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Palabras
La navidad pagana del amor
Pienso en la estrepitosa Navidad pagana de esta última civilización.
Triste y gloriosa civilización, volcada en las calles del mundo,
en los suburbios y ciudades, actuando la tradición y el millonario
mercado.
Publicada 28 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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Carlos
Balaguer
El
Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Fiesta, carnaval,
deseo, profanación, ignorancia, mercadeo y licor...
No la lejana Navidad del desierto, cuando el hombre nuevo nacía
junto a las vacas y en el horizonte caía la última estrella
anunciadora. No el sublime nacimiento interior de la esperanza. No la
apartada canción de la alegría.
Mercado, opulencia, vanidad, idolatría de las cosas materiales,
jolgorio y farra. Todo ello es la Navidad pagana, la ignorada Navidad
de la esperanza. No la dulce anunciación en el alma humana de un
reino mejor en la tierra, lleno de luz, piedad, amor, inteligente y sabiduría,
que implica santidad y evolución. Triunfo de la especie y las civilizaciones;
triunfo de la obra divina.
Es entonces la Navidad pagana un inmenso mercado de la esperanza. Regalos
fríos y brillantes comprando afectos o cerrando negocios; no el
gesto de amor y el regalo de una sonrisa. Costumbre, cortesía,
símbolo, idolatría de las ilusiones mercantiles. No la Navidad
interior antes del alba. Cuando el hombre de la esperanza nacía
después de la noche de la historia, en esas calles y suburbios
de la vida, en esos días inciertos del mundo. La Navidad fugaz
de los instintos mercantiles, la Navidad fugaz del alma humana...
La Navidad pagana del amor.

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