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Guatemala pide quitar vallas; víctimas aceptan cambiar una

El Presidente de Guatemala, Óscar Berger, pidió a su homólogo salvadoreño, Elías Antonio Saca, que intercediera para que se retiren las vallas instaladas en la carretera a Santa Ana que desalientan a viajar a la nación hermana.

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Golpe bajo. Se han colocado vallas agresivas que no reflejan con exactitud la realidad. Fotos EDH


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Los tres mensajes son patrocinados por un grupo de salvadoreños asaltados en aquel país, quienes aceptaron cambiar el mensaje de una de ellas.

“El Presidente Berger habló ayer con el Presidente Saca, para que se ponga fin a esa campaña. Además, le habló de todos los esfuerzos que se han hecho para dar más seguridad a quienes viajan por tierra”, dijo la vocera del gobernante guatemalteco, Rosa María de Frade.

El jueves anterior, Berger confirmó la comunicación con Saca, en la que le manifestó “que los guatematecos nos sentíamos lesionados, lastimados, que el mensaje era muy atropellante”, en alusión a los rótulos de advertencia.

Al confirmar la llamada, el Presidente Saca mencionó ayer que, tras una reunión entre víctimas y representantes del Ejecutivo vecino, “los afectados han aceptado quitar algunas vallas que se han puesto en el camino, por decisión propia y el compromiso de las autoridades de Guatemala de dar absolutas garantías”.

Insultos. El problema son los asaltantes, no los guatemaltecos. Fotos EDH

La delegación estaba compuesta por el comisionado presidencial para el Turismo, Willi Kaltschmitt; el ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, y el embajador guatemalteco en nuestro país, Juan José Barrios. Como mediadores estuvieron el ministro salvadoreño de Gobernación, René Figueroa, y el viceministro de Seguridad Ciudadana, Rodrigo Ávila.

Entre los afectados participó Eduardo Palomo, quien afirmó que los guatemaltecos no pidieron retirar las vallas, sino que fue una iniciativa de los nacionales.

“Vamos a cambiar el texto de una valla, porque pierde la intención nuestra de expresar el dolor de haber sido asaltados”, dijo al comentar su compromiso.

 


¡No se vale!

Respondiendo a una amplia indignación ciudadana por una serie de asaltos perpetrados en los caminos fronterizos hacia la ciudad de Guatemala, en El Diario de Hoy decidimos dar espacio a las víctimas dispuestas a dar testimonio en una cobertura periodística que titulamos: “Frontera Insegura entre Países Amigos’’.

La invitación a nuestros lectores ha tenido un eco impresionante, hemos recibido cientos de testimonios en poco más de 30 días, entre ellos la del cruento asalto y asesinato del hijo del diputado del FMLN, Humberto Centeno.

Pero ante los hechos no se vale golpear bajo:

* No se vale aprovechar las circunstancias para mostrar vallas que agreden y no reflejan el fondo de la problemática.
* No es con insultos como solucionaremos la delincuencia que ambos países estamos padeciendo.

¡No se vale! No se trata de eso.

La ciudad de Guatemala y San Salvador son las dos capitales geográficamente más cercanas del mundo y esto representa oportunidades importantes y permanentes para ambos países hermanos, como lo sabemos quienes hemos comido, desde niños, Pollo Campero y frutas y legumbres guatemaltecas.

Sin embargo, esta estrecha relación entre Guatemala y El Salvador se ha convertido en una oportunidad para que delincuentes agredan a las personas que transitan de un país a otro.
El problema son los asaltantes, no los hermanos guatemaltecos. El problema es de todos, guatemaltecos y salvadoreños, quienes también tenemos la solución en nuestras manos.
No se vale distorsionar una preocupación entre amigos al querer darle un matiz de antagonismo nacionalista. Insultar a los guatemaltecos es escupir hacia arriba, para que luego nos caiga en la cara.

Tampoco se vale que el Vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, trate de calificar la realidad como una campaña de comerciantes que invitan a los salvadoreños a que no realicen compras en el vecino país.

La voz de la indignación ya habló, está hablando y seguramente lo seguirá haciendo.
Ni los guatemaltecos ni los salvadoreños podemos permitir que se repitan delitos tan graves e inhumanos como lo es violar nueve veces a una niña de 12 años, o golpear salvajemente a papás enfrente de sus hijos, como lo hemos publicado en nuestras páginas.

Los familiares y amigos de las víctimas y la comunidad salvadoreña necesitan saber cuáles son las acciones claras, exactas y contundentes, que las autoridades guatemaltecas están tomando para garantizar el libre y pacífico tránsito de nuestra gente entre los dos países.

 De igual forma sería la responsabilidad que tendrían las autoridades salvadoreñas en el caso de que visitantes nicaragüenses y/o guatemaltecos sufrieran asaltos en carreteras de nuestro país.

Seamos propositivos entre países amigos: Salvadoreños, no la agarremos contra nuestros hermanos guatemaltecos.

Nos necesitamos mutuamente y la convivencia fraternal nos significa trabajos en ambos lados de la frontera. 

A los guatemaltecos les reconocemos lo difícil que es combatir el crimen organizado e identificar a los delincuentes que tanto daño hacen a los dos países.

En El Diario de Hoy trabajamos intensamente todos los días por hacer un mejor El Salvador. Nuestro compromiso es reflejar los hechos, darle información a nuestros lectores para que tomen decisiones de calidad.

No podemos cerrar los ojos ante un problema real que está dañando a nuestros pueblos.
Callar la realidad nos convertiría en cómplices de los delincuentes.

Callar la realidad sería defraudar la confianza que la comunidad salvadoreña deposita en nosotros. 

Callando no ayudamos a nuestros hermanos guatemaltecos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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