Morena Azucena/Rosemarié
Mixco
El Diario de Hoy
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Jesús, ese ser que cambió la humanidad, fue la inspiración
para compositores académicos que cargaron sus notas de fe y religiosidad.
En los siglos XX y XXI, sin embargo, las cosas cambiaron. Santa Claus
y otras figuras navideñas creadas por el cine le reemplazaron.
El regordete de traje rojo y barba blanca, además de sustituirle,
se convirtió en un boom comercial. Su popularidad crece tan rápido
como le ocurrió a Jesucristo en el siglo XVI.
En 1582 se adoptó en el mundo occidental el Calendario Gregoriano,
introducido por Gregorio XIII en Europa. El compositor salvadoreño
residente en Suiza, Arturo Corrales, considera que en esa época
se dio el génesis de los cantos gregorianos, que no son más
que plegarias hechas música.
Fue en el Renacimiento explicó Luis Díaz Herodier,
compositor nacional radicado en Colombia cuando músicos como
Palestrina, Lassus, Guerrero y Morales concibieron misas y piezas alusivas
a la Navidad.
Los capítulos siguientes dejaron muchos frutos. Así, aparecen
en la historia los que hoy son los clásicos: Haendel, con El Mesías,
y Bach, con su Magnificat y el Oratorio de Navidad.
Esta última está integrada por seis cantatas que se interpretan
cada una en una fecha específica, desde la Nochebuena a la Epifanía
(año nuevo). Es una obra monumental y bella para solistas,
coro y orquesta, complementó Herodier.
También destacan las composiciones de Schutz, Charpentier, De Corelli,
Haydn y Valentini.
El Cascanueces, tema emblemático de la Navidad comercial, es obra
del ruso P.I. Tchaikovsky, quien la concibió para el ballet inspirado
en el cuento de Hoffman, El Cascanueces y el Rey de los ratones.
Martín Jorge, director de la Sinfónica Juvenil, aclaró
que esta historia tiene como contexto la festividad, pero no es el nacimiento
del Niño Dios la esencia del relato.
Jesús
no vende
Las plegarias musicalizadas comienzan a perder popularidad en el siglo
XIX. Manuel Carcache, compositor salvadoreño, considera que el
decaimiento se agudizó con el surgimiento del cine. Usted
dice villancico y su primera imagen es Santa Claus..., exclamó.
Éstos, como estructura musical creada en el siglo XV en España,
nada tienen que ver con el sujeto del traje rojo, mucho menos con sus
renos. Para Carcache, la productora Walt Disney fue la constructora de
ese mito.
La Natividad es sólo uno de los temas que abordan los villancicos,
que no son más que los cantos de la villa.
En la actualidad, Jesús se convierte en un elemento
decorativo de las fiestas. La música que acompaña las celebraciones
de fin de año son cosas del pasado. Los autores contemporáneos
no piensan en él.
Para Germán Cáceres, director de la Sinfónica Nacional,
el tema se ha secularizado. Estamos en la era del hombre light,
todo es superficialidad, enfatizó.
Obras nacionales no se escuchan
Sí, hay música salvadoreña dedicada
al Niño Dios. Compositores nacionales inspiraron parte de sus obras
en el milagro de amor que cambió al mundo radicalmente hace 2004
años, en Belén.
La mayoría no es popular, mucho menos comerciales.
José Santamaría Lagos, director del Coro Nacional de El
Salvador, explica que el país tiene villancicos muy hermosos, pero
que hoy nadie conoce. Son piezas muy nuestras que nos remontan a
la campiña salvadoreña en época de Navidad,
agregó.
Nombres como Ion Cubicec, José Napoleón Rodríguez,
Arturo Amaya, Marcial Cornejo, Óscar Rosales, Sabino Deodanes,
German Cáceres y Luis Díaz Herodier figuran entre los autores
de esas piezas concebidas para adorar al Mesías recién nacido.
Gota a gota
El Coro Nacional incluye en sus repertorios de fin de año algunas
de esas canciones sin dejar fuera del espectáculo las ya tradicionales.
Lo nuestro casi no se conoce y no podemos montar un concierto de
45 minutos sin incluir los cánticos clásicos, externó
Santamaría.
Para él, lo ideal sería popularizar las composiciones poco
a poco. Una de las obras más divulgadas es El villancico estrellita
de Belén, de Rosales, la cual ha figurado en su repertorio varias
ocasiones.
El director de la Orquesta Sinfónica, Germán Cáceres,
opina que el género navideño ha sido más prolífero
entre las culturas anglosajonas.
Además, lamenta que las creaciones locales sean víctimas
de la indiferencia y la falta de valoración de la cultura local.
En la producción musical nacional destaca la de corte popular religiosa,
la cual se basó en la Teología de la Liberación.

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