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Santa antes de la hora cero

Su trabajo navideño comienza meses antes de la fecha. Sesenta días conformarán la vacación

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

En todas partes. Siempre existe espacio para ayudar y divertirse. El hombre de rojo visitó África, Hollywood y Río de Janeiro. Foto EDH

Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


En la delegación que Santa Claus tiene en un veterano centro comercial salvadoreño, el barbudo de traje polar hace horas extra saludando a los niños; de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche.

A diario, tras la jornada de besos y abrazos infantiles, viaja al Polo Norte. Es cuando los renos tiran del trineo, hasta entonces oculto en algún rincón del edificio, en dirección al frío extremo.

“Estamos durmiendo sólo seis horas por trabajar mucho para que a ningún niño del mundo le falten regalos”, explica Santa frente al abeto enorme. Antes del reparto de Nochebuena, el panzón de rojo debe supervisar la fabricación de los juguetes.

El 25 de diciembre termina su compromiso anual y es tiempo de vacación. “Descanso los dos primeros meses del año, para comenzar con fuerza a organizar la próxima Navidad”.
Los inicios del año son dedicados plenamente al esparcimiento: ir a la playa, subir el Cerro Verde, sentarse en parques de la ciudad y descubrir nuevos rincones; actividades que realiza de incógnito.

Son momentos para compartir con Mama Claus, quien espera que pasen las comerciales fechas navideñas para ir de compras. Mientras, la esposa del juguetero del norte teje, descansando en una mecedora. Se le puede ver en la casita de madera que instalaron en plena plaza recién inaugurada.

A medida que se van acercando las horas más estresantes del año, Santa se despide de los niños que visitan núcleos mercantiles. La estampa queda sellada en la fotografía que los infantes muestran ilusionados a sus padres antes de guardarla en la bolsa.

Un jo, jo, jo para el mundo

El padre de la Navidad es un hombre que se prepara con mucha antelación para la entrega de los regalos. Su agenda se vuelve más apretada en la medida que la hora cero se acerca.
Pero mientras eso ocurre, él se dedica a divertirse junto a otras personas. Así, participa en diversas competiciones deportivas, como la natación, maratones y las carreras de carros.

También figura entre los amantes de la madre Naturaleza, protestando en marchas pacíficas en favor de la protección ecológica. Otro de sus eventos favoritos es la recaudación de fondos para centros caritativos.

Su bondad ha inspirado a muchos, sobre todo en la temporada que hoy se vive. El color rojo y blanco de su traje resalta en muchos hogares. Y hasta se crean figuras de nieve de 80 metros de altura.

Así que nadie puede decir que Papá Noel no se carga de energía positiva. El sombrero rojo, la barba blanca, las botas negras y el singular jo, jo, jo contagian a cualquiera y toma fuerza para este fin de año.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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