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| Sandalias de mujer, un biberón, papel
de regalo y adornos navideños se confundían en medio
de los cuerpos ensangrentados. Foto EDH/AP |
Agencias internacionales
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Las fiestas de Navidad en Honduras fueron empañadas por el dolor
nacional a causa de la matanza de 28 personas el pasado jueves en un autobús
del transporte urbano en el norte del país por la que ya ha sido
detenida una persona.
El dolor fue más visible en San Pedro Sula, la segunda ciudad más
importante del país, donde ocurrió la masacre, ya que horas
antes de la Nochebuena algunos familiares enterraban a sus deudos que
fueron víctimas de la masiva barbarie.
El hecho, que se atribuyó a miembros de la Mara Salvatrucha, ocurrió
la noche del jueves en la colonia San Isidro de Chamelecón, en
las afueras de San Pedro Sula.
Un automóvil con dos hombres armados se le atravesó al autobús
en la calle para detenerlo. Del vehículo se bajó un hombre,
que disparó contra la unidad, según las autoridades.
Dos individuos más dispararon inicialmente desde atrás del
autobús a los pasajeros, la mayoría mujeres y niños.
Después se colocó a su lado y continuó disparando.
Dieciséis pasajeros murieron de inmediato. Los asesinos, que usaron
fusiles automáticos AK-47, huyeron luego de pegar un enorme papel
de más de dos metros de longitud en el vidrio delantero del autobús
con ofensas contra el Presidente Ricardo Maduro, el presidente del Congreso,
Porfirio Lobo Sosa, y el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.
Se estima que en el autobús viajaban unos 70 pasajeros. Unos 29
resultaron heridos.
Con saña
El director de la morgue, Francisco Herrera, declaró que un hecho
con tanta saña y dedicatoria jamás se había
registrado en el país. Esto es algo que conmueve aún a los
que estamos acostumbrados a ver cadáveres.
La mayoría de los fallecidos eran operarios de maquilas, amas de
casa, escolares, vendedoras de mercados públicos y empleadas de
tiendas de San Pedro Sula que retornaban a sus casas de sus trabajos o
de hacer las compras navideñas.
En el interior del autobús quedaron tiradas gran cantidad de bolsas
de plástico y papel en las que los pasajeros llevaban regalos y
comida para disfrutar la Navidad.
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| Familiares lloran sobre el ataúd de José
López, una de las víctimas de la desgracia. Foto
AP |
El caso más doloroso es el de Carlos Contreras,
de 42 años: En el ataque murieron su esposa Zulema, de 40, y dos
hijos: Amauri, de 13, y Zulema, de 2.
Expreso a las familias de las víctimas que el pueblo hondureño
llora con ellos... el pueblo está indignado, aseguró
el Presidente Maduro, tras anunciar que el Gobierno asistirá económicamente
a los parientes afectados.
Algunos parientes expresaron que si las autoridades capturan a los criminales,
ellos mismos irán a matarlos, porque, en su opinión, las
autoridades no hacen nada cuando las víctimas somos los pobres.
Por su parte, el diputado Bernardo Rivera, del Partido Liberal, opositor,
afirmó que mocionará la próxima semana para que el
Congreso declare un estado de excepción temporal en San Pedro Sula,
considerada una de las ciudades más peligrosa de América
Latina.
Eso lo haré porque en el país se observa un clima
de incertidumbre, de intranquilidad y temor, y es necesario adoptar medidas
para devolver la paz al pueblo.
El congreso entregó 550 dólares a cada familia de las víctimas
fatales y les donó los ataúdes de madera para sepultarlas.
Con más de 100,000 miembros, las maras controlan las barriadas
pobres de las principales ciudades hondureñas.
El ataque se produjo dos días después de que el Gobierno
denunció haber detectado preparativos de narcotraficantes y criminales
locales para asesinar a Maduro y su familia, y también a Álvarez.
Imágenes de dolor
La indignación y el dolor se apoderaron de toda
la población que repudió el hecho.
28 fallecidos
Las víctimas entre ellos seis niños y 22
adultos. La mayoría eran operarios de maquilas, amas de casa, escolares
y vendedoras del mercado.
2 mil soldados y
policías patrullaban ayer con tanquetas y vehículos blindados
las calles de
Tegucigalpa, la capital, y San Pedro Sula.
Pánico colectivo en San Pedro Sula
El pánico ha hecho presa de muchos habitantes de
San Pedro Sula, en el norte de Honduras.
La ciudad, la segunda más importante del país y situada
a 243 kilómetros al norte de Tegucigalpa, vivió el viernes
un día muy difícil, entre el dolor de las familias de las
víctimas y un pánico colectivo.
La mayoría de los comercios de San Pedro Sula cerró a tempranas
horas, cuando tradicionalmente un día como el 24 de diciembre se
acostumbra hacerlo hasta las primeras horas de la noche.
La muerte a tiros de otras cinco personas, cuatro de ellas frente a una
barbería, en dos intentos de asaltos, y la movilización
amenazante de un grupo de pandilleros, provocó un ambiente de mayor
pánico.
Una de las cinco víctimas era un delincuente que fue abatido en
un enfrentamiento con la policía.
Muchas personas corrían ayer de un lado a otro desesperadas, gritando
y con temor a ser víctimas de los delincuentes.
Mientras tanto, los familiares de las víctimas comenzaron a recibir
los cuerpos de los masacrados.
Capturan a un miembro de la Salvatrucha
Las autoridades identificaron ayer a uno de los cuatro
presuntos asesinos de 28 pasajeros, que circulaban en un autobús
del servicio público por la costa atlántica de Honduras.
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| Policías leen el mensaje de los asesinos.
Foto EDH |
Se trata de Alexis Ramírez, de 23 años,
capturado momentos después de la tragedia cuando conducía
un automóvil por una calle de San Pedro Sula, a 180 kilómetros
al norte de Tegucigalpa.
El carro es similar al que participó en el ataque,
manifestó el subcomisario Wilmer Torres. Al sujeto le decomisamos
dos pistolas de calibre .380 y .40, y numerosas municiones de fusiles
M-16 y AK-45.
Ramírez pertenece a la peligrosa Mara Salvatrucha (MS) y posee
antecedentes criminales.
También interrogamos a otros dos supuestos pandilleros o
mareros arrestados en Cofradía, poblado cercano a San Pedro
Sula, agregó.
No revelaremos más detalles por el momento para no entorpecer
las intensas investigaciones que llevamos a cabo, afirmó
el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.
Dejan un aviso
Los agresores dejaron en el lugar un mensaje escrito a mano con críticas
a las políticas oficiales contra la delincuencia y al apoyo del
Gobierno a la pena de muerte.
El aviso amenaza, además, al Presidente Ricardo Maduro, al presidente
del Congreso, Porfirio Lobo, y al ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.
El Gobierno ofreció una recompensa de más de $55,000 por
información que conduzca a los atacantes.