William
Alfaro
El Diario de Hoy
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Jorge García, a pesar de ser argentino, se considera un salvadoreño
más.
En repetidas oportunidades aseguró que se quedaría a vivir
por completo en el país.
Así lo hizo, ahora vive en Santa Rosa de Lima, donde comparte su
visión del fútbol con su inseparable amigo Víctor
Coreas.
¿Qué haces en Santa Rosa de Lima?
Allá no podés hacer nada, sólo dinero, no hay ni
cine. En San Miguel, por lo menos podés ir a Metrocentro. En Santa
Rosa no hay nada
nada. Lo único que podés hacer es
tomar un café con un pedazo de torta.
¿Vos ya conocías a Carlos De Toro (ex técnico
de Águila)?
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| En los medios. García guarda con aprecio
los recortes de su época de jugador. Un fenómeno. |
A mí me dijo Gabriel Álvarez, quien juega en Telecom, que
lo entrenó en la reserva de Italiano. Por los equipos que dirigió,
todo apunta que lo hizo en quinta, cuarta, tercera. Es como que acá
(en El Salvador) fuera en los cantones. Pero conocerlo, ni idea.
¿Cómo es la relación con tus ex jugadores de Limeño
y Balboa?
Muy buena. Algunos hasta me visitan. Los de Balboa antes de la final se
turnaban para llamarme los sábados y los domingos. El día
que un jugador venga y tenga una queja de mal manejo mío y de Víctor
Coreas, ese día me dedico a vender lupines (chupetes).
¿Cómo son Víctor y Salvador Coreas?
Para el medio son jodidos, porque no te mandan a decir las cosas. Te las
dicen de frente. Te golpean la puerta y están los cuatro hermanos,
no uno, los cuatro. En serio, parece la familia de Don Corleone (ríe).
Son unos tipos buenísimos.
¿Por qué te fuiste de Limeño?
Cuándo yo estaba en Limeño dormía en el suelo y el
técnico que llegó después (Tato Ortiz) lo hacía
en el Santa Fe con aire acondicionado. Nosotros sumamos 41 puntos y salvamos
al Limeño cuatro fechas antes y también nos peleábamos
la clasificación a las semifinales. Nunca nos dieron nuestro lugar.
Siempre respeté a Arístides y a Gumercindo. Fuimos gente
correcta, pero acá se vive mucho de la mala leche y del chambre.
Todo el día chambre, chambre y chambre.
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| Se fue a España. Figueroa pasó
del Cruz Azul de México al Villarreal. |
¿Y de Balboa?
Con Balboa, la pretemporada la hicimos en un lugar en el que ni las vacas
querían entrar. Después nos fuimos a entrenar al Regimiento.
Esa cancha la conseguí yo, después fue en la San Ramón
y para poder hacer fútbol nos íbamos hasta Quelepa a hora
y media de La Unión. Lo que nosotros hicimos con ese grupo fue
increíble.
¿Qué paso con ellos?
Hicimos milagros. Anduvimos entrenando por todos los cantones. Estuvimos
julio, agosto, septiembre y hasta el 15 de octubre sin cancha, andábamos
como locos y nadie se acercó a preguntar por el equipo, como estaba
bien. A Nene (Nenei) nosotros lo recuperamos. Lo recuperó Víctor
dos veces. El Nene estuvo tres meses tirado. Cuando estaba bien lo llamaron
a la Selección y la rompió, después se volvió
a lesionar. No me puede sorprender que llegaron a la final.
Armaste un buen grupo
Yo me llevé de Limeño a todos los jugadores que ya no querían.
A Hidzar, Yuvini, Valerio, El Pando
Reforzamos todos los jugadores
que faltaban. Nenei y Monterrosa estaban lesionados. A Monterrosa lo mandamos
a operar.
¿Y de la Selección Nacional, qué pensás?
Terminó como tenía que terminar. Vos no podés hacer
un proceso de dos años y faltando quince días quitás
al técnico.
¿Cuál crees que fue la razón del fracaso?
Creo que tenían que haber mantenido el grupo que ganó la
medalla de los Juegos. Perdieron el rumbo cuando comenzaron a cambian
jugadores a cada rato. No tuvieron una base de jugadores para la eliminatoria.
Se pusieron a cambiar de caballo a mitad del río. Además,
no tienen un trabajo en las bases.
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| La de grupo. Jorge García vistiendo el
uniforme del Unión de Santa Fe. Jugó para River y San
Lorenzo. |
Dicen que no hay jugadores. ¿Qué pensás al respecto?
Acá tienen grandes jugadores, pero tienen un gran problema: No
hay inferiores. No quieren hacer inferiores y para colmo los dirigentes
quieren que pongan al jugador que ellos quieren. Y con eso chocaron conmigo.
Hacen la pretemporada y los jugadores llegan tres días antes del
campeonato. Quienes tienen la culpa son los dirigentes porque no les quieren
pagar la pretemporada. Acá hay grandes jugadores, pero las cosas
se hacen al revés.
¿Faltan referentes?
El Toto Juan Carlos Lorenzo que lo tuve en Unión y
San Lorenzo decía: Los chicos ganan partidos. Los hombres ganan
campeonatos. A los chicos los metés con los grandes para que vayan
agarrando experiencia. Ellos tienen que tener un referente.
En Argentina dicen yo quiero ser como Saviola, como Maradona. Ellos tienen
un referente y hoy acá no tienen ese referente. Ya tengo años
de estar en el país y de lo único que oigo hablar es de
ex jugadores.
Escuché hablar de Pelé Zapata y todos dicen que el único
pecado de él fue haber nacido en El Salvador.
¿A qué edad debutaste como jugador?
A los 19 años. En noviembre del 75. Hace 29 años. Me pusieron
Chiquilín porque tenía 19. Nadie debutaba a
esa edad, todos lo hacían con 20 para arriba. Ahora tienen 16,
17 y si los pueden meter adentro, los meten adentro.
¿Tus maestros, quiénes fueron?
El primero fue Carlos Griguol. Lo tuve 10 años en las inferiores
de Rosario Central. De ahí saque la de pecho de él. Después
tuve a César Luis Menotti en el juvenil del 75, en el preolimpico
de Brasil del 76 y después en la selección mayor. Tuve a
Héctor Bambino Veira, Luis Cubillas, al Maño
Ruiz. Tuve a Ángel Tulio Zof, dos veces. Al Toto Lorenzo, a Leopoldo
Luque en Unión de Santa Fe. A Nito Veiga, al Bambino
Viera. Al Polaco Ladislao Cap. A Puchero Varacka.
También a Alfredo Di Stefano en River Plate en el 81, salimos campeones
ese año.
¿Ahí fuiste amigo de Mario Kempes?
Con Mario comenzás a hablar hoy y terminás mañana.
¿Tenes alguna anécdota de esa época?
Una con Enzo Francescoli. Lo compran en el 83. Ambos cumplimos años
el 12 de noviembre. River lo había comprado a él y a Alberto
Bicca. Francescoli no hacía un gol a nadie. Yo pateaba los penales.
Hubo uno contra Ferro y le doy la pelota a él. El primer gol que
hizo fue contra Ferro, no pateé nunca un penal. El primer gol que
hizo en River se lo di yo. Después me fui a San Lorenzo y Óscar
Ruggeri vino a River.
¿La gente acá no sabe quién sos vos?
Cuando me llegaron los papeles de Migración a Limeño la
gente decía que yo en Argentina era vendedor de minuta. Por eso
me río ahora.
¿Vos estás loco?
Estoy loco, pero no como vidrio.
¿La gente se queja porque hablás mucho?
Soy una máquina de hablar, pero de boludeces, de las cosas importantes
hablo poco. Yo dejo que todo el mundo hable, pero acá nadie sabe
quién soy.
¿Hubo alguna enseñanza que te haya dejado el Flaco Menotti?
Muchas, fue un fenómeno. Cuando llegue a la Selección del
79. Era el equipo campeón del mundo. Tenía de compañeros
a Fillol, Pasarela. Gallegos y Maradona. Maradona agarraba una naranja
y se pasaba tres horas pegándole. Él siempre me decía
Charlie, por Charlie García.
¿Y El Barcelona?
En abril del 79 me rompí los dos meniscos de la rodilla derecha.
Perdí la venta. Central me había vendido en 270 mil dólares
al Barcelona. Se vino todo abajo. Éramos la famosa sinfónica.
Yo jugué con los grandes de Argentina.

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