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| Antiguos Mayordomos. Pedro Cerón (izquierda)
y Wenceslao Flores (derecha) sostienen la figura del Niño
Balta. Foto EDH |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Como un pueblo célebre por sus riquezas y el poderío
de sus príncipes, ha sido reconocido legendariamente el municipio
de Antiguo Cuscatlán, que en náhuatl significa el país
de las preseas o la ciudad de joyas preciosas.
Fundada en 1504 por el monarca Topiltzín Acxitl y librada de muchas
guerras por el valiente indio Atlacatl, quien reinó en el lugar
antes de la época Colonial. En 1770, su población apenas
la formaban 19 familias indígenas y 115 ladinos.
Los siglos han transcurrido y sucesos importantes que han marcado la historia
de la ciudad también, pero sus raíces y tradiciones permanecen
latentes en sus céntricas y adoquinadas calles, en su gente, y
en una centenaria Ceiba que adorna la plaza central.
Una de las costumbres que data desde 1713 y que aún se celebra
con mucho abolengo en la ciudad es, la Doctrina y Curato de los
Santos Inocentes de Cuscatlán, a raíz de una visita
pastoral que realizó el Obispo Juan Bautista Álvarez de
Toledo en el siglo XVIII.
Para
recordar
Las cofradías
En la tarde del 27 de diciembre, los vecinos de Antiguo Cuscatlán,
que tienen bajo su responsabilidad la custodia de las imágenes,
realizan quiebra de piñatas y reparto de dulces a los niños
del municipio. La actividad recuerda la década de los años
60, cuando en el Día de los Santos Inocentes se repartía
fresco y marquesote en el parque central, a todas las personas que
llegaban a la iglesia a festejar. |
La actividad recuerda el episodio descrito en uno de los capítulos
del Evangelio de Mateo, cuando el Rey Herodes, mandó a sus soldados
a que degollaran a todos los menores de dos años, en su afán
por terminar con la vida del niño Jesús.
Por generaciones, los habitantes de Antiguo Cuscatlán continúan
remembrando la enseñanza bíblica todos los 27 y 28 de diciembre
de cada año, por lo que hoy miles de personas visitarán
la parroquia de los Santos Niños Inocentes.
Carrozas con imágenes de infantes, simbolizando el momento histórico
que relata la Biblia, son adaptados con nombres de niños cuyos
padres agradecen a Dios por un milagro recibido.
Una de las figuras más representativas es la del Niño
Balta, en honor a don Walter Thilo Deininger, quien era conocido
cariñosamente como don Balta.
Don Wenceslao Flores Montoya, recuerda que la imagen fue donada por doña
Frida Clode Veiga, de origen alemán, quien fue la primera esposa
de don Walter Deininger, un hombre que donó hospitales, escuelas,
iglesias, y realizó muchas obras sociales en beneficio de El Salvador.
Un
personaje
- La mayor parte de adultos mayores recuerda a Don Walter Deininger
como una persona humana y carismática.
- Fue quien donó el terreno que ocupa actualmente la iglesia
de los Santos Niños Inocentes, la Alcaldía Municipal
y la escuela que lleva su nombre, entre otros.
- Wenceslao Flores cuenta que Don Walter Deininger falleció
en la carretera a Sonsonate, en los brazos de su motorista, cuando
contaba uno a uno los camiones que venían del Puerto de Acajutla
hacia San Salvador. |
Flores Montoya manifestó que el Niño Balta,
fue traído desde Europa por doña Frida, en agradecimiento
por haber librado a don Walter del cautiverio que sufrió cuando
fue llevado a Alemania por ser originario de esa nación, en la
década de los años 40, en que se desató la Segunda
Guerra Mundial.
Aunque el protagonista de la imagen murió de un síncope
cardíaco un viernes santo de 1968, la tradición del desfile
del carruaje ha sido heredada por los antiguos empleados de don Walter,
quienes preparan a la figura desde que inicia diciembre.
Actualmente, don Pedro Cerón es el Mayordomo o Guardián
del Niño Balta. Una reliquia que conserva una historia
que esperan transmitir a los jóvenes de Antiguo Cuscatlán.
Este año el carrito representará a Belén,
y el niño vestirá de blanco
Pedro Cerón
Guardián del Niño Balta
Cerca de 60 carrozas con figuras de niñitos visitan la
iglesia
Leonor Torres
Miembro de la cofradía

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