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Conmoción por masacre en Honduras

Tragedia. Las autoridades realizan un operativo para capturar a los responsables de la matanza. Se cree que los autores son miembros de la Mara Salvatrucha. El Gobierno ha ofrecido una recompensa de más de 55,000 dólares por información que conduzca a los atacantes.
 

Publicada 26 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Sandalias de mujer, un biberón, papel de regalo y adornos navideños se confundían en medio de los cuerpos ensangrentados. Foto EDH/AP

Agencias internacionales
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Las fiestas de Navidad en Honduras fueron empañadas por el dolor nacional a causa de la matanza de 28 personas el pasado jueves en un autobús del transporte urbano en el norte del país por la que ya ha sido detenida una persona.

El dolor fue más visible en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país, donde ocurrió la masacre, ya que horas antes de la Nochebuena algunos familiares enterraban a sus deudos que fueron víctimas de la masiva barbarie.

El hecho, que se atribuyó a miembros de la Mara Salvatrucha, ocurrió la noche del jueves en la colonia San Isidro de Chamelecón, en las afueras de San Pedro Sula.

Un automóvil con dos hombres armados se le atravesó al autobús en la calle para detenerlo. Del vehículo se bajó un hombre, que disparó contra la unidad, según las autoridades.

Dos individuos más dispararon inicialmente desde atrás del autobús a los pasajeros, la mayoría mujeres y niños. Después se colocó a su lado y continuó disparando.

Dieciséis pasajeros murieron de inmediato. Los asesinos, que usaron fusiles automáticos AK-47, huyeron luego de pegar un enorme papel de más de dos metros de longitud en el vidrio delantero del autobús con ofensas contra el Presidente Ricardo Maduro, el presidente del Congreso, Porfirio Lobo Sosa, y el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.
Se estima que en el autobús viajaban unos 70 pasajeros. Unos 29 resultaron heridos.

“Con saña”

El director de la morgue, Francisco Herrera, declaró que un hecho “con tanta saña y dedicatoria jamás se había registrado en el país. Esto es algo que conmueve aún a los que estamos acostumbrados a ver cadáveres”.

La mayoría de los fallecidos eran operarios de maquilas, amas de casa, escolares, vendedoras de mercados públicos y empleadas de tiendas de San Pedro Sula que retornaban a sus casas de sus trabajos o de hacer las compras navideñas.

En el interior del autobús quedaron tiradas gran cantidad de bolsas de plástico y papel en las que los pasajeros llevaban regalos y comida para disfrutar la Navidad.

Familiares lloran sobre el ataúd de José López, una de las víctimas de la desgracia. Foto AP

El caso más doloroso es el de Carlos Contreras, de 42 años: En el ataque murieron su esposa Zulema, de 40, y dos hijos: Amauri, de 13, y Zulema, de 2.

“Expreso a las familias de las víctimas que el pueblo hondureño llora con ellos... el pueblo está indignado”, aseguró el Presidente Maduro, tras anunciar que el Gobierno asistirá económicamente a los parientes afectados.

Algunos parientes expresaron que si las autoridades capturan a los criminales, ellos mismos irán a matarlos, porque, en su opinión, las autoridades “no hacen nada cuando las víctimas somos los pobres”.

Por su parte, el diputado Bernardo Rivera, del Partido Liberal, opositor, afirmó que mocionará la próxima semana para que el Congreso declare un estado de excepción temporal en San Pedro Sula, considerada una de las ciudades más peligrosa de América Latina.

“Eso lo haré porque en el país se observa un clima de incertidumbre, de intranquilidad y temor, y es necesario adoptar medidas para devolver la paz al pueblo”.

El congreso entregó 550 dólares a cada familia de las víctimas fatales y les donó los ataúdes de madera para sepultarlas.

Con más de 100,000 miembros, las maras controlan las barriadas pobres de las principales ciudades hondureñas.

El ataque se produjo dos días después de que el Gobierno denunció haber detectado preparativos de narcotraficantes y criminales locales para asesinar a Maduro y su familia, y también a Álvarez.

Imágenes de dolor

La indignación y el dolor se apoderaron de toda la población que repudió el hecho.

28 fallecidos

Las víctimas entre ellos seis niños y 22 adultos. La mayoría eran operarios de maquilas, amas de casa, escolares y vendedoras del mercado.

2 mil soldados y policías patrullaban ayer con tanquetas y vehículos blindados las calles de
Tegucigalpa, la capital, y San Pedro Sula.


Pánico colectivo en San Pedro Sula

El pánico ha hecho presa de muchos habitantes de San Pedro Sula, en el norte de Honduras.

La ciudad, la segunda más importante del país y situada a 243 kilómetros al norte de Tegucigalpa, vivió el viernes un día muy difícil, entre el dolor de las familias de las víctimas y un pánico colectivo.

La mayoría de los comercios de San Pedro Sula cerró a tempranas horas, cuando tradicionalmente un día como el 24 de diciembre se acostumbra hacerlo hasta las primeras horas de la noche.

La muerte a tiros de otras cinco personas, cuatro de ellas frente a una barbería, en dos intentos de asaltos, y la movilización amenazante de un grupo de pandilleros, provocó un ambiente de mayor pánico.

Una de las cinco víctimas era un delincuente que fue abatido en un enfrentamiento con la policía.

Muchas personas corrían ayer de un lado a otro desesperadas, gritando y con temor a ser víctimas de los delincuentes.

Mientras tanto, los familiares de las víctimas comenzaron a recibir los cuerpos de los masacrados.

Capturan a un miembro de la Salvatrucha

Las autoridades identificaron ayer a uno de los cuatro presuntos asesinos de 28 pasajeros, que circulaban en un autobús del servicio público por la costa atlántica de Honduras.

Policías leen el mensaje de los asesinos. Foto EDH

Se trata de Alexis Ramírez, de 23 años, capturado momentos después de la tragedia cuando conducía un automóvil por una calle de San Pedro Sula, a 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

“El carro es similar al que participó en el ataque”, manifestó el subcomisario Wilmer Torres. “Al sujeto le decomisamos dos pistolas de calibre .380 y .40, y numerosas municiones de fusiles M-16 y AK-45”.

Ramírez pertenece a la peligrosa Mara Salvatrucha (MS) y posee antecedentes criminales.
“También interrogamos a otros dos supuestos pandilleros o mareros arrestados en Cofradía”, poblado cercano a San Pedro Sula, agregó.

“No revelaremos más detalles por el momento para no entorpecer las intensas investigaciones que llevamos a cabo”, afirmó el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.

Dejan un aviso

Los agresores dejaron en el lugar un mensaje escrito a mano con críticas a las políticas oficiales contra la delincuencia y al apoyo del Gobierno a la pena de muerte.

El aviso amenaza, además, al Presidente Ricardo Maduro, al presidente del Congreso, Porfirio Lobo, y al ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.

El Gobierno ofreció una recompensa de más de $55,000 por información que conduzca a los atacantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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