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Buenos propósitos

Para comenzar 2005 con hábitos saludables y mantenerlos durante el año

Publicada 29 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Leyre Ventas
El Diario de Hoy
lventas@elsalvador.com


La avanzada madrugada de la noche del 31 se llena de buenas intenciones para el año que llegó. El ritual se repite cada Nochevieja y, por peso en la conciencia, las promesas suelen estar relacionadas con las que en los pasados 365 días no se pudieron cumplir.

Tras los excesos navideños de banquetes y parrandas, colmo del sedentarismo, se pretende comenzar enero con hábitos saludables. Las dificultades llegan más adelante, cuando la rutina opaca los recuerdos fiesteros y los arrepentimientos son menos.

Para que esta vez la salud agradezca los juramentos que no murieron como palabras, siga los consejos que se presentan a continuación.

Tomaré agua con insistencia

El agua compone cerca del 60 por ciento del cuerpo humano, por lo que ingerir una cantidad adecuada al día es una condición básica que favorece la salud.

El incoloro líquido posee propiedades físicas y químicas, que hacen de esta simple molécula el medio ideal para el transporte de sustancias. Por eso, el agua es fundamental en los procesos de digestión, absorción y distribución de nutrientes, lo mismo que en el desecho de elementos tóxicos.

Además, protege: es el medio ideal para controlar la temperatura, ayuda a mantener los niveles adecuados de acidez del cuerpo y probablemente juegue un papel fundamental en los procesos de envejecimiento.

En condiciones normales y con una función del riñón adecuada, una persona promedio elimina 500 mililitros de agua como orina, 600 mililitros como vapor de éste por los pulmones durante la respiración, 200 mililitros en el sudor (dependiendo de las condiciones climáticas y actividad física) y 150 mililitros por la materia fecal.

Para mantener el balance y compensar estas pérdidas se requiere tomar no menos de 1,450 mililitros del vital líquido diariamente; casi un litro y medio. La comida sólida contiene por sí misma un alto porcentaje de agua, por lo que alrededor de cinco vasos diarios adicionales aseguran que la cantidad sea la necesaria.

Una deficiencia en el consumo produce síntomas como dolor de cabeza, fatiga, cambios en el humor, calambres y dolores musculares. Éstos se pueden presentar en estados de “deshidratación crónica”, cuando la ingesta de agua es menor de 700 mililitros diarios (menos de 3 vasos de agua al día), por un tiempo que pueden ser días o semanas.
Son también frecuentes espasmos musculares, adormecimientos, alteraciones en la visión, dificultades para tragar y, en casos severos de deshidratación, delirio, ataques cardiacos e incluso la muerte.


No me olvidaré de los chequeos médicos

Acudir a la consulta médica no hace daño a nadie; todo lo contrario. Ángel Duarte, doctor en medicina general del Hospital Bloom, recuerda que chequearse a tiempo ayuda a prevenir males.

Las vacunas son, por razón de ser, las primeras de la lista: contra la difteria, el tetanos, la poliomielitis, meningitis, hepatitis A y B, varicela, el neumococo, la influenza o gripe, las paperas, la rubéola, el sarampión, etc. Algunas son anuales, otras necesitan refuerzo cada cierto tiempo.

El análisis de heces avisa de la existencia de parásitos.
Un hemograma y un examen general de orina al año es obligado. También medir la presión arterial en adolescentes y adultos.
Los niños deben ser evaluados por el odontólogo anualmente, así como por el oftalmólogo antes de comenzar el curso. Si se detecta algún problema de lenguaje, lo primero es acudir al otorrino.

Cuando la tos es recurrente, es recomendable someterse a una prueba de tuberculina.
Para descartar estados de subnutrición, obesidad en el peso y la talla del individuo deben ser acordes.


Dejaré de fumar definitivamente

Manuales para dejar de fumar y asociaciones contra el cáncer de pulmón aseguran que dejar el tabaco significa vivir más años, reducir las posibilidades de sufrir un ataque al corazón o una embolia, favorecer la salud de aquellos que rodean al vicioso y ahorrar dinero.
Tomar la decisión es más fácil que llevarla a cabo. A la fuerza de voluntad le siguen estos pasos:
1. Fijar una fecha.
2. Cambiar de ambiente.
3. Desechar los cigarrillos y ceniceros de la casa, el automóvil y el lugar de trabajo.
4. No permitir que nadie fume en la casa, y comunicar a familiares, amigos y compañeros de empleo la decisión, y solicitarles colaboración (que no fumen al rededor o dejen cigarrillos a la vista).
5. Matar las ganas de fumar con otro entretenimiento.
6. Al principio cambiar de rutina: sustituir el café por el té, beber mucha agua y menos alcohol.
Si la tentación es demasiado grande, existen recetas homeopáticas, parches, inhaladores y gomas de mascar de nicotina u otros medicamentos que ayudan a dejar el vicio. Se debe consultar a los especialistas.


Lograré y mantendré mi peso ideal

Ese debe ser, según la nutricionista María Thelma Escobar de Díaz, el propósito principal de una dieta combinada con ejercicio: “eliminar las libras que sobran y mantenerse”.
La experta sugiere que se evalúe si es el hambre desmedida la que le lleva a ingerir tanto, los ineludibles eventos sociales a los que acude con frecuencia, organizados siempre en torno a la comida y bebida, o una débil fuerza de voluntad. “Adelgazar y mantenerse delgado dependen exclusivamente de uno mismo, y los logros son proporcionales al esfuerzo”, sentencia.

Hay que preparar mentalmente el plan de acción: comer mínimas cantidades en reuniones donde se ofrecen muchas boquitas y golosinas, o sencillamente decir “no gracias”. Si se acepta beber algo, se debe beber despacio, así no volverán a llenar el vaso.
La clave está en escoger el método adecuado (una dieta balanceada, adaptada a su forma de comer y preparar los alimentos), y olvidarse de tratamientos dudosos que, aguantando hambre, ofrecen reducciones relámpago.

Antes que nada, hay que deshacerse de lo adquirido estos días de excesos.
Las 350 calorías de la ración de pavo con salsa de Nochevieja se queman caminando vigorosamente durante 90 minutos (quemará 300) y un con un cuarto de hora paseando por la colonia (eliminará las 50 restantes). Trotar media hora iguala los resultados.
La hora de baile de la parranda del 31 acabará con las 400 calorías de las 4 copas de vino que empujaron al pavo de la cena.

Si se concentran las esperanzas en el partido de fútbol del primero de enero, habrá que esforzarse por sudar durante hora y media para eliminar los vestigios que las cinco cervezas dejaron a modo de 800 calorías. La bicicleta reduce el tiempo de la quema a una hora.
Pasadas las fechas navideñas, mantener la conciencia y ser constante con el ejercicio hará que los gramos de más nunca se vayan a adherir.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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