|
Contestando
editorial
Posición de trabajadores jubilados y pensionados
En El Salvador, señor Director, nadie extraña la lamentable
situación por la que pasan los pensionados, los patronos
se apropian de las cuotas que descuentan a los trabajadores; el Estado
no paga la parte alícuota que le corresponde
Publicada 29 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
|
|
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La ley que creó el Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados
Públicos (INPEP), se dictó el 24 de octubre de 1975, publicada
en el D.O. No. 198, T. 249, de la misma fecha. Sus propósitos esenciales
fueron de manejar e invertir sus recursos económicos para cubrir
los riesgos de invalidez, vejez y muerte de los empleados públicos,
con porcentajes aportados por los trabajadores, los patronos y el Estado.
Cierto, como lo afirma el editorial, que los sistemas de pensiones han
sufrido reveses y daños profundos en las diferentes latitudes del
mundo. Pero cierto, también, señor Director, que allí
donde se han producido esos dañosos efectos jamás los estados
han evadido la responsabilidad de proteger la invalidez, vejez y muerte
de sus trabajadores, porque ellos los trabajadores han aportado
su fuerza, su creatividad, su sacrificio familiar a forjar estados sólidos,
cambiantes y progresivos.
Los países de Europa sufrieron la cruel y devastadora II Guerra
Mundial, que dejó en el suelo a ciudades completas e instalaciones
industriales de todo tipo; Estados Unidos ha experimentado quiebras profundas
en sus sistemas bancarios y económicos; Japón fue víctima
de la muerte de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y
aún sobreviven generaciones que fallecen lentamente comidas por
el cáncer, países en donde se pagan pensiones a millones
de lisiados de guerra.
Y, en todas esas y otras naciones del mundo se ha protegido con más
vigor a sus trabajadores, protegiendo a los inválidos y viejos,
en reconocimiento pleno de los esfuerzos que pusieron para levantar a
las naciones progresistas y cuyas muertes son un orgullo.
En El Salvador, señor Director, nadie extraña la lamentable
situación por la que pasan los pensionados, los patronos
se apropian de las cuotas que descuentan a los trabajadores; el Estado
no paga la parte alícuota que le corresponde o si la paga
lo hace con bienes del Estado; el Estado mismo sufre la lacra de la corrupción,
en donde millares de millones de dólares desaparecen en quiebras
financieras y lavados de dinero, que jamás se investigan o son
protegidos con testigos criteriados.
Como verá, señor Director, los puntos de vista de la Asociación
de Trabajadores Jubilados y Pensionados de El Salvador (Asotrajupdes),
también deberán ser tomados en consideración, para
concluir con el pensamiento editorial de su periódico: Que
nadie se extrañe de la lamentable situación por la que pasan
los pensionados, concluyendo que este problema hondamente social
debe de buscársele pronta solución, para ser consecuentes
con los tratados internacionales de los derechos humanos de los cuales
El Salvador es signatario.
Mario Roberto Montecino Méndez, presidente.
José Israel Rivas Saravia, secretario.
.

|