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Cambio. La finalización del sistema de cuotas en EE.UU.
acelerará la competencia china.Fotos
EDH
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Washington
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El próximo 1 de enero comienza
una cuenta atrás para América Central porque cada día
que pase sin que se apruebe el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU
su industria textil estará más en peligro de ser devorada
por el dragón de China.
El primer día de 2005 supone un punto de inflexión, ya que
las doce campanadas pondrán fin a cuarenta años de cuotas
mundiales a las importaciones de confecciones en los países ricos.
"Según lo que nos han dicho las grandes marcas (de ropa),
inmediatamente no habrá un gran cambio, pero a medio plazo empezaremos
a perder pedidos", dijo Juan Carlos Pereira, director de Pro-Nicaragua,
la agencia que promueve la inversión extranjera en ese país.
Tras la supresión de las restricciones China acaparará un
50 por ciento del mercado estadounidense, el mayor del mundo, comparado
con el 16 por ciento actual, e India pasará del 4 por ciento a
un 15 por ciento, según la Organización Mundial del Comercio
(OMC).
Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y República
Dominicana quieren aferrarse como a una tabla de salvación al TLC
que han firmado con EEUU, que debe ser refrendado por las legislaturas
de los siete países para que entre en vigor.
Las perspectivas de competir con China e India sin ese pacto son oscuras.
"Sería una situación muy difícil. La industria
no sólo pararía de crecer, sino que podría haber
gente desempleada", señaló Pereira en una entrevista
con EFE en Washington.
Actualmente 250.000 personas trabajan en el sector textil en América
Central, 45.000 de ellas en Nicaragua.
Según Caglar Ozden, un economista del Banco Mundial, el TLC ayudaría
a sus maquilas al crear un marco normativo para las exportaciones que
sea permanente y no está sujeto a cambios por intereses políticos
en EEUU, como están las ventajas aduaneras unilaterales.
Además, el Tratado relaja las llamadas "reglas de origen",
que determinan dónde los países productores pueden comprar
las telas y otras materias primas para la ropa.
Pero incluso si se aprueba el TLC, las empresas de la región "serán
exprimidas con la eliminación de las cuotas, lo mismo que las mexicanas",
dijo Ozden a EFE.
Este economista calcula que los precios de las confecciones caerán
un 20 por ciento en Estados Unidos, una perspectiva ominosa para la industria
textil de América Central, México y el Caribe, cuyo margen
de beneficio es del 15 por ciento.
La previsible invasión de ropa de China ha causado alarma en el
Congreso de EEUU y las empresas textiles nacionales están presionando
al Gobierno para que imponga restricciones a las importaciones de ese
país.
Expectativa
Por ello, grandes compradores como Target y Wall-Mart están en
un compás de espera para ver cómo se articula el comercio
tras la supresión de las cuotas.
Pereira cree que resta "un poquito de tiempo", entre uno y dos
años, antes de que estas redes cancelen los pedidos enviados a
maquilas centroamericanas y dominicanas, y los trasladen a las chinas.
En este período es fundamental, en su opinión, lograr que
el Congreso de EEUU, que es el hueso duro de roer, apruebe el TLC.
El Tratado en realidad constituye una gran apuesta por la producción
textil, que los países de la región quieren que sea el motor
que impulse el desarrollo de otros sectores industriales.
El convenio hará bajar los precios de los productos agrícolas
debido a la entrada de alimentos baratos estadounidenses, lo que previsiblemente
desplazará a muchos campesinos, como ha sucedido en México.
Ese excedente de trabajadores debería ser absorbido por las maquilas,
por lo que la retirada de las cuotas llega en un mal momento para la región.(EFE)

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