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Violencia familiar

Chalatenango. Al menos 62 personas se han quitado la vida en el departamento. Un estudio del Programa de las Naciones Unidas relaciona las agresiones en el hogar con los casos

Publicada 30 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Salomón Ayala
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Irónicamente, uno de los departamentos con índices más bajos de delincuencia y asesinatos es el que tiene más casos de violencia intrafamiliar y suicidios en el país.

Según los resultados que un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hizo recientemente a nivel departamental, los índices de violencia familiar se han incrementado y al mismo tiempo el número de personas que ha tomado la decisión de quitarse la vida.

La jueza de Familia en Chalatenango, Carmen Elena Molina, manifestó que, según los datos estadísticos, en los primeros nueve meses del año al menos 62 personas, en su mayoría jóvenes, se suicidaron.

Abuso

Las violaciones, la violencia intrafamiliar o verse envuelto en situaciones en que las víctimas no encuentran una salida, les lleva a niveles depresivos tales que por sus cabezas pasa constantemente la idea de muerte, esto las inpulsa a cometer suicidio explican titulares del Juzgado de Familia. Ellos aseguran que los casos en Chalatenango son más que en otras partes del país.

Patricia, una niña de 14 años, llegó a vivir con su tía Maribel luego de haber dejado a sus padres, allí conoció a Francisco, un poco mayor que ella, los muchachos iniciaron una relación y empezaron a vivir juntos.

Luego de cuatro años Patricia quedó embarazada y el trato de Francisco hacia ella cambió, le maltrataba psicológicamente y físicamente. La muchacha, asustada, dejó el hogar y regresó a la casa de sus padres llevándose con ella a su niña recién nacida.

Francisco continuó acosando a Patricia de tal forma que ella intentó suicidarse en dos ocasiones. Los Juzgados de Familia tomaron el caso cuando Patricia amenazó que la siguiente vez mataría a su hija y luego se quitaría la vida ella.

“Afortunadamente se logró solucionar el problema brindándole atención psicológica a las tres personas involucradas”, explicó la Jueza Molina.

Agregó que en algunos de los casos de violación registrados, las pequeñas no sólo han sido abusadas por sus padres y padrastros sino también por sus hermanos, que siguen el mismo patrón de conducta que sus progenitores. “Los hijos desarrollan una conducta similar a la de los padres que “revictimiza” a la menor”, dijo. Estas situaciones llevan a la mujer, niña o adolescente a una depresión extrema, aseveró.

“Se dan las cosas más inverosímiles como que un bebé de seis meses de edad sufra la fractura de cuatro de sus costillas porque el propio padre le golpeó cuando intentaba pegarle a la madre del niño”, dijo la psicóloga Nora Concepción Zepeda, del Juzgado de Familia.

La profesional comentó además el caso de un anciano que vivía con su madre, pero al morir la señora, sus hermanas llegaron a buscarle al Tribunal asegurando que ellas le cuidarían.

“Nosotros tememos por la salud del señor, el padece insuficiencia renal, tenemos la sospecha de que la familia no le da la atención médica debida ya que esperan que el señor muera para heredar las tierras propiedad del anciano” comentó la psicóloga.

Los hijos asumen una conducta similar a la que ven en sus padres. Esto da origen a que los niños o adolescentes sufran de serias depresiones


Crisis que se vuelve semillero de pandilleros

Según un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef ) acerca del fenómeno de las pandillas en El Salvador, un buen porcentaje de miembros de las bandas ha sido víctima ya sea de la violencia familiar, abuso sexual o maltrato en sus hogares.

Según la funcionaria de familia, Carmen Elena Molina, estos niños habrían podido ser rescatados de haber existido una denuncia a tiempo.

El informe reza que ocho de cada diez pandilleros en las edades promedio de 17 años, proviene de un hogar en el que se registra violencia intrafamiliar, además cita que siete de cada diez pandilleros no lograron identificar un modelo positivo a seguir entre los miembros de su familia.

Detalló que el juzgado cuenta con una escuela para padres y una escuela para adolescentes.

“El juzgado está conectado con varias instituciones de ayuda con especialistas en el tema” aseguró.

Una de estas organizaciones es Gente Joven de Plan El Salvador, que trabaja para que las víctimas canalicen sus actividades en forma positiva, los beneficiarios de este programa son niños y niñas abusados sexualmente, que han recibido maltrato físico, abandono o maltrato psicológico por parte de sus padres. El 94 por ciento de los casos de violencia intrafamiliar los protagonizan hombres.

“Un menor que sea violentado se convierte luego en agresor, no solamente en su grupo familiar sino que contra toda la sociedad salvadoreña” aseguró Molina.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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