Raúl
M. Alas*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Un año se nos va cargado de historia y otro año nuevo nos
viene lleno de ilusión. Así es la dinámica constante
del tiempo. Es el ayer, hoy y mañana que convergen sucesivamente
como las notas musicales que van sonando en forma progresiva en una larga
sinfonía. Quizá por eso muchos aprovechamos estos días
para hacer una breve síntesis de lo que ha ocurrido en el año
y para efectuar una rápida lectura del futuro, que está
a la vuelta de la esquina. En fin, es el tradicional balance anual que
todos practicamos en estas fechas.
En gran medida, este ritual es efectuado en buena parte de la sociedad.
Asimismo, la contabilidad del año la realizan expresamente muchas
instituciones públicas y privadas y, por supuesto, los medios de
comunicación, que publican resúmenes especiales de los principales
acontecimientos ocurridos durante el año. La enumeración
de noticias es variada, los protagonistas son rostros recurrentes de la
farándula, y los hechos figuran a todo color en los periódicos
y canales de televisión.
Lo cierto es que este año que se está despidiendo, se va
repleto de una variedad de sucesos que seguramente nos marcarán
el camino de los próximos meses y años. No voy a detenerme
a valorar el impacto de cada uno, pero sí quiero rescatar aquellos
que, por su alcance político, social y económico, incidirán
decisivamente en el futuro del país y de nuestra región.
En primer lugar, quiero destacar las elecciones presidenciales del 21
de marzo. Aunque sus resultados hablan por su propia cuenta, cabe decir
que pocas veces he visto tanta incertidumbre y movilización concentrada
en un solo acto electoral. De hecho, la campaña electoral superó
con creces cualquier pronóstico de polarización que hubiéramos
considerado previamente. En efecto, durante el debate político
que se generó al calor de la contienda, no había ojos ni
oídos para terceros, únicamente para los dos rivales que
conseguirían acaparar las preferencias de los votantes.
En este sentido, aunque ARENA ganó por goleada en las elecciones,
me parece que el país aún sigue sumergido en ese absurdo
enfrentamiento que persiste entre posiciones opuestas de izquierda y derecha.
Lo triste es que veintitantos años después de aquella radicalización
ideológica, se pretenda revivir un escenario antagónico
de protesta, oposición y subversión que tanto daño
y confusión generó en el ámbito social y académico
de El Salvador.
En segundo lugar, creo que es significativo valorar el estilo de gobierno
del Presidente Saca. Posiblemente, todavía es aventurado emitir
juicios acerca de la huella que puede dejar su gestión presidencial.
Sin embargo, hasta el momento, su proceder político demuestra un
gran nivel de sentido común y coherencia con lo prometido en campaña.
Además, da la impresión de que tiene las ideas claras y
la voluntad de emprender cambios importantes en diversos rubros, particularmente
en aquellos de índole social. Por lo tanto, si lo que afirma en
diversos foros es sensato y factible para El Salvador, es justo apoyarle
para que materialice esas iniciativas.
En tercer lugar, cabe valorar el encuentro de salvadoreños residentes
en el exterior que se dieron cita en el país durante el reciente
foro convocado por la presidencia de la República. Creo que ese
cónclave con nuestros hermanos cercanos ha sido un
buen punto de partida para dialogar abiertamente sobre varios aspectos
de la vida nacional. Sin embargo, estoy consciente de que falta mucho
camino que recorrer para fortalecer ese nexo con esos aliados naturales
que trabajan y triunfan en varios países del globo terráqueo.
Al hilo de ese evento, ya apuntábamos en su momento que cada contacto
directo con ellos tiene un componente de sinergia que vale la pena aprovechar
en diversas maneras. Ya sea, promoviendo una variedad de nobles servicios
relacionados con el turismo y el comercio o instaurando un vínculo
perenne que facilite el impulso de numerosas iniciativas sociales y culturales.
Y, finalmente, quiero referirme a la enorme expectativa que ha suscitado
en la opinión pública regional la eventual entrada en vigor
del CAFTA con Estados Unidos. Obviamente, es prematuro cantar victoria
respecto a las repercusiones sociales y económicas que tendrá
para el país y la región. Sin embargo, es un factor que
ya está condicionando de forma decisiva a muchos empresarios en
su afán de sacarle el jugo a este instrumento comercial.
Espero que este gran paso que estamos dando nos impulse a secundar y cumplir
los pronósticos que el acuerdo trae consigo, especialmente, para
elevar el índice de empleo, potenciar de manera activa el comercio
de nuestros productos y servicios y para favorecer las condiciones de
desarrollo humano de las nuevas generaciones. El desafío está
a las puertas, la historia dirá si fuimos capaces de aprovechar
esta interesante oportunidad de progreso comercial que se nos está
presentando.
En definitiva, estos hechos que he reseñado constituyen puntos
de inflexión para nuestra sociedad. Por lo tanto, los cambios que
se avecinan, las consecuencias que se vislumbran y los éxitos que
se anuncian serán fruto de la semilla sembrada con el esfuerzo
de todos y, por ello, la realidad que cosechemos debe superar con creces
las expectativas actuales.
Y ya que estamos cerrando 2004, espero que el nuevo año nos depare
a todos las mejores oportunidades personales y familiares. Particularmente,
anhelo que tengamos salud en nuestros hogares, paz en nuestra nación
y un trabajo que nos permita salir adelante.
Queridos lectores, con todo cariño les deseo a todos ¡un
feliz año nuevo!
*Doctor en Comunicación Pública.
.

|