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| En todas partes. Siempre existe espacio para
ayudar y divertirse. El hombre de rojo visitó África,
Hollywood y Río de Janeiro. Foto EDH |
Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
En la delegación que Santa Claus tiene en un veterano centro comercial
salvadoreño, el barbudo de traje polar hace horas extra saludando
a los niños; de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche.
A diario, tras la jornada de besos y abrazos infantiles, viaja al Polo
Norte. Es cuando los renos tiran del trineo, hasta entonces oculto en
algún rincón del edificio, en dirección al frío
extremo.
Estamos durmiendo sólo seis horas por trabajar mucho para
que a ningún niño del mundo le falten regalos, explica
Santa frente al abeto enorme. Antes del reparto de Nochebuena, el panzón
de rojo debe supervisar la fabricación de los juguetes.
El 25 de diciembre termina su compromiso anual y es tiempo de vacación.
Descanso los dos primeros meses del año, para comenzar con
fuerza a organizar la próxima Navidad.
Los inicios del año son dedicados plenamente al esparcimiento:
ir a la playa, subir el Cerro Verde, sentarse en parques de la ciudad
y descubrir nuevos rincones; actividades que realiza de incógnito.
Son momentos para compartir con Mama Claus, quien espera que pasen las
comerciales fechas navideñas para ir de compras. Mientras, la esposa
del juguetero del norte teje, descansando en una mecedora. Se le puede
ver en la casita de madera que instalaron en plena plaza recién
inaugurada.
A medida que se van acercando las horas más estresantes del año,
Santa se despide de los niños que visitan núcleos mercantiles.
La estampa queda sellada en la fotografía que los infantes muestran
ilusionados a sus padres antes de guardarla en la bolsa.
Un
jo, jo, jo para el mundo
El padre de la Navidad es un hombre que se prepara con
mucha antelación para la entrega de los regalos. Su agenda se vuelve
más apretada en la medida que la hora cero se acerca.
Pero mientras eso ocurre, él se dedica a divertirse junto a otras
personas. Así, participa en diversas competiciones deportivas,
como la natación, maratones y las carreras de carros.
También figura entre los amantes de la madre Naturaleza, protestando
en marchas pacíficas en favor de la protección ecológica.
Otro de sus eventos favoritos es la recaudación de fondos para
centros caritativos.
Su bondad ha inspirado a muchos, sobre todo en la temporada que hoy se
vive. El color rojo y blanco de su traje resalta en muchos hogares. Y
hasta se crean figuras de nieve de 80 metros de altura.
Así que nadie puede decir que Papá Noel no se carga de energía
positiva. El sombrero rojo, la barba blanca, las botas negras y el singular
jo, jo, jo contagian a cualquiera y toma fuerza para este fin de año.

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