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Puerto La Unión pasó por una vía tortuosa

Proceso. El proyecto de la nueva terminal portuaria atravesó por etapas difíciles y se vio amenazado en el 2000. El apoyo de Japón fue decisivo para el nuevo polo de desarrollo


Publicada 30 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Moderno. La nueva terminal marítima tendrá un frente de atraque de 560 metros. Su construcción tardará tres años. Fotos EDH




Wilfredo Moreno
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Siete años después de que surgiera la idea de reactivar el puerto de Cutuco, en La Unión, el proyecto está por ser una realidad.

Han sido años en los que el plan ha atravesado por altas y bajas, e incluso hubo un momento, tal como lo publicó El Diario de Hoy el 25 de enero de 2000, en el que peligró su ejecución.

La iniciativa de construir una nueva terminal donde antes funcionó el puerto de Cutuco surgió durante la gestión del Presidente Armando Calderón Sol.

Flores mostró apoyo al plan
- El mandatario anunció el 1 de abril de 2000 que destinaría $112 millones para el desarrollo de los 14 municipios de La Unión.
- Parte de esos recursos irían destinados para el nuevo puerto.
- Por ese entonces, el costo inicial de la terminal portuaria era de alrededor de $94 millones.
- No obstante, éste posteriormente fue elevado a $100 mills.

El ex mandatario visitó Japón en 1997, donde sostuvo un encuentro con autoridades estatales japonesas, las que le ofrecieron apoyo financiero para reactivar el puerto de Cutuco, el cual dejó de operar en 1996.

Por ese entonces, CEPA contaba con un estudio de factibilidad que analizaba el tipo de suelo, las mareas y el oleaje que existían en la zona.

Toma forma

En 1998, el empresario Miguel Ángel Salaverría, asume la conducción de la autónoma.
Salaverría encabezó las primeras negociaciones para asegurar el financiamiento del Banco de Cooperación Internacional de Japón (JBIC) y el diseño de la nueva terminal.

El 13 de marzo de 1999, el embajador de Japón, Katsu Iwamoto, entregó al presidente de CEPA, el informe final del estudio de factibilidad del nuevo puerto.

Las negociaciones se suspenden en ese año, debido a que Japón decide esperar la conformación del gabinete del electo presidente Francisco Flores.

No obstante, el 2000 inicia con que el proyecto del puerto está truncado, ya que el gobierno aún no se decide aceptar el ofrecimiento financiero y técnico de Japón.

Ante eso, un ex diplomático japonés aseguró que las prioridades de su país podrían cambiar en la medida que transcurría el tiempo.

CEPA sostenía que la obra debía ser construida por el sector privado, mientras que Japón que estaba dispuesta a financiarla, reiteraba que el ejecutor debería ser el gobierno.

Después de las publicaciones de El Diario de Hoy, respecto del peligro que corría el país de que la obra no se llevara a cabo, el gobierno del Presidente Francisco Flores cambió su posición con respecto al proyecto e incluso aceptó las condiciones japonesas.

El 26 de enero de 2000, el entonces presidente de la autónoma Ruy César Miranda, envió una carta a El Diario de Hoy en la que anunciaba que “el gobierno tomó la decisión de que el mencionado proyecto constituye la prioridad para el gobierno de El Salvador, a la vez de llevar a cabo su ejecución con el apoyo financiero y técnico del gobierno de Japón”.


El crédito del JBIC y la licitación

El 26 de octubre de 2001, el JBIC y la ministra de Relaciones Exteriores, María Eugenia Brizuela de Ávila, suscribieron en Tokio (Japón), un préstamo por $90.9 millones, para la construcción del puerto La Unión.

El empréstito fue aprobado y ratificado por la Asamblea el 24 de noviembre de 2001.
Para el 31 de enero de 2002, Nippon Koei, presentó el prediseño básico del proyecto. No obstante, el diseño final estuvo listo el 15 de octubre de ese año.

El 12 de diciembre fue contratada Nippon Koei para supervisar los trabajos de construcción.
Posteriormente, del 15 de noviembre de 2002 al 10 de octubre de 2003, CEPA realiza la precalificación de las firmas constructoras.

Durante esta etapa, la autónoma se enfrenta de nuevo con las autoridades japonesas, ya que solicitaba la participación de un consorcio español y otro italiano. Japón exigió que sólo participaran en la licitación tres consorcios liderados por empresas niponas.

El 16 de abril, los consorcios TOA Corporation/Jan De Nul, Penta Ocean/Hazama y la compañía Wakachiku presentaron sus ofertas técnicas y económicas.
El consorcio encabezado por TOA construirá el puerto por $132 millones.



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