Washington
El Diario de Hoy
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Durante un recorrido en
el tren subterráneo de Tokio el año pasado, casi todo mundo
ignoraba al joven que hablaba por un teléfono celular, enviaba
mensajes desde otro y hacía malabares con un tercero.
Es casi seguro que un uso tan intenso de la telefonía celular no
pasaría desapercibido en Estados Unidos, país retrasado,
en comparación con el resto del mundo desarrollado, en el uso de
las transmisiones inalámbricas.
Aproximadamente el 57% de la población estadounidense utiliza teléfonos
celulares, no mucho más que el porcentaje de usuarios de telefonía
inalámbrica en Jamaica, nación mucho más pobre, donde
el 54% de los habitantes tiene celulares, según la Unión
Internacional de Telecomunicaciones.
En comparación, en Hong Kong hay 105,75 suscriptores a la telefonía
celular por cada 100 habitantes. En Taiwán, hay 110.
El acuerdo por 35.000 millones de dólares alcanzado recientemente
por Sprint Corp. para adquirir a Nextel Communications Inc. probablemente
desate otra oleada de guerras de precios y regalo de teléfonos
en Estados Unidos, pero se requerirá más que la simple consolidación
de la industria y una estrategia agresiva de mercadotecnia para incrementar
el uso.
¿Por qué? Las razones incluyen la verificación del
historial crediticio de las personas, la calidad de las redes y las áreas
de cobertura.
Las redes inalámbricas en otros países simplemente son mejores
que las de Estados Unidos, dijo Albert Lin, analista en American Technology
Research, empresa independiente que hace investigaciones sobre tecnología
de la información.
Durante largo tiempo, Estados Unidos tuvo demasiadas redes que no
fueron respaldadas por la inversión suficiente, dijo. Apenas
ahora la calidad de las redes estadounidenses se está acercando
a la de los principales mercados europeos y asiáticos.
Las compañías europeas pagaron 125.000 millones de dólares
para obtener licencias que les autorizan a operar redes de telefonía
celular de tercera generación. Eso permite que los
usuarios europeos envíen vídeos y datos por teléfono.
El resultado: una deuda gigantesca, pero la oportunidad de vender teléfonos
tan versátiles que harían la delicia de James Bond.
Pero eso no ha ocurrido en Estados Unidos.
Las quejas del público en el 2003 ante los Better Business Bureaus
(sistema de oficinas encargadas del arbitraje entre los proveedores y
el consumidor) por el servicio de las compañías de telefonía
celular ocuparon el segundo lugar y superadas sólo por las de automóviles.
Además, la industria fue la penúltima peor clasificada en
el índice de satisfacción del consumidor elaborado por la
Universidad de Michigan, tan sólo por encima de las compañías
proveedoras de conexiones a internet (AP).
Deficiencias
- Analisis hechos en Tampa Bay, Florida revelan que existen deficiencias
en las conexiones de celulares y que en las zonas rurales hay enormes
huecos.
- Las compañías tampoco crecen porque la mayoría
de contratos son para un año.
- Los trámites para dquirir el servicio son engorrosos y la mayoría
prefiere no solicitar el servicio.

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