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Devastación. El agua entró varios kilómetros
en tierra firme. Fotos EDH
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un francés que pasaba sus vacaciones en Sri Lanka vio cómo
una inmensa marejada se llevaba a su nieta.
Uno de los numerosos relatos de horror de turistas europeos cuyo descanso
en Asia se convirtió ayer en un golpe aterrador.
Philippe Gilbert recordó cómo se aferró a un árbol
y mantuvo su respiración cuando una ola gigante golpeó al
bungalow playero en el que se encontraba, en la población turística
de Tangalle, en el sur de Sri Lanka.
Sin poder hacer nada, vio cómo desaparecía su nieta de cuatro
años en medio de las oleadas provocadas por el terremoto de 8.9
grados de magnitud, el más poderoso de los últimos 40 años.
En segundos, el mar se lo llevó todo. Fui totalmente arrastrado
por una ola monstruosa que sacudió al bungalow, declaró
Gilbert en una entrevista telefónica difundida por el canal de
televisión francés LCI. Perdí a mi nieta.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Francia confirmó dos
muertos, incluyendo la niña y un empleado de la cadena de hoteles
Club Med en la isla de Phuket, en Tailandia.
Desde Alemania a Francia, pasando por Suecia y Gran Bretaña, los
gobiernos europeos trabajaban sin cesar para contar la cantidad de ciudadanos
de sus países que creían habían muerto o desaparecido
tras las gigantescas olas que azotaron a algunas de las playas más
populares de Asia después de un potente terremoto.
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Pérdidas materiales. Las enormes olas arrasaron con todo
lo que encontraron a su paso. Fotos EDH
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El caos desatado luego del desastre del domingo en la mañana impidió
un conteo inmediato de las víctimas extranjeras, generando temor
en sus países.
Se cree que miles de europeos pasaban sus vacaciones en las áreas
afectadas por el desastre, incluyendo Sri Lanka, Tailandia y las islas
Maldives.
Zona de guerra
Muchos lugares golpeados por el devastador sismo han quedado tan destruidos
que parecen zonas de guerra, declararon ayer turistas británicos.
Nicola Barton, una peluquera de 33 años que reside en Surrey (en
Londres), describió la situación en las islas Maldivas,
país muy afectado por las altas mareas.
Es horroroso. Hay tumbonas de las que se usan para tomar el sol
flotando alrededor de la isla, sillas de los restaurantes y vasos rotos
por todos sitios, bombillas...Es como una zona de guerra, comentó
Barton.
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Afectados. Centenares de damnificados buscan abastecerse de agua
potable en la India. Fotos EDH
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Mientras, operadores turísticos cifraron ayer en miles
el número de austríacos que se encuentran en el sudeste
asiático en las zonas afectadas por el maremoto, algunos de los
cuales también relataron los primeros momentos del cataclismo.
Kurt Jost se encontraba desayunando con su pareja en la terraza de un
complejo turístico a unos veinte metros de la playa, en la isla
tailandesa de Phuket, e instantes después se veía obligado
a luchar para no ser arrastrado mar adentro.
Los operadores alemanes TUI y Thomas Cook están planificando enviar
aviones a Tailandia, Sri Lanka y las islas Maldivas para facilitar el
regreso de sus respectivos clientes.
TUI informó además de que ha cancelado los vuelos que tenía
previsto realizar hoy, lo que ha afectado a unos 200 viajeros.
En cuestión de segundos, teníamos el agua al cuello.
Ni vimos ni escuchamos ninguna ola
Kurt Jost
Turista austriaco en Tailandia
La gente que buceaba fue arrastrada hasta la playa y quienes
tomaban el sol quedaron cubiertos por el mar.
Simon Clark
Fotógrafo británico en Maldivas

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