Sidney
Mazzini V.
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
La inmadurez de un presidente centroamericano hizo revolver
la frágil nave de la integración de C.A., justamente cuando
es más imprescindible la unidad para llevar adelante y en primacía
la importante y necesaria Secretaría General de la OEA, por todas
las ventajas o beneficios que se obtendrían en nuestros pueblos
centroamericanos, especialmente éstos que suman ya millones
en su vivencia en los EE.UU. Todo esto, aunado a la inminente aprobación
del TLC de C.A. con EE.UU., tratado, a pesar de sus críticas, al
que se debe sacar todo el provecho para levantar las postergadas y débiles
economías de nuestra región.
Esa unidad centroamericana para efectos de llevar un candidato centroamericano
a la OEA, se ha visto saboteada, ya que se tenía programada
desde hacía una década, en el sentido de que, después
de terminar el período de diez años que le tocara al colombiano
César Gaviria por razones de región, le correspondería
el turno a C.A., que hasta ahora no ha tenido el privilegio de merecer
esa secretaría, que los EE.UU. la propone expresamente.
Precisamente al llegar el turno a C.A., fue el costarricense Miguel Ángel
Rodríguez, ex presidente de la República, el electo por
unanimidad en la OEA. Los hados del destino quisieron que Rodríguez
apenas oliera las fragancias del poder, se le viniera un imparable ciclón
que arrasó con su secretaría general y al mes era esposado
camino de las cárceles de su país. El ex presidente Flores,
que ya venía emergiendo como candidato a la OEA, de nuevo asume
ese papel con la real posibilidad de que C.A. ocupe el honroso cargo de
la Secretaría General.
Pero, como dejamos dicho, la inmadurez de un presidente centroamericano,
al poner los intereses de un localismo chauvinista sobre los intereses
de Centro América, olvidándose de los gloriosos pactos morazánicos,
viene a torpedear a la misma unidad de C.A., queriendo impedir
la candidatura de Flores, sólo por ser salvadoreño.
Ahora vemos, que en ese río revuelto despuntan con
un cierto oportunismo los consabidos aspirantes a ocupar el
trono como ganancia de pescadores: El canciller de México,
Luis Ernesto Derbez, propuesto por el Presidente Vicente Fox, en vías
de ir terminando su período; el ministro chileno del Interior,
José Miguel Insulza, quien viene a poner en jaque al candidato
de México, en la creencia de que, según el ex canciller
mexicano Castaneda, ya estaba seguro de ganar. En la fila también
aparecen un ex canciller de Honduras y el ex presidente del Perú
Valentín Paniagua.
Aunque se diga como crítica que nadie es profeta en su tierra,
Francisco Flores, candidato salvadoreño y centroamericano, ostenta
y reúne las mejores condiciones y cualidades para ser el candidato
ideal a la Organización de Estados Americanos, pudiendo desempeñarse
como secretario general en cumplimiento de la Carta de la OEA, tanto en
su naturaleza y propósitos, principios, miembros, derechos y deberes
fundamentales de los estados, soluciones pacíficas, normas sobre
educación, ciencia y cultura, etc.
Entre muchas cualidades que le distinguen y favorecen está ser
un hombre recto, capaz, íntegro y, sobre todo, definido en sus
valientes ejecutorias ya reconocidas, cualidades que, según muchos,
causan asombro o estupor, sobre todo cuando la humanidad sufra toda clase
de crisis o plagas mentales, físicas o morales por la inseguridad
del terrorismo internacional, en que ahora se vive.
Por las mismas críticas que siempre se corren, es bueno dejar aclarado
qué es lo que en verdad ocurrió cuando se produjo el llamado
golpe de Estado en Venezuela el 12 de abril de 2002, cuando
el Presidente Flores reconocía al nuevo gobierno de esa nación.
Lo cierto es que el propio Presidente Chávez expresamente renunciaba
a la presidencia ante los propios obispos o arzobispos de su país,
situación que fue escuchado en todos los medios de comunicación
públicos, yéndose como reo a una isla.
Fue así que, sin esperar otra comunicación, el entonces
Presidente Flores procedió de conformidad al reconocimiento, dentro
de la lógica y el derecho internacional. Así se escribió
la historia.
* Dr. en Derecho.

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