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10: 25 p.M. / 24 Dic. Lesión en la boca por cohete
Marlos Castro, de tres años, llegó desde Apopa, con
quemaduras en sus labios. Los daños fueron producidos por
las luces de un artefacto pirotécnico que producía
llamas.
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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El descenso de casos de lesionados por pólvora también
se pudo evidenciar en el Hospital de Niños Benjamín Bloom,
que durante la Nochebuena y la mañana del 25 atendió a nueve
menores.
Seis menos de los que asistieron el año pasado, durante el mismo
período.
No obstante, el director del centro asistencial, Dr. Carlos Arturo Figueroa,
no está contento con los resultados.
Su insatisfacción se basa en las estadísticas. Del 26 de
noviembre al 25 de diciembre, el Bloom ha atendido a 23 niños.
Casi uno por día.
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11: 20 p.M. /24 de dic.
Un volcán le estalló en la mano
Lo que iba a ser un momento de diversión se convirtió
en mal recuerdo para Douglas Bernabé Chávez, a quien
le reventó un volcán en la mano. El artefacto lo compró
en el parque Centenario.
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Es completamente inaceptable para los que, de alguna manera somos
responsables de la salud de los niños, que los pequeños
sean severamente lesionados por una actividad que es completamente inútil,
estúpida y negligente, reiteró.
Indica que sus esfuerzos no se detendrán hasta que se prohíba
que los particulares quemen pólvora.
¿Descuido o negligencia?
Uno de los casos que mayor impacto causó, ayer por la mañana,
fue la historia del pequeño Gerson Edenilson H., del Cantón
Potrerío, La Libertad, quien fue llevado al Bloom por unos vecinos.
El infante, de tres años, quedó bajo el cuidado de su padre,
quien todavía estaba bajo los efectos del alcohol, ya que su madre
había asistido a una boda en Panchimalco.
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11:50 p.m. /24 de Dic.
Quemado por silbador
Su estreno de Navidad tomó fuego con un silbador que se estrelló
en su pantalón. Gerson A. Dueñas, de Quezaltepeque,
sufrió quemaduras de segundo grado en la pierna derecha.
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Sandra Ramírez, vecina de Gerson, relata que en un descuido de
su progenitor, el pequeño recogió un mortero y, cuando lo
intentó explotar, éste le reventó en la mano derecha.
La onda expansiva le dañó la cara, dijo el director
del Bloom, luego de evaluar los daños en la mano.
El padre, lejos de auxiliarle, le golpeó, porque se había
quemado y luego le encerró.
Por esta razón, una pareja de vecinos acudió a la Policía
Nacional Civil de la localidad, para que ayudaran a liberar al infante
y luego llevarle al hospital.
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12: 20 a.m. /25 de Dic.
El más grave
Un mortero reventó todos los tendones de la mano izquierda
de Kevin A. Ticas, de 6 años, de la Colonia Las Brisas, en
Soyapango. Habrá que reconstruirle el miembro dañado.
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Gerson fue atendido en el Bloom y se evalúa si permanecerá
ingresado, ya que, hasta en la tarde, no había familiares.
Los más graves
Mariela Martínez, de 11 años, fue la primera niña
en ser atendida y una de las que presentó lesiones más graves
la noche del 24.
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12:40 a.m /25 de Dic.
una estrella
Unos treinta minutos luego de la medianoche, los médicos
del Bloom atendieron a una pequeña de tres años que
sufrió lesiones en el rostro y cuello, cuando le cayó
una estrellita.
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Tuvo una quemadura en el ojo izquierdo y, sin duda, va a quedar
con alguna secuela, describió el director.
Esta mañana, posterior a la evaluación, el oftalmólogo
explicó que la hemorragia y la inflamación van mejorando.
Por su parte, Kevin Alexander Ticas, de 6 años, originario de Las
Brisas, llegó al centro asistencial con una lesión causada
por la explosión de un mortero en su mano izquierda.
Le destruyó los tendones flexores de la mano... va a necesitar
una operación, describió el Dr. Baltonado.
Otros niños se quemaron con estrellitas o con luces.
Niña de un año se quemó el 75% del cuerpo
Faltaban 10 minutos para las dos de la mañana de ayer, cuando
Yoselin Estefani Escobar, de un año y medio, ingresó a la
emergencia del Bloom, junto a su madre.
La menor presentaba quemaduras grado III en el 75 por ciento de su pequeño
cuerpo, las cuales fueron causadas por un incendio en su vivienda ubicada
en Jardines de la Hacienda, pasaje No. 3, Ilobasco, Cabañas.
La progenitora relata que la infante dormía, junto a otra de sus
hijas, mientras ella se encontraba fuera de la casa.
La niña mayor dejó una candela encendida, porque tenía
miedo a la oscuridad.
Deduce que la flama se cayó sobre la ropa, que estaba cerca de
donde dormía la bebé, lo cual originó el siniestro.
Yoselin fue estabilizada en la máxima urgencia del Bloom y en la
madrugada pasó a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permanece
en estado crítico.
Los especialistas que la atienden describen que ha presentado varios shock
y actualmente se encuentra en tratamiento de reanimación.
Con mucha cautela afirman, que el porcentaje de sobrevida, en personas
con una gran cantidad de superficie corporal quemada, es muy bajo.

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