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Abren área de atención sexual para hombres

Machismo. El escaso acceso a la educación y la atención en salud reproductiva, así como la perpetuación de los mitos, hacen que el sector masculino no sea responsable con su pareja

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

En este tema, los centros de salud se limitan a la entrega de condones Fotos EDH


Ivette Amaya
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La poca participación del hombre en la planificación familiar, así como también la búsqueda de atención clínica a padecimientos comunes, ha hecho que el Ministerio de Salud decida mejorar el abordaje médico y comunitario para este sector de población.

Según el Dr. Raúl Palomo, gerente de Atención al Adulto Masculino, en febrero de 2005 se iniciará el proyecto Promoción de la Participación de Hombres en los Programas de Salud Sexual y Reproductiva en tres Sistemas Básicos de Atención Integral (Sibasi), ubicados en San Salvador, La Libertad y Chalatenango.

El plan, financiado por la Organización Panamericana de Salud (OPS) y la Cooperación Alemana (GTZ), está basado en un estudio realizado en Ciudad Delgado con 291 hombres.

El resultado más notorio fue el reconocimiento de la existencia de mitos y prácticas sexuales
que perpetuán el machismo (ver nota aparte).

Cambiar de actitud

La noción de invulnerabilidad, así como considerar una enfermedad como signo de debilidad que avergüenza, son factores a superar por los varones para que hagan uso de los servicios de salud, sobre todo en el tema sexual y reproductivo.

“Se va a abordar (al hombre) en su ámbito comunitario para quitar mitos, cambiar actitud y mejorar la apertura de ellos hacia reunirse y recibir charlas, y de participar de manera diferente con su pareja y a interesarse más en la salud sexual y reproductiva”, manifestó Palomo.

Como indica el estudio, el 74 por ciento de los entrevistados nunca ha hecho uso de los centros de salud para informarse sobre temas que involucren problemas sexuales o la planificación familiar.

Pero no toda la culpa recae en este grupo. Como matiza Maritza Romero, consultora internacional de OPS, el análisis arrojó una realidad palpable a la hora de exigir estos servicios, que son prácticamente nulos en la mayoría de los establecimientos públicos, ya que siempre se centran en la atención a la madre y al niño.

“Si se analiza desde las necesidades con perspectiva de género, esos programas deberían incorporar a los hombres en lo que es atención, consejería y prevención de enfermedades”, detalló Romero.

Los primeros pasos ya se realizan en la Unidad de Salud de Ciudad Delgado, donde 17 empleados, entre médicos, enfermeras, educadores y hasta ordenanzas, recibieron una capacitación en el abordaje del sexo masculino, tanto en el centro como en la misma comunidad.

“Es muy diferente por el machismo, por eso tenemos que superar esa barrera cultural con nuestro personal primero”, indicó Luis Huezo, director de la Unidad de Salud de Ciudad Delgado.

El plan piloto tendrá una duración de ocho meses. Luego se hará el análisis para iniciar su implementación a nivel nacional.


Tienen miedo a la vasectomía

Pérdida del apetito sexual o la disminución de la erección son los mayores temores que respondieron los hombres para justificar su negación a la vasectomía como método anticonceptivo.

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Este resultado se ve reflejado en los pocos procedimientos que se realizan en los establecimientos de salud públicos en los últimos años.

Por ejemplo, en el hospital de Maternidad para este año se registran 20 vasectomías. Pese al escaso número, el servicio se ha triplicado si se compara con los dos años anteriores. Además, el servicio es gratuito.

“Siempre ha sido poca la demanda de este servicio, por eso sólo tenemos un doctor que hace ese proceso”, comentó Gina Cañas, jefe de la Consulta Externa de Maternidad.

Irónicamente en las instalaciones de la Asociación Demográfica Salvadoreña (ADS), donde se cancela una cantidad simbólica por el procedimiento, el promedio de vasectomías oscila entre los 150 y 170 al año. La mayoría se hace en los establecimientos Pro-Familia de San Salvador.

Comparado con las esterilizaciones femeninas, el proceso en los hombres apenas ronda el 15 por ciento de todas las atenciones, a pesar de ser una intervención más sencilla que la de la mujer (ver gráfico).

Según la Encuesta Nacional de Salud Familiar (FESAL 2002-2003), del total de hombres entrevistados (1,315), sólo el 0.9 por ciento indicó haber sido operado.

Al interrogarles acerca del interés en ser esterilizados, en la actualidad, sólo un 3.5 por ciento respondió de forma afirmativa. La cantidad aumenta al introducir el concepto “en el futuro” con un 10.5 por ciento.

Entre las razones por las cuales prefieren no entrar en un quirófano están la falta de tiempo, la poca información del procedimiento y costo elevado de la cirugía.

“Como programa, no se ha hecho mayor promoción del servicio. Los métodos de anticoncepción están más dirigidos a la mujer y sigue siendo ella la responsable de la planificación familiar”, manifestó José Mario Cáceres, director de Programas Sociales de ADS.


Planificación, responsabilidad femenina

Los conocimientos y actitudes frente al tema de salud sexual y reproductiva fue medido el año pasado con 291 hombres residentes en Ciudad Delgado, entre los 15 y 44 años.

Fuerza. Ellos ejercen violencia como muestra de poder. Fotos EDH

Este grupo define el concepto de hombría con base en la homofobia, el rol del proveedor y su poder de decisión en el hogar.

Entre los resultados se reflejó un nivel muy bajo de conocimiento sobre el tema, en particular en lo referente a fertilidad, embarazo y anticonceptivos.

A pesar de que la edad promedio del inicio de las relaciones sexuales es a los 16 años, se detectó una baja utilización del preservativo en los hombres mayores a los 25 años.

La actitud de este sector en el aspecto de la responsabilidad de la prevención de los embarazos continúa centrada en la mujer.

Expresaron que aunque la decisión de utilizar métodos anticonceptivos sea tomada por la pareja, también es responsabilidad de la mujer el conseguirlos, ya sea condones o pastillas.

Sobre la violencia intrafamiliar, la mayoría no está de acuerdo con que suceda; algunos reconocieron haber agredido en alguna ocasión a su compañera.

Entre las motivaciones sobresalen las discusiones familiares y las dificultades económicas, así como la infidelidad y los celos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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