elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Con Biblia y alimentos ayudan a indigentes salvadoreños

Cuando la población se dispone a dormir, el grupo de evangélicos comienza antes de la medianoche su recorrido en calles oscuras de la capital salvadoreña en busca de indigentes.

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Jóvenes de la iglesia evangélica Tabernáculo Bíblico Bautista, comparten pan y mensaje con los indigentes del centro de San Salvador. Fotos AP

AP/DIEGO MENDEZ
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Con Biblia en mano y alimentos calientes, ellos llegan hasta zonas en donde cubiertos con piezas de cartón y periódicos descansan al lado de casas y edificios, niños, ancianos, mujeres, jóvenes drogadictos y pandilleros.

“Créanme, hermanos, que con nuestra ayuda ellos van a entender que no todo el tiempo van a estar así. Con la palabra de Dios les ayudaremos”, dice el coordinador, el doctor David Monterrosa a unos 50 evangélicos antes de iniciar el recorrido de unas tres horas.

“Lo hacemos porque es un mandamiento del Señor y queremos que ellos entiendan que alguien los ama, que alguien se preocupa por ellos”, agrega Monterrosa a The Associated Press.

La obra humanitaria es parte de programa “Pan y Chocolate”, que inició en junio el Ministerio “Operación Jesucristo” del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel Central en la capital salvadoreña.

El programa en el que están involucrados profesionales de distintas ramas, permite la alimentación gratuita los días miércoles y viernes a unos de 600 indigentes en distintas zonas de la capital, incluidos dormitorios públicos y algunas cárceles.

Los grupos de indigentes se reúnen en puntos claves de la capital esperando la llegada de los evangélicos que además de brindar capítulos de la Biblia entregan porciones de pollo, arroz, pan y chocolate.

El ruido de la caravana de los vehículos y el inicio de los cánticos evangélicos, acompañados por aplausos, atrae a una mujer y sus dos hijas que salen de un basurero y en medio de la oscuridad.

Limpiándose sus manos y sus ropas, Norma Reyes Rivera, de 31 años, se sienta con sus hijas Xenia, de 8 años, y Carla, de 11, a escuchar el mensaje. A su lado, bolsas con objetos que sacaron de los basureros y ropas sucias y rotas.

“Escuchamos la palabra de Dios y después comemos. Esto es una bendición, porque durante el día comemos lo que podemos”, dijo Rivera, mientras cubría su cabeza con un gorro al lado de sus hijas descalzas y sus caritas sucias.

La caravana sigue su recorrido y se concentra posteriormente atrás de edificios públicos, en el centro de la capital donde unos 15 indigentes, entre ancianos y jóvenes esperan ansiosamente al grupo.

“No olviden que Cristo les ama, son especiales para Jesucristo, es él quien tiene el aliento para sus almas y sus vidas. No pierdan la esperanza”, dice Moisés Zamora, en su mensaje ante el grupo.

La entrega de los alimentos va acompañada con la frase “Dios te bendiga, hermano” y una respuesta de los indigentes: “Amén, hermano”.

Debido a falta de fondos, el grupo tuvo que retrasar la entrega de regalos y una cena programada para la Navidad. Sin embargo, está se realizará el miércoles próximo en un parque del centro de la capital salvadoreña.

El grupo evangélico tiene como objetivo recaudar fondos para construir una casa de alimentación gratuita en el centro de la capital.

Además del programa “Pan y Chocolate” tienen también el programa “Guardianes de la ciudad”, un grupo de evangelización en zonas “peligrosas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



elsalvador.com WWW