elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Las plegarias musicales pasaron de moda

El Niño Dios no va más. La música contemporánea ha relegado la Navidad como tema de inspiración

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Morena Azucena/Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


Jesús, ese ser que cambió la humanidad, fue la inspiración para compositores académicos que cargaron sus notas de fe y religiosidad.

En los siglos XX y XXI, sin embargo, las cosas cambiaron. Santa Claus y otras figuras navideñas creadas por el cine le reemplazaron.
El regordete de traje rojo y barba blanca, además de sustituirle, se convirtió en un boom comercial. Su popularidad crece tan rápido como le ocurrió a Jesucristo en el siglo XVI.

En 1582 se adoptó en el mundo occidental el Calendario Gregoriano, introducido por Gregorio XIII en Europa. El compositor salvadoreño residente en Suiza, Arturo Corrales, considera que en esa época se dio el génesis de los cantos gregorianos, que no son más que “plegarias hechas música”.

Fue en el Renacimiento –explicó Luis Díaz Herodier, compositor nacional radicado en Colombia– cuando músicos como Palestrina, Lassus, Guerrero y Morales concibieron misas y piezas alusivas a la Navidad.

Los capítulos siguientes dejaron muchos frutos. Así, aparecen en la historia los que hoy son los clásicos: Haendel, con El Mesías, y Bach, con su Magnificat y el Oratorio de Navidad.
Esta última está integrada por seis cantatas que se interpretan cada una en una fecha específica, desde la Nochebuena a la Epifanía (año nuevo). “Es una obra monumental y bella para solistas, coro y orquesta”, complementó Herodier.

También destacan las composiciones de Schutz, Charpentier, De Corelli, Haydn y Valentini.
El Cascanueces, tema emblemático de la Navidad comercial, es obra del ruso P.I. Tchaikovsky, quien la concibió para el ballet inspirado en el cuento de Hoffman, El Cascanueces y el Rey de los ratones.

Martín Jorge, director de la Sinfónica Juvenil, aclaró que esta historia tiene como contexto la festividad, pero no es el nacimiento del Niño Dios la esencia del relato.

Jesús no vende

Las plegarias musicalizadas comienzan a perder popularidad en el siglo XIX. Manuel Carcache, compositor salvadoreño, considera que el decaimiento se agudizó con el surgimiento del cine. “Usted dice villancico y su primera imagen es Santa Claus...”, exclamó.
Éstos, como estructura musical creada en el siglo XV en España, nada tienen que ver con el sujeto del traje rojo, mucho menos con sus renos. Para Carcache, la productora Walt Disney fue la constructora de ese mito.

La Natividad es sólo uno de los temas que abordan los villancicos, que no son más que los cantos de la villa.

En la actualidad, Jesús se convierte en un elemento decorativo de las fiestas. La música que acompaña las celebraciones de fin de año son cosas del pasado. Los autores contemporáneos no piensan en él.

Para Germán Cáceres, director de la Sinfónica Nacional, el tema se ha secularizado. “Estamos en la era del hombre light, todo es superficialidad”, enfatizó.

Obras nacionales no se escuchan

Sí, hay música salvadoreña dedicada al Niño Dios. Compositores nacionales inspiraron parte de sus obras en el milagro de amor que cambió al mundo radicalmente hace 2004 años, en Belén.

La mayoría no es popular, mucho menos comerciales.
José Santamaría Lagos, director del Coro Nacional de El Salvador, explica que el país tiene villancicos muy hermosos, pero que hoy nadie conoce. “Son piezas muy nuestras que nos remontan a la campiña salvadoreña en época de Navidad”, agregó.

Nombres como Ion Cubicec, José Napoleón Rodríguez, Arturo Amaya, Marcial Cornejo, Óscar Rosales, Sabino Deodanes, German Cáceres y Luis Díaz Herodier figuran entre los autores de esas piezas concebidas para adorar al Mesías recién nacido.

Gota a gota

El Coro Nacional incluye en sus repertorios de fin de año algunas de esas canciones sin dejar fuera del espectáculo las ya tradicionales. “Lo nuestro casi no se conoce y no podemos montar un concierto de 45 minutos sin incluir los cánticos clásicos”, externó Santamaría.

Para él, lo ideal sería popularizar las composiciones poco a poco. Una de las obras más divulgadas es El villancico estrellita de Belén, de Rosales, la cual ha figurado en su repertorio varias ocasiones.

El director de la Orquesta Sinfónica, Germán Cáceres, opina que el género navideño ha sido más prolífero entre las culturas anglosajonas.
Además, lamenta que las creaciones locales sean víctimas de la indiferencia y la falta de valoración de la cultura local.
En la producción musical nacional destaca la de corte popular religiosa, la cual se basó en la Teología de la Liberación.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW