urgencia al mundo para reunir de inmediato no menos de 40 millones
de dólares para dar asistencia de inmediato a unas cinco millones
de personas damnificadas en el Océano Indico y que carecen de los
suministros básicos para subsistir luego de la hecatombe.
Es el desastre natural más grave que afecta la región
en varias décadas, aseguró el director general de
la OMS Lee Jong-wook. Las necesidades sanitarias de la población
afectada son inmediatas y sustanciales.
Dicho organismo reitera que urge el agua potable, techo, alimentos, instalaciones
sanitarias y cuidados médicos para la población.
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Necesitados. Cientos de residentes de Bangladesh claman por agua
y comida.
Fotos EDH
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A no ser que sean urgentemente movilizados los fondos necesarios
y coordinados en el terreno de operaciones, podríamos ver tantos
muertos a causa de las enfermedades como por la catástrofe natural,
sostiene el doctor David Navarro, director de operaciones de crisis de
la OMS.
El maremoto no fue evitable, pero la prevención de las muertes
innecesarias y el sufrimiento sí lo es.
Nervios desechos y una ligera réplica crearon pánico generalizado
a lo largo del sur de Asia ayer, al tiempo que el Gobierno emitía
una advertencia sobre otro tsunami a lo largo de la costa sur de la India.
En este país y en Sri Lanka, muchos huyeron de las playas por temor
a más olas letales, lo cual empantanó el esfuerzo humanitario
y detuvo temporalmente la recuperación de cuerpos en muchas áreas.
Las réplicas
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Al tope. Los hospitales no dan abasto para los lesionados.
Fotos EDH
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Tres réplicas, que midieron justo por arriba de los 5 grados en
la escala de Richter, llevaron al final a funcionarios en la India a emitir
lo que equivalió a una falsa alarma.
La reacción exagerada del Gobierno reflejó la sensibilidad
de funcionarios indios a las críticas en el sentido de que ellos
deberían haber avisado del tsunami a poblados costeros, los cuales,
en muchos casos, sufrieron el impacto dos a tres horas después
del terremoto del domingo, mismo que devastó buena parte del sur
de Asia.
Le han recomendado a la población mantenerse alejada de las playas.
Los cocodrilos están al acecho
La última cifra de fallecidos se dio a conocer mientras continúan
los entierros colectivos y las numerosas incineraciones de cuerpos.
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Devasatación en indonesia
Imagen de satélite muestra como el agua arrasó gran
parte de la zona habitada Banda Aceh, en el norte de la isla de
Sumatra. Fotos EDH
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Las imágenes muestran que Kao Lak, una vez plagado de hoteles
de lujo, ahora es el escenario de edificios destruidos, autos volcados
y cadáveres. Esta ha sido la zona más afectada de Tailandia.
El rescate de cuerpos, o inclusive sobrevivientes, en ciertos sectores
se ha visto complicado por la aparición de cocodrilos. La hermana
Caridad, una monja de 32 años rescatada de la isla de Hut Bay,
dijo que había cocodrilos al acecho.
A medida que nos acercábamos (al barco de rescate), dos o
tres cocodrilos comenzaron a nadar hacia nosotros. Los cuerpos de marina
tuvieron que disparar sus revólveres para protegernos, expresó.
En una isla de India, hallaron a un grupo que han sobrevivido desde la
tragedia del domingo a base de leche de cocos y mucha tenacidad. ¡Logramos
mantenernos vivos!, indicó uno de ellos al ser atendido.
Testigos relatan que muchas familias aún tienen los cadáveres
de sus parientes en sus casas y se niegan a entregarlos a las autoridades
para las fosas comunes. Ellos albergan la esperanza de darles sepultura
a sus parientes con un ataúd. Eso es lo único que suplican,
manifestó un habitante de Bangladesh.
Perdí a mis hijos y a mi esposo, no dejaré que vayan
a un hoyo con los otros cuerpos, explicó una de las víctimas.

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