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Jóvenes de la iglesia evangélica Tabernáculo
Bíblico Bautista, comparten pan y mensaje con los indigentes
del centro de San Salvador. Fotos AP
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AP/DIEGO MENDEZ
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Con Biblia en mano y alimentos calientes, ellos llegan hasta zonas en
donde cubiertos con piezas de cartón y periódicos descansan
al lado de casas y edificios, niños, ancianos, mujeres, jóvenes
drogadictos y pandilleros.
Créanme, hermanos, que con nuestra ayuda ellos van a entender
que no todo el tiempo van a estar así. Con la palabra de Dios les
ayudaremos, dice el coordinador, el doctor David Monterrosa a unos
50 evangélicos antes de iniciar el recorrido de unas tres horas.
Lo hacemos porque es un mandamiento del Señor y queremos
que ellos entiendan que alguien los ama, que alguien se preocupa por ellos,
agrega Monterrosa a The Associated Press.
La obra humanitaria es parte de programa Pan y Chocolate,
que inició en junio el Ministerio Operación Jesucristo
del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel Central
en la capital salvadoreña.
El programa en el que están involucrados profesionales de distintas
ramas, permite la alimentación gratuita los días miércoles
y viernes a unos de 600 indigentes en distintas zonas de la capital, incluidos
dormitorios públicos y algunas cárceles.
Los grupos de indigentes se reúnen en puntos claves de la capital
esperando la llegada de los evangélicos que además de brindar
capítulos de la Biblia entregan porciones de pollo, arroz, pan
y chocolate.
El ruido de la caravana de los vehículos y el inicio de los cánticos
evangélicos, acompañados por aplausos, atrae a una mujer
y sus dos hijas que salen de un basurero y en medio de la oscuridad.
Limpiándose sus manos y sus ropas, Norma Reyes Rivera, de 31 años,
se sienta con sus hijas Xenia, de 8 años, y Carla, de 11, a escuchar
el mensaje. A su lado, bolsas con objetos que sacaron de los basureros
y ropas sucias y rotas.
Escuchamos la palabra de Dios y después comemos. Esto es
una bendición, porque durante el día comemos lo que podemos,
dijo Rivera, mientras cubría su cabeza con un gorro al lado de
sus hijas descalzas y sus caritas sucias.
La caravana sigue su recorrido y se concentra posteriormente atrás
de edificios públicos, en el centro de la capital donde unos 15
indigentes, entre ancianos y jóvenes esperan ansiosamente al grupo.
No olviden que Cristo les ama, son especiales para Jesucristo, es
él quien tiene el aliento para sus almas y sus vidas. No pierdan
la esperanza, dice Moisés Zamora, en su mensaje ante el grupo.
La entrega de los alimentos va acompañada con la frase Dios
te bendiga, hermano y una respuesta de los indigentes: Amén,
hermano.
Debido a falta de fondos, el grupo tuvo que retrasar la entrega de regalos
y una cena programada para la Navidad. Sin embargo, está se realizará
el miércoles próximo en un parque del centro de la capital
salvadoreña.
El grupo evangélico tiene como objetivo recaudar fondos para construir
una casa de alimentación gratuita en el centro de la capital.
Además del programa Pan y Chocolate tienen también
el programa Guardianes de la ciudad, un grupo de evangelización
en zonas peligrosas.

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