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Garra y pluma
Ciro Granados
El Diario de Hoy
cirog@elsalvador.com
Ya era hora de que alguien se pusiera los pantalones y lanzara el grito
por las barbaridades que muchos han callado.
No me extraña que algunos connacionales se hayan armado de valor,
y de dinero, para invertir esfuerzos en denunciar esta plaga y en ayudar
a que otros salvadoreños no sufran el calvario de ser asaltados,
vejados y hasta violados en las carreteras a tierras chapinas.
Pero, en cambio, me da risa la bayuncadita que acaba de cometer el señor
Presidente de Guatemala, Óscar Berger, a quien, dicho sea de paso,
he entrevistado como candidato y como mandatario electo, al irse manejando
por la calle de las amarguras, dizque para comprobar que es segura.
Eso está como que usted y yo nos vayamos a meter a plena Tutunichapa
en un carro blindado y rodeado por unos dos mil policías armados
hasta los dientes para evidenciar que ahí no le ponen el
balde a la gente. Absurdo. Humor montuno, chiste de cipote de 13
años.
No sé quién habrá sido el brillante asesor que aconsejó
al mandatario del país vecino, pero creo que, en vez de lograr
un efecto positivo entre los viajantes, lo que consiguió fue hacerlos
reír y hasta se agenció el espacio en una caricatura de
Ruz... excelente, por cierto.
Espero, eso sí, que las denuncias sirvan para que a toda esa recua
de maleantes les caiga el paquidermo de la justicia, para aplastarlos
cual viles cucarachitas mandingas.

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