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| Fotos cortesía /
Ronald Morán |
Juan Carlos Rivas/Morena
Azucena
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Bajar once pisos de un edificio en Miami, Florida cargando decenas de
muebles no fue nada fácil para el artista Ronald Morán.
Con esfuerzo cargó una cocina, sillas, cacerolas y otros utensilios
domésticos.
Cualquiera pensaría que era la mudanza de Morán. Pero no.
Él tuvo que trasladar estos implementos a la sede de la tercera
edición de Art Basel Miami Beach, lugar donde montó su instalación
Hogar dulce hogar.
Esta convocatoria, que se realizó a principios de diciembre, es
una de las ferias de artes más importantes del mundo; pues a ella
sólo se puede asistir con invitación.
Morán llegó a ella, gracias a las gestiones del curador
costarricense Klaus Steinmetz, quien fue su representante en Miami.
Para el montaje y la logística, el artista tuvo la ayuda de la
pintora salvadoreña Carmen Elena Trigueros y del galerista chileno
Víctor Quiroz.
El equipo no sólo enfrentó una intensa jornada de trabajo,
también asumió el riesgo de la representación y participación
en la feria durante cinco días, que tenían un costo arriba
de los $20,000.
Pero el esfuerzo valió la pena, pues pocos minutos después
de que la feria inaugurara una sesión para un grupo selecto de
coleccionistas, la obra fue vendida.
El empresario Marty Margulies y su curadora Katherine Hinds la eligieron
para que formara parte del museo privado en el que figuran artistas contemporáneos
como Francis Alys, Jeff Wall, Vic Muniz y Takashi Murakami.
Así, la obra de Morán integrará una de las colecciones
contemporáneas más importantes del mundo; la cual está
registrada en la lista del Top 200 de la revista Art News.
Pero no sólo la instalación causó revuelo en la feria,
también una serie de fotografías y dos mil folletos de Hogar
dulce hogar fueron adquiridos por varios coleccionistas y representantes
de galerías y museos estadounidenses de Houston, Miami, Michigan,
además de representantes de Bogotá, Madrid y Santiago de
Chile.
Entre las solicitudes más próximas, además del montaje
en el museo de Margulies que será en enero, está la reconstrucción
de esta misma instalación en el Museo de Arte Moderno de Bogotá
(MAMBO) y en una galería la ciudad de Los Ángeles y posteriormente
en un museo australiano.
No obstante la agenda de 2005 de Morán no termina ahí. También
ha sido invitado a Nueva York a una exposición que se titulará
Blanco. Además de la edición gráfica de objetos a
cargo de la prestigiosa revista de arte, Art Nexus.
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| En el montaje. Ronald Morán tuvo una ardua
jornada durante la instalación de Hogar, dulce hogar, la obra
que compró el coleccionista y empresario Marty Margulies. Fotos
cortesía / Ronald Morán |
Violencia congelada
Hogar dulce hogar, es una pieza con la que Morán participó
en el Proyecto Kent Explora de Arte Contemporáneo en 2003. En el
certamen, obtuvo una mención honorífica de parte del jurado
y el primer lugar concedido por el público asistente.
La instalación trata sobre la violencia intrafamiliar. Situación
que la recrea de manera sarcástica. Me interesó hacer
una parodia de la violencia familiar y cómo los objetos del hogar
pueden ser utilizados como instrumentos bélicos. Por eso los satiricé,
cubriéndolos de un material suave y blanco que refleje pureza,
indicó el creador.
La obra también incluye la violencia sicológica que a diario
se sufre en miles de hogares.
Para causar sensaciones en el espectador, el artista utilizó fieltro
blanco o huata, con el cual tapizó las paredes y cubrió
objetos como cinturones, cuchillos, martillos, tenedores, cacerolas y
todo instrumento asociado con la agresión física y verbal.
Una pasión que poco se apoya
Las instalaciones no venden. Esta percepción
quedó descartada, al menos para Ronald Morán, quien vendió
una obra espacial en una de las ferias de arte más importantes
del mundo. Llegar hasta allí no ha sido fácil. El
hecho de insistir ha traído consecuencias buenas, pues ha sido
una carrera de mucho tiempo y de dinero invertido, admitió
Morán.
¿Cuánto apoyo ha tenido por parte de las autoridades culturales
gubernamentales? En ese sentido, hay una negligencia espantosa,
no se le puede llamar de otra manera, dijo el artista refiriéndose
al nulo apoyo por parte de Concultura.
Originalmente, Morán estaría apoyado por el artista José
Rodríguez, pues él le ayudaría con el montaje de
la pieza.
Sin embargo, el viaje de Rodríguez se truncó. Recurrimos
a diferentes personas para que facilitaran una recomendación institucional
para José, pero no apostaron a echar una mano, aseguró.
Para eso, los artistas mandaron una carta electrónica al presidente
de Concultura, Federico Hernández, pero no hubo respuesta, según
sostuvo Morán. También pidió una audiencia con la
directora nacional de Artes, Lovey Argüello. Ella se lavó
las manos olímpicamente diciendo que no metiéramos a Concultura
en esto. Fue una negligencia espantosa, comentó decepcionado.
Por su parte, el presidente de Concultura expresó que Morán
no se acercó para solicitar apoyo institucional. Ronald no
se acercó y no tiene por qué hacerlo tampoco. Porque ellos
(los artistas) lo pueden hacer por su cuenta. Tampoco queremos que estén
dependiendo de Concultura para salir del país, si lo hacen por
sus medios, fantástico; pero si tienen una dificultad, saben que
pueden contar con nosotros, argumentó Hernández.
A pesar de las complicaciones, Morán viajó a Miami y contó
con el apoyo logístico de la artista Carmen Elena Trigueros y del
galerista chileno Víctor Quiroz. Todos trabajaron duro antes de
la exposición, que se dio a principios de este mes.

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