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| Abuso. Los automovilistas esperan más
de una hora para poder circular. Los buses se estacionan por varios
minutos en la zona. Foto EDH / Wilfredo Díaz |
Lorena Baires
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Si aún tiene que realizar compras navideñas y decide cruzar
la Calle Rubén Darío, piénselo dos veces, porque
el paseo le podría durar hasta dos horas.
Esto debido a que decenas de vendedores ambulantes han instalado sus negocios
y sólo han dejado un carril para la circulación de vehículos.
La parte más estrecha se encuentra frente al Parque Hula Hula,
donde un grupo de comerciantes colocaron un exhibidor de dos metros de
alto, por dos de largo. El local pareciera la tarima de un grupo musical.
Vicente Ramírez, directivo de la Coordinadora Nacional de Vendedores
(CNV), explica que ese es un negocio de dos dirigentes de un sindicato.
Los dueños cobran hasta diez dólares a las personas
que quieran vender en el lugar, y el que no les paga, le amenazan con
llevarlos hasta la cárcel, describe.
Esto no pudo ser confirmado, porque nadie dijo conocer dónde se
ubican estos sindicalistas. Los negociantes consultados manifestaron que
no sabían de que se trataba y evadieron el tema ofreciendo sus
productos de temporada.
La CNV tiene un grupo de agremiados en ese lugar, pero se encuentran cerca
de la acera, aseguró Vicente.
Vacaciones
El problema se ha generado en una época donde la comuna no puede
ejercer control sobre las ventas. Así lo explicó el alcalde
Carlos Rivas Zamora.
El edil asegura que autorizaron a cerca de mil 200 personas para que ubicaran
comercios temporales en la calle; pero no para que dejaran un solo carril
para el tráfico vehicular.
Si no tienen el documento, será el Viceministerio de Transporte
quien los debe quitar, porque se encuentran obstruyendo la vía
pública, detalló.
El Reglamento General de Tránsito, en el artículo 92, indica
que cualquier persona que pretenda instalar obras para fines comerciales
u otro tipo, debe pedir un permiso al VMT.
Además, la Ordenanza Reguladora del Comercio, establece que no
se podrán instalar ventas en la vía pública o en
zonas donde no está permitido por la alcaldía.
Los transeúntes de la zona piensan que es un peligro, porque no
hay un lugar seguro para caminar. Sobre todo si llevan niños.
Me parece que se han tomado demasiado espacio, y los buseros nunca
respetan al peatón, manifestó Zoila de Vargas, residente
de Soyapango.
Ángel Gutiérrez, habitante de Mejicanos, afirma que es conveniente
que haya vigilancia permanente de la Policía Nacional Civil (PNC)
para conseguir que los buseros no se estacionen por tiempo indefinido.
Sin embargo, ayer por la tarde un grupo de agentes patrullaba la zona.
Ante el caos, los policías sólo pasaron de largo y no advirtieron
a varios motoristas de buses que no debían estacionarse en el único
carril libre.
Venta de ropa en apogeo
El comercio de artículos navideños en las calles de San
Salvador casi ha terminado.
A excepción de los vendedores que se ubican en el predio de la
Biblioteca, frente a la plaza Gerardo Barrios, y que permanecerán
en el lugar hasta el dos de enero, la mayoría de puestos donde
se comercializaban luces y adornos de la época han cambiado su
mercadería por blusas y pantalones.
La razón, según explica Luz Alvarenga, es que lo que no
lograron vender antes del 24 de diciembre ya no lo venderán.
Para estos días tenemos más posibilidades de que compren
ropa a que compren adornos, agregó la señora.
Las calles ahora lucen abarrotadas de blusas de moda y pantalones y los
comerciantes esperan a los compradores que buscan las mejores galas para
lucir el 31 de diciembre.
El cambio de mercadería, según comenta la misma fuente,
ha sido bueno, pues las ganancias que le dejó los adornos de Navidad
no han sido muchas y la ropa se vende más. Con estas ventas esperan
terminar el año con dinero en la bolsa.

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