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EDH
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José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Las reformas fiscales
impulsadas por el gobierno aumentarán los gastos administrativos
de las empresas entre el 15% a 20%, debido a que deberán incurrir
en costos adicionales para su implementación.
Tal aseveración no proviene de un neófito en la materia
sino que es la apreciación de Otto Carin Guzmán, gerente
de servicios fiscales de la firma de auditoría Price Waterhouse
& Cooper/López Salgado y Compañía.
Para el analista, las empresas incurrirán en mayores costos porque
deberán contratar nuevo personal (asesores fiscales), implantar
nuevos sistemas informáticos y cambiar esquemas de facturación.
Las leyes tributarias en sí tienen varios objetivos generales como
mejorar la recaudación tributaria, fortalecer la capacidad de recaudación,
control y cobranzas por parte de la administración tributaria,
y cerrar las fuentes de evasión y elusión fiscal.
Guzmán considera que está bien que se quiera aumentar la
base tributaria, y añade que si bien podrá bloquearse la
elusión, será difícil hacer lo mismo con la evasión,
porque el que es evasor siempre seguirá evadiendo y si no,
que vayan al mercado central, señaló.
Intervención
Con estas reformas, la intervención en las actividades empresariales
será más obvia, porque cuando el fisco requiera que le envíen
información o que las firmas se conecten en línea con el
servidor del Estado, el objetivo será controlar a todos los pequeños
y medianos contribuyentes que no declaran impuestos.
Esto significa costos adicionales de entre un 15 ó 20% en
el campo administrativo e impositivo para las empresas en general, pero
principalmente para las grandes, dijo.
Así como está la ley, las grandes empresas tales como Freund,
Goldtree Liebes y La Constancia, entre otros, ayudarán a controlar
a todos los proveedores y clientes que tienen abajo, dijo. Lo grave de
esto es que la responsabilidad, agregó, se le asigna a la empresa
privada, que no recibe ninguna compensación por prestar ese servicio.
Para el auditor financiero, otro problema de la legislación es
que genera un desincentivo a la inversión extranjera lo cual implica
fuga de capitales.
A las empresas extranjeras no les cobra un cinco, quedando el único
incentivo de la mano de obra, pero si otra empresa le vende servicios
a una maquila, por ejemplo, tiene que cobrarle el impuesto de IVA, porque
la ley no es clara sobre las zonas francas, razonó.
En ese sentido, Guzmán explicó que hay empresas grandes
que ya están pensando en sacar sus negocios de El Salvador.
Ese es el caso de los emisores de tarjetas de crédito internacional.
Guzmán detalló que esas empresas están buscando liquidar
operaciones (emitir tarjetas) desde Panamá con el propósito
de no afectar a sus afiliados locales.
Temor
Mucha gente está pensando en solicitar una tarjeta internacional
de Panamá, Estados Unidos o donde sea, pero que no se liquide aquí
porque tienen miedo que le controlen su consumo, dijo.
La modificación de ley plantea que los contribuyentes que reciban
pagos con tarjeta de crédito, sea por compra de un bien o prestación
de un servicio, deberán enterar en concepto de adelanto de IVA
el 2% del valor del bien o del servicio.
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| Control. Las empresas ayudarán a controlar
a contribuyentes.Foto EDH |
Dicho anticipo será percibido por los emisores
o administradores de tarjetas de crédito, quienes se convierten
en agentes de percepción, y se realizará cuando paguen a
sus afiliados las sumas por las transferencias de bienes o prestación
de servicios realizadas por dichos afiliados a los tarjetahabientes del
país.
El Diario de Hoy trató de localizar al director general de impuestos
internos, Luis Barahona, para que ofreciera la versión de Hacienda
sobre los puntos criticados por Carin Guzmán, pero fue imposible
localizarlo.
Igual se quiso conocer la opinión del director de fiscalización,
José David Avelar, pero tampoco se le pudo contactar.
Más temores en el sector privado
La reforma fiscal traerá cambios radicales para
las grandes empresas y para los inversionistas extranjeros, que podrían
desincentivar su presencia en el país.
Una normativa que no ha sido del agrado del sector privado es la obligación
de estar conectados con el fisco, es decir, mantener en línea sus
operaciones con Hacienda, para que esta pueda monitorear todas las ventas
y transacciones que se registren.
Otra disposición señala que las empresas no radicadas que
presten servicios en el país serán gravadas con el 20%,
aunque no se encuentren físicamente en nuestra nación.
También se establece la obligación para los grandes contribuyentes
de convertirse en agentes de percepción y de retención.
Serán agentes de retención cuando por cada compra que realicen
retengan a su proveedor el 1% de IVA anticipado. El problema es que la
compañía pasa a financiar al fisco con ese gravamen adelantado.

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