elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Los descuidos son abundantes

Las estadísticas reflejan negligencia. En el hospital Benjamín Bloom, la mayoría de niños atendidos por quemaduras, manipulaban pólvora sin ser supervisados por adultos.

Publicada 25 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Tolerancia. En Santa Ana hay cocinas cerca de la pólvora.Fotos EDH / Rene Serrano

L. Ábrego/R. Serrano/ Corresponsales
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Es una muestra de negligencia tan grave como la indiferencia de vendedores que ofrecen pirotécnicos fuera de los sitios autorizados.
Esto se puede apreciar en Santa Ana, San Miguel y otras ciudades en las que, pese a las advertencias, ni bomberos ni alcaldía han sancionado a nadie. En la primer ciudad, incluso hay cocinas encendidas cerca de la pólvora.

Hace un año fueron destruidos 40 puestos de ventas de cohetes y seis de otros productos en Atiquizaya.

Hubo dos versiones, una que un ebrio llegó fumando, la otra que un irresponsable encendió un silbador.

En Cojutepeque, por la gran cantidad de coheterías existentes, las inspecciones son continuas. Sin embargo, este año, la PNC registra ocho lesionados en talleres de pirotécnicos.

Ever Trujillo, propietario de la cohetería El Tauro, sugiere mantener lejos del fuego la pólvora, no dejar a los niños solos y recordar que los pirotécnicos divierten si se tiene cuidado. Las desgracias ocurren por descuidos y abusos, enfatiza.

Atención. Quienes venden pólvora en sitios autorizados tienen más protección..Fotos EDH / Rene Serrano

Hay productos más peligrosos

Aunque muchos productores de cohetes no lo acepten, algunos de los materiales que venden causan más desgracias que otros.

El primer lugar lo ocupan los silbadores o más bien su indebida manipulación. Por estos artefactos se incendió en Santa Ana una bodega en 2003. También una anciana se salvó de morir luego que uno de estos productos le quemara la casa.
En Ahuachapán, una bebé de un mes resultó con quemaduras en la cabeza por otro “silbador”.

En el hospital Benjamín Bloom, señalan como segundo producto peligroso a los morteros y en tercero a las “estrellitas”.

Cualquiera de estos cohetes puede ser usado siempre que se haga bajo supervisión de adultos responsables.

Un socorrista de Comandos de Salvamentos menciona que quienes hacen “guerras“ con “silbadores“, o morteros, exponen a otras personas a desgracias.
“Cuando se encienden volcancitos o fuentes, se debe alejar el rostro de las mechas”, propone.

La PNC agrega a lo anterior, recomendaciones para que quienes conducen vehículos no abusen del licor o la velocidad.

Advierten que habrá sanciones severas para conductores ebrios o para quienes porten armas o las disparen en sitios públicos o bajo el efecto de licor.
“Navidad y Año Nuevo son para disfrutar, no para meterse en líos por la imprudencia“, dice un agente del cuerpo de seguridad al hacer la misma recomendación de muchos, divertirse sanamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW