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La nota del
día
Una es la ilusión, otra la realidad
Sólo con sistemas sensatos,
como el de las AFP, y economías prósperas, puede haber una
medida de seguridad para los que van retirándose
Publicada 29 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
No podemos repetirlo suficientes veces: las penurias que pasan los jubilados
nos entristecen y desde varios puntos de vista nos indignan. Personas
que se dieron por el país están forzadas a vivir con exiguas
pensiones, no reciben adecuados servicios y es poco probable que su suerte
mejore en el futuro.
En todas partes, no sólo en las naciones del tercer mundo como
ésta, el jubilado a duras penas consigue vivir de sus pensiones.
Hay ciertos casos, como el de las burocracias doradas de instituciones
financieras, que continúan cobrando su pleno salario después
de su retiro. La razón es que los presupuestos de tales organismo
son dineros que no pertenecen a nadie por ser de todos y por
tanto se reparten alegremente, práctica que censuran algunos de
los contribuyentes.
En nuestra edición de hoy publicamos una carta de la Asociación
de Pensionados en la que hacen referencia a comentarios editoriales nuestros.
Y como decimos al inicio de esta nota, ambos estamos de acuerdo en lo
injusto de la situación por la que pasan decenas de miles de jubilados
en el país. Pero es del caso que aclaremos nuestras posturas, en
especial en lo que respecta al deseo por una parte, y a las realidades
por otra.
En una parte de su carta, se dice que aun cuando los países hayan
sufrido guerras y catástrofes, pero que ...jamás los
estados han evadido la responsabilidad de proteger la invalidez, vejez
y muerte de sus trabajadores..., lo que se supone fue el caso del
Japón después de la derrota y los bombardeos atómicos,
o Europa en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.
Lo más seguro es una sana familia
Por desgracia, lo que ocurrió fue muy distinto: con las guerras
los sistemas previsionales colapsaron y la única asistencia era
proveer sopa y pan a la gente, que formaba grandes colas día a
día para poder comer. A la pregunta que uno hacía a alemanes,
italianos y hasta franceses, sobre lo que comían en esos tiempos,
la respuesta era simple: pan. Pan integral para comer y agua para beber.
Cuarenta millones de rusos murieron de hambre después de la colectivización
que hizo Stalin de la agricultura, y otros sesenta en China con la colectivización
de Mao. Ahora mismo hay hambrunas espantosas en Corea del Norte, el único
régimen comunista puro del mundo. Las hay porque una
economía que se derrumba arrastra todo tras sí, como casi
sucede en El Salvador a causa de la guerra que desató el FMLN.
Los cheques se pagaban a los jubilados en Europa de la post guerra, en
Uruguay, en Chile y en muchas naciones con sistemas modelo
de jubilación, pero esos cheques llegaron a valer casi cero. Con
la crisis de los noventa, los jubilados en Ecuador recibían el
equivalente a diez dólares por mes. Y de no haberse aprobado la
reforma a la ley de pensiones aquí en El Salvador, el Estado
se habría quedado sin recursos para pagarlas.
Nuestra posición es clara: sólo con sistemas sensatos, como
el de las AFP, y economías prósperas, puede haber una medida
de seguridad para los que van retirándose. Siempre lo mejor para
los trabajadores es contar con familias donde sus miembros se apoyen unos
a otros.

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