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Próximo año
Superar las expectativas

Espero que el nuevo año nos depare a todos las mejores oportunidades personales y familiares. Anhelo que tengamos salud en nuestros hogares, paz en nuestra nación y un trabajo que nos permita salir adelante

Publicada 29 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Raúl M. Alas*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Un año se nos va cargado de historia y otro año nuevo nos viene lleno de ilusión. Así es la dinámica constante del tiempo. Es el ayer, hoy y mañana que convergen sucesivamente como las notas musicales que van sonando en forma progresiva en una larga sinfonía. Quizá por eso muchos aprovechamos estos días para hacer una breve síntesis de lo que ha ocurrido en el año y para efectuar una rápida lectura del futuro, que está a la vuelta de la esquina. En fin, es el tradicional balance anual que todos practicamos en estas fechas.

En gran medida, este ritual es efectuado en buena parte de la sociedad. Asimismo, la contabilidad del año la realizan expresamente muchas instituciones públicas y privadas y, por supuesto, los medios de comunicación, que publican resúmenes especiales de los principales acontecimientos ocurridos durante el año. La enumeración de noticias es variada, los protagonistas son rostros recurrentes de la farándula, y los hechos figuran a todo color en los periódicos y canales de televisión.

Lo cierto es que este año que se está despidiendo, se va repleto de una variedad de sucesos que seguramente nos marcarán el camino de los próximos meses y años. No voy a detenerme a valorar el impacto de cada uno, pero sí quiero rescatar aquellos que, por su alcance político, social y económico, incidirán decisivamente en el futuro del país y de nuestra región.

En primer lugar, quiero destacar las elecciones presidenciales del 21 de marzo. Aunque sus resultados hablan por su propia cuenta, cabe decir que pocas veces he visto tanta incertidumbre y movilización concentrada en un solo acto electoral. De hecho, la campaña electoral superó con creces cualquier pronóstico de polarización que hubiéramos considerado previamente. En efecto, durante el debate político que se generó al calor de la contienda, no había ojos ni oídos para terceros, únicamente para los dos rivales que conseguirían acaparar las preferencias de los votantes.

En este sentido, aunque ARENA ganó por goleada en las elecciones, me parece que el país aún sigue sumergido en ese absurdo enfrentamiento que persiste entre posiciones opuestas de izquierda y derecha. Lo triste es que veintitantos años después de aquella radicalización ideológica, se pretenda revivir un escenario antagónico de protesta, oposición y subversión que tanto daño y confusión generó en el ámbito social y académico de El Salvador.

En segundo lugar, creo que es significativo valorar el estilo de gobierno del Presidente Saca. Posiblemente, todavía es aventurado emitir juicios acerca de la huella que puede dejar su gestión presidencial. Sin embargo, hasta el momento, su proceder político demuestra un gran nivel de sentido común y coherencia con lo prometido en campaña. Además, da la impresión de que tiene las ideas claras y la voluntad de emprender cambios importantes en diversos rubros, particularmente en aquellos de índole social. Por lo tanto, si lo que afirma en diversos foros es sensato y factible para El Salvador, es justo apoyarle para que materialice esas iniciativas.

En tercer lugar, cabe valorar el encuentro de salvadoreños residentes en el exterior que se dieron cita en el país durante el reciente foro convocado por la presidencia de la República. Creo que ese cónclave con nuestros “hermanos cercanos” ha sido un buen punto de partida para dialogar abiertamente sobre varios aspectos de la vida nacional. Sin embargo, estoy consciente de que falta mucho camino que recorrer para fortalecer ese nexo con esos aliados naturales que trabajan y triunfan en varios países del globo terráqueo.

Al hilo de ese evento, ya apuntábamos en su momento que cada contacto directo con ellos tiene un componente de sinergia que vale la pena aprovechar en diversas maneras. Ya sea, promoviendo una variedad de nobles servicios relacionados con el turismo y el comercio o instaurando un vínculo perenne que facilite el impulso de numerosas iniciativas sociales y culturales.

Y, finalmente, quiero referirme a la enorme expectativa que ha suscitado en la opinión pública regional la eventual entrada en vigor del CAFTA con Estados Unidos. Obviamente, es prematuro cantar victoria respecto a las repercusiones sociales y económicas que tendrá para el país y la región. Sin embargo, es un factor que ya está condicionando de forma decisiva a muchos empresarios en su afán de sacarle el jugo a este instrumento comercial.

Espero que este gran paso que estamos dando nos impulse a secundar y cumplir los pronósticos que el acuerdo trae consigo, especialmente, para elevar el índice de empleo, potenciar de manera activa el comercio de nuestros productos y servicios y para favorecer las condiciones de desarrollo humano de las nuevas generaciones. El desafío está a las puertas, la historia dirá si fuimos capaces de aprovechar esta interesante oportunidad de progreso comercial que se nos está presentando.

En definitiva, estos hechos que he reseñado constituyen puntos de inflexión para nuestra sociedad. Por lo tanto, los cambios que se avecinan, las consecuencias que se vislumbran y los éxitos que se anuncian serán fruto de la semilla sembrada con el esfuerzo de todos y, por ello, la realidad que cosechemos debe superar con creces las expectativas actuales.

Y ya que estamos cerrando 2004, espero que el nuevo año nos depare a todos las mejores oportunidades personales y familiares. Particularmente, anhelo que tengamos salud en nuestros hogares, paz en nuestra nación y un trabajo que nos permita salir adelante.
Queridos lectores, con todo cariño les deseo a todos ¡un feliz año nuevo!

*Doctor en Comunicación Pública.

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