|
Búsqueda frenética de los extranjeros
Nueva medida. ordenan que los cuerpos de los
turistas no sean sepultados ni cremados, para que se les identifique y
repatrie
Publicada 29 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
|
 |
|
El mural de la muerte. Tailandeses, embargados por la angustia,
buscan si entre las cientos de fotos de cadáveres están
sus parientes desaparecidos. Fotos EDH
|
Agencias internacionales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un turista miró fotografías de rostros ensangrentados
e hinchados que están colocados en una pizarra y suspiró
aliviado.
Mi padre no está ahí, dijo Jerzy Chojnowski,
un alemán que capitanea un yate y cuyo padre de 83 años,
Konrad, estaba entre los cientos de desaparecidos después de que
las olas gigantescas que originó un sismo submarino arrasaran el
domingo con el sur de Tailandia y en otras naciones de Asia y África.
Chojnowski, que el fin de semana escapó por poco de la muerte,
se unió ayer a decenas de extranjeros que se encontraban en la
municipalidad de Pukhet esperando ansiosamente cualquier noticia sobre
los seres queridos que no aparecen.
Los parientes revisaban listas de nombres en hospitales y miraban detenidamente
fotografías de nosocomios que mostraban cuerpos hinchados sin reconocer.
Uno era el de un bebé, identificado solamente como Número
46.
Recompensas
En otra pizarra había decenas de fotos de los desaparecidos, muchos
de ellos europeos, aunque también había un mexicano, japoneses,
coreanos y un ciudadano de Singapur.
Las imágenes, colocadas por parientes y amigos desconsolados, estaban
acompañadas por mensajes pidiendo ayuda.
Recompensaré si la pueden encontrar, decía el
mensaje que venía con una foto de una joven asiática con
coletas, que estaba en la isla Phi Phi cuando cayó el muro de agua.
Entre los desaparecidos también había una niña holandesa
de tres años.
Muchas de las víctimas se encontraban en la playa Khao Lak, situada
al norte de Phuket, que fue devastada por olas enormes que en algunos
sitios llegaron a penetrar hasta un kilómetro en tierra, destruyendo
hoteles y tiendas.
Chojnowski pasó la mañana de ayer recorriendo la playa
Bang Tao, de Phuket. Mi padre no era un buen nadador y en esta ola
ni se podía nadar, le seguiré buscando, dijo entre
sollozos.
Los sitios web de los gobiernos provinciales tienen páginas para
que coloquen mensajes sobre parientes y amigos perdidos.

|