 |
| Práctica. El técnico Mugica, con
el profesor Jorge Paz a su lado, en uno de los entrenos del Alianza.
Sobre la izquierda están el colombiano Martín García
y el uruguayo Alejandro Curbelo. Fotos EDH |
William Alfaro/Víctor Zelada
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Ante las fuertes declaraciones del presidente del Alianza, Ricardo Padilla,
sobre el racismo del que fueron objeto de parte del técnico Juan
Martín Mugica y el preparador físico Jorge Paz, algunos
de los jugadores del club prefieren guardar silencio y esperar a que las
aguas vuelvan a su cauce.
Están aquellos que coinciden medianamente con el pope paquidermo
respecto al maltrato recibido. Algunos como Miguel Montes y Álex
Erazo aseguran de que el colombiano Martín García era objeto
de comentarios fuera de lugar de parte de los técnicos.
Quien tuvo problemas con Martín fue Paz, quien le dijo en
un par de veces que era negro y que sólo servía para correr,
aseguró Erazo respecto al trato que recibió el delantero
cafetero.
Erazo además confesó que García estuvo a punto de
poner su renuncia debido a la situación. Martín nos
dijo varias veces que se quería ir porque ya no aguantaba a Paz.
Quería renunciar, explicó Álex.
Otro comentario es el del cancerbero Miguel Montes, quien manifestó
que Mugica y Paz tuvieron problemas con Martín García,
a quien le llegaron a decir negro, y por cualquier cosa le
llamaban la atención. Recuerdo que un día Martín
quiso llorar, afirmó.
A pesar de los excesos, Erazo argumentó que no todo fue malos tratos
de parte del timonel charrúa. Mugica era un buen entrenador.
Aunque tenía preferencias por sus jugadores uruguayos, a quienes
les permitía tener entrenos sin mucha exigencia física,
indicó.
Contra nacionales
Sobre el distanciamiento de los futbolistas uruguayos Yari Silvera, Ariel
Fontela, Alejandro Curbelo y Luis Espíndola aseguraron que de nadie
era un secreto.
Ellos se separaban del grupo de nacionales. Y esa falta de acercamiento
afectó al plantel. Paz les permitía que llevaran su propia
comida. Diferente a la que comía el resto, afirmó
Miguel Montes.
El portero reconoció que de parte del Colorado Curbelo
había mucho liderazgo.
Una vez nos concentramos en el Hotel Álamo y teníamos
que jugar al día siguiente. García estaba como a las 10:00
de la noche con su novia y todos estábamos molestos por eso. Curbelo
salió por el grupo a reclamarle a Martín. Él se enojó
con Curbelo, pero no tenía la razón, dijo Montes.
Rafael Barrientos también se refirió a las acusaciones de
Padilla sobre Curbelo, a quien acusó de mandar por encima del técnico.
No es falso que Curbelo nos ordenó una vez en la cancha.
Estábamos jugando contra el Once Municipal y yo estaba jugando
por la izquierda y él estaba al centro. Me pidió que me
pasara al lugar de él. Lo que hacía es un poco de liderazgo.
Sé que ordenar le corresponde al arquero, amplió Barrientos.
Al Colo le gustaba motivar. Nos gritaba adentro de la cancha para
que fuéramos adelante, expuso Barrientos.
Paleta Erazo se sumó al comentario. Al viejo
(Curbelo) le gustaba decirnos qué hacer. Pero no creo que lo hiciera
de mala leche. Él quería lo mejor para el equipo,
confirmó.

|