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Douglas Omar González
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Zoila Celis, de 33 años, murió arrollada ayer por autobús
de la ruta 30.
La mujer deja a sus siete hijos en la orfandad.
El hecho se produjo a eso de las 7:00 de la mañana en el Bulevar
Constitución, en la colonia Montebello, de la capital.
Según dijo un grupo de maestros del centro escolar España,
donde Zoila atendía el cafetín, el accidente ocurrió
en momentos en que ella regresaba de cuidar a una hija, quien desde algunos
meses está en tratamiento por leucemia en el hospital Bloom. Cada
noche le hacía compañía y por la mañana volvía
a casa.
Según la policía, la mujer se había bajado del autobús
junto a su hija, Tamara Celis, de 11 años.
Cuando intentaron cruzarse la calle, el motorista retrocedió para
sobrepasar a un vehículo. Fue entonces cuando golpeó a las
dos. El cuerpo de Zoila quedó tendido en la calzada.
El chofer huyó y dejó abandonado el bus.
Mientras tanto, Tamara fue trasladada al Hospital Zacamil y luego al Benjamín
Bloom, donde se recupera, informaron ayer familiares.
La señora es velada en una iglesia cristiana evangélica
de la colonia Mireya #2, de San Ramón.
Su hija mayor, Ana Ruth, de 14 años, se encargó por la tarde
de verificar el estado de su hermana, Tamara, quien se mantiene estable.
El pastor José Paredes dijo que uno de los hermanos había
decidido que llevaran el ataúd a la iglesia.
Paredes informó también que el propietario del autobús
responsable asumió los gastos fúnebres, debido a que la
familia de la mujer es pobre.
Las autoridades policiales informaron que continúan con la búsqueda
del motorista responsable y que ya lo tienen identificado.
Los maestros de la escuela España dijeron que Zoila era el único
sostén de sus hijos, con edades entre los cinco y los 19 años.

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