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La nota del día
A nadie se le ocurre cómo difamarlos

Varios de los personajes señalados por la policía vienen participando desde hace años en desórdenes callejeros, motines en el centro urbano, bloqueo de vías, agresiones a transeúntes, emporcamiento de paredes, destrucción de bienes privados

Publicada 28 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Cabecillas comunistas se presentaron ante la Procuraduría de Derechos Humanos a denunciar lo que llaman una campaña contra individuos involucrados en grupos semiclandestinos. La semana pasada la PNC hizo públicos los nombres y las fotografías de esas personas, algunas de las cuales trabajan en alcaldías del FMLN del Gran San Salvador.

¡Vaya historia! Los denunciantes califican como “difamación” lo que la policía ha revelado sobre sus movimientos y actividades, que en gran parte consisten en librar una campaña de falsedades contra el TLC, el Poder Ejecutivo, el sistema económico del país, diversos sectores sociales y lo que han dado en llamar “la derecha”.

Los mismos correligionarios acusan a los cabecillas de estos movimientos como difamadores. En palabras de un concejal de la alcaldía capitalina, Roberto Hernández: “... lo que queremos es que los militantes tengan criterio propio y no se dejen llevar por la difamación, la mentira y los chambres que en este partido (FMLN) existen...”, lo que no sólo se manifiesta en las purgas y persecuciones internas contra aquellos que se oponen al supremo presidium, sino que en las múltiples ocasiones en que se van a las manos y se agreden entre sí con sillas y lo que tienen a su alcance.

Varios de los personajes señalados por la policía vienen participando desde hace años en desórdenes callejeros, motines en el centro urbano, bloqueo de vías, agresiones a transeúntes, emporcamiento de paredes, destrucción de bienes privados y amenazas a reporteros y camarógrafos que cubren tales desmanes. Algunos estaban con la chusma que se tomó el recinto legislativo hace pocos días, donde se dieron a la tarea de vociferar contra lo que se les venía a la cabeza.

Antes socialistas, ahora “democráticos”

Es claro que nadie pretende que los pertenecientes a las tres bandas que la policía identifica como grupos sediciosos y armados, pero que ellos se denominan “movimientos sociales”, sean la crema de la intelectualidad nacional. Tampoco se destacan por la nobleza de sus rostros, la tranquilidad de sus posturas, la sensatez de sus comentarios, lo inteligente de sus miradas. Con el aspecto que tienen, cualquiera sale despavorido si se topa con ellos en un callejón solitario, peor todavía si es de noche. Y es que, lastimosamente, esa es la calaña de los “movimientos sociales” que según los efemelenistas concuerdan con sus posiciones, pero que no están vinculados a ellos.

Alguien sin duda los recluta (principalmente dentro de la Universidad Nacional y entre los votantes de izquierda), les lava el coco, paga sus movimientos, los transporta de un sitio a otro y además les provee de los cartelitos que exhibieron en la toma de la Asamblea. El programa que les unifica cabe en un par de cuartillas mecanografiadas.

Lo que ocurre tiene el sabor de lo que ya se vio y padeció. Preparando la agresión armada de los 80, las marchas callejeras, los embotellamientos, los motines en la vía pública, los grupos de enmascarados, el enfrentamiento permanente contra las autoridades era la desgracia de todos los días. La única diferencia es que antes hablaban de “lucha armada hoy y socialismo mañana” mientras en la actualidad se cuelgan lo de “democrático”. Es democrático, según ellos, vivir en contraposición del Orden de Derecho e ignorar las realidades del mundo actual.

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